sábado, 3 de noviembre de 2012

Un discurso de Cristina con ecos de la dictadura

Por Carlos Pagni (*)
En su cruzada por reformar las instituciones económicas, Cristina Kirchner cruzó anteayer otra frontera: vituperó los tratados bilaterales de inversión, suscriptos con infinidad de países. Denunció que son expoliatorios y antiargentinos. La descalificación encendió una nueva alarma entre diplomáticos e inversores extranjeros. ¿Se negará el Gobierno a pagar las condenas del Ciadi, que es el tribunal de casi todos esos acuerdos? El dato es relevante, sobre todo porque YPF necesita la inversión extranjera.
Para justificar la diatriba, la Presidenta recurrió, como siempre, a Brasil: "Brasil tiene cero tratado de inversión". Es verdad. Fernando Henrique Cardoso suscribió 12 tratados de ese tipo y la oposición no los aprobó. Pero hoy en Brasil están revalorizando esos acuerdos. Lógico: las empresas brasileñas quieren proteger sus crecientes inversiones en el exterior.
Las relaciones internacionales funcionan de esa manera. Pero la señora de Kirchner prefiere imaginar una campaña antiargentina. Cuando lo acusaban de violar derechos humanos, Videla pensaba lo mismo.
(*) Carlos Pagni. Periodista, historiador y analista político. Artículo publicado en La Nación el 1 de Noviembre de 2012