lunes, 5 de noviembre de 2012

Si quieren nuestra libertad que les cueste caro conseguirla

Por Roberto Cachanosky (*)
Ante la adversidad, tenemos que esperar redoblen la apuesta para doblegar el espíritu de la gente, bajen los brazos y acepten perder la libertad. Si quieren nuestra libertad, que les cueste caro conseguirla


Ayer, viernes 2 de noviembre a las 2 de la mañana nuestro página "Economía para Todos" fue hackeada. Gracias a la celeridad y eficiencia de mis colaboradores, el problema pudo ser solucionado rápidamente.

Es tan burda la forma en que se hizo el hackeo que salta a la vista de dónde proviene.

Solucionado el problema y cambiadas las claves, tuvimos que recurrir a no usar mails ni comunicaciones telefónicas para que no conocieran las nuevas claves.

Hablando desde teléfonos seguros pasamos claves transitorias con mis colaboradores que luego volvimos a cambiar.

Ahora bien, luego de vivir toda esta locura de saber que uno está siendo espiado y atacado, y de recurrir a métodos indirectos para comunicarnos, me preguntaba en qué país estamos viviendo los argentinos y si estamos dispuestos a seguir viviendo casi bajo un régimen tipo KGB o nazi, donde el que piensa diferente es perseguido, atacado, controlado e incluso descalificado.

Si mi portal y yo personalmente somos insignificantes por la fuerza que puede tener mi palabra, es de imaginar qué puede llegar a pasarle a quienes tienen más llegada que la mía.

Por mi actividad profesional tengo que hablar con mucha gente y se observa el temor que tiene de hablar por teléfono.

Una pauta del país en que estamos viviendo lo dio la misma Cristina Fernández cuando una inmobiliaria dijo que la actividad del sector había caído. Ella misma confesó que le había pedido al director de la AFIP cuál era la situación fiscal de esa inmobiliaria. Pregunta, ¿por qué pidió la información fiscal de la inmobiliaria y no pidió los datos de escrituras que era lo que estaba en discusión? En definitiva, la presidente, a la que se le ha delegado el monopolio de la fuerza para defender nuestros derechos, lo está usando para averiguar la vida de las personas y no para buscar la verdad, que hoy ya es más que evidente, sobre la situación del mercado inmobiliario. Lo que ella necesitaba saber para, en todo caso, refutar a la inmobiliaria, eran los datos de escrituras, no los antecedentes fiscales para luego darlos públicamente como si fuera una advertencia para todos aquellos que no piensan de la misma forma.

Volviendo al tema del ambiente que hoy vivimos en la Argentina en que la gente se siente perseguida, mi mensaje es que ante esta situación lo peor que podemos hacer aquellos que deseamos vivir en libertad es creer que esto no se puede cambiar.

Los regímenes autoritarios buscan, justamente, desanimar a la gente y hacerles creer que no van a cambiar nada y que tienen que subordinarse a los caprichos del poder. Si eso ocurre, entonces sí que la esclavitud está asegurada.

Ante la arremetida que están sufriendo los derechos individuales y las instituciones, mi sugerencia es redoblar, triplicar la apuesta y no bajar los brazos. Por el contrario, enfrentando los atropellos es como se va a frenar males peores.

Sabiendo que, en su desesperación, las agresiones y persecuciones van a ir en aumento, hay que estar preparados y mostrar más firmeza.

Si quieren nuestra libertad, que les cueste caro conseguirla.

(*) Roberto Cachanosky. Economista (UCA, 1980). Consultor Económico. Director de "Economía para todos". Artículo publicado en Crónica y Análisis el 3 de Noviembre de 2012.