sábado, 15 de diciembre de 2012

Desorbitado salto del gasto operativo del Estado

Por Consultora Massot & Monteverde (*)
Un informe de la consultora Massot & Monteverde advierte que “algunos de los mismos profesionales que meses atrás instalaron la expectativa de que en el segundo semestre se asistiría a una drástica recuperación de la actividad, afirman ahora que el gobierno está realizando un sistemático ajuste del gasto”. ¿De qué moderación hablan?
Un estudio de la consultora Massot & Monteverde dado a conocer este jueves (13/12), sostiene que “el déficit final tras el pago de servicios de la deuda -financiero, en las finanzas públicas- creció 36,1% interanual, sumando $ 4050,7 MM”.
En ese sentido, aseguró que “el resultado fue negativo a pesar de los aportes extraordinarios por $173 MM del Banco Central y $ 3260 MM del Fondo de Sustentabilidad de la Seguridad Social administrado por la ANSES” y que “el superávit primario creció 48 % interanual y se ubicó en $660,5 MM”.
Asimismo, sostuvo que “pese al maquillaje de los aportes extraordinarios del BCRA y el Fondo de Seguridad Social, el déficit financiero acumulado en lo que va del año suma $ 20140,3 MM, lo que resulta 143% más abultado que en los mismos diez meses de 2011”.
Algunos de los mismos profesionales que meses atrás instalaron la expectativa de que en el segundo semestre se asistiría a una drástica recuperación de la actividad, afirman ahora que el gobierno está realizando un sistemático ajuste del gasto”, destacó.
Además, añadió que “en declaraciones a diferentes medios aseguraron que a partir de julio, el gasto se ubica ‘sistemáticamente en línea o por debajo’ del crecimiento de los recursos” y resalta que la “conclusión que sacan es que habría ‘una señal de moderación’”.
Así como en su oportunidad rechazamos aquellos pronósticos -que hoy se han probado errados-, a nuestro juicio el gasto público estructural se está desmadrando y las desaceleraciones que se están viendo se concentran en una paralización de las obras públicas y de las transferencias, lo que es difícilmente sostenible en el tiempo”, dice el informe.
Aún el gasto total -cuya variación es atemperada por la fuerte contracción en la inversión pública- subió 26,8%, algo más de dos puntos porcentuales por encima de los ingresos”, detalla.
También aclara que “en primer lugar, cabe destacar que en ningún modo se observa que el gasto crezca igual que los recursos; con menos razón se puede hablar de que crezca a menor ritmo que estos últimos”.
El gasto estructural -que es aquel que una vez que aumenta es más difícil de ajustar- crece, por el contrario, con ímpetu”, asegura y completa que “en algunos casos -como ocurre con la masa salarial estatal- el ritmo de suba no tiene precedentes”.
Asimismo, sostiene que “como ya pasó en los dos meses previos, la difusión del resultado de las cuentas públicas nacionales llegó con posterioridad al cierre del mes subsiguiente al informado, lo que le permite a la secretaría de Hacienda acomodar a gusto los números y hacer los enjuagues que se requieran para mostrar un cierre satisfactorio”.
Continuando con los números, detalla que “los ingresos corrientes, incluyendo los aportes extraordinarios del BCRA y la Seguridad Social, se incrementaron 24,6 % interanualLos ingresos tributarios tuvieron un desempeño algo inferior a la inflación, incrementándose 24,4% frente al mismo mes del año pasado. Los fondos apropiados a la Seguridad Social aumentaron 28,1% interanual. El gasto corriente trepó 29,8% interanual, poco más de cinco puntos porcentuales por encima de los ingresos corrientes y pese al fuerte frenazo de las transferencias corrientes. El gasto de operación del estado saltó 41,2%”.
También, advierte que “la suba habría sido aún mayor si no se hubieran atenazado las erogaciones por bienes y servicios, que aumentaron 17,5% interanual, bien por debajo de la inflación del período” y que “las remuneraciones al personal estatal aumentaron 51,8% frente al mismo mes del año pasado como resultado de las mejoras salariales acordadas y, principalmente, del fuerte incremento en la dotación”.
“Las prestaciones de la Seguridad Social se expandieron 35,3%, por el crecimiento de la masa de beneficiarios y las modestas mejoras en los haberes. Las transferencias corrientes tuvieron una suba nominal de apenas 8,2% interanual, lo que marca una caída de más de quince puntos en términos reales. El déficit operativo de las empresas públicas volvió a estallar, nada menos que 169,1% interanual; a ello corresponde añadir, el rubro de otros gastos corrientes, que saltó 70%”, añade.
Además, sostiene que “otro renglón que subió con fuerza es el de intereses de la deuda, que se incrementaron 37,6% interanual. En el marco de la política de sojuzgamiento a gobernadores impuesta por la Casa Rosada y para evitar un rojo mayor, se desplomaron en términos reales las transferencias corrientes a las provincias, que tuvieron un alza nominal de apenas 3,3% interanual”.
Las erogaciones de capital constituyeron la otra variable de ajuste para contener el déficit. Cayeron 4 % interanual en moneda corriente, lo que significa una contracción de casi un tercio en términos reales. Claro que octubre de 2011 fue el último mes de campaña electoral previo a las elecciones presidenciales, con el consiguiente apogeo del gasto electoralista. Las erogaciones por obras públicas federales cayeron 9 % interanual, lo que representa una reducción real de más de un tercera parte de lo invertido en octubre de 2011.  Las transferencias de capital a las provincias se derrumbaron 27 %, lo que implica una reducción a menos de la mitad que un año atrás cuando le descontamos la inflación”, concluye el informe.
(*) Massot & Monteverde Consultora. Artículo publicado por Urgente 24 el 13 de Diciembre de 2012.