domingo, 25 de noviembre de 2012

Un 237% más le quitó el Estado a las personas físicas con el impuesto a las ganancias

Por Roberto Cachanosky (*)
Entre 2004 y 2011 el impuesto a las ganancias que pagaron las personas físicias aumentó el 237% y es el único impuesto que el Estado para sostenerse ante la pobre evolución de los otros tributos.


Por más que el gobierno quiera hacerse el distraído, la realidad es que en su voracidad fiscal, el impuesto a las ganancias se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para amplios sectores de la sociedad. Es que con las exportaciones agonizando que no le aportan gran dinero en derechos de exportación como en el pasado, el IVA DGI creciendo por debajo de la inflación por causa de la recesión y el impuesto al cheque cayendo en picada (aumentó solo el 16% octubre de este año contra octubre del año pasado) en términos reales, solo le queda expoliar a la gente con más impuestos. Por eso Cristina Fernández no cede con el impuesto a las ganancias a las personas físicas, es que el impuesto a las ganancias (sociedades más personas físicas) le aporta el 20% de la recaudación, dinero que necesita para financiar el despilfarro del gasto público.


Para tener una referencia, de acuerdo a datos de la AFIP, en 2004 el impuesto a las ganancias que pagaron las personas físicas sumó $ 2.470 millones de pesos. En 2011 las personas físicas pagaron impuestos a las ganancias por $ 8.347 millones. Es decir, el Estado se llevó un 238% más de dinero del bolsillo de las personas físicas entre 2004 y 2011.

¿Cuál fue la inflación en ese período? Según el INDEC sumó un 85%, de manera que si uno tomara los datos oficiales para calcular el aumento de la presión fiscal sobre las personas físicas, el incremento en términos reales sería fenomenal.

Ahora, si tomamos la inflación verdadera, el aumento fue del 237%, es decir, el gobierno fue indexándole a las personas lo que le quita por el impuesto a las ganancias al no ajustar los mínimos no imponibles. Por eso la gente lo siente con gran intensidad, particularmente ahora en que los aumentos de salarios ya no pueden ser tan “generosos” como en el pasado.

Como el año que viene la economía seguirá languideciendo la recaudación de IVA seguramente tendrá un pobre desempeño. Los derechos de exportación no aportaran gran cosa y el impuesto al cheque se mantendrá en niveles muy bajos por menor nivel de actividad y más economía informal.

¿Qué le queda al gobierno? Exprimir con el impuesto a las ganancias a empresas (si es que tienen ganancias con esta marcha de la economía) y a las personas.

(*) Roberto Cachanosky. Economista (UCA, 1980). Consultor económico. Director de "Economía para todos". Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2012, en su Edición Nº 444.