miércoles, 12 de diciembre de 2012

El pacto económico

Por Tomás Bulat (*)
Al mejor estilo voluntarista, el Gobierno decide encarar el complejo año económico del 2013 con un pacto económico y social para lograr acuerdos que contengan la inflación y reactiven la economía. Lo cierto es que los Gobiernos convocan este tipo de acuerdos cuando están en problemas y en lugar de ajustar se presiona para que los trabajadores y empresarios hagan el esfuerzo.

Lo cierto es que debido a la inflación y a que el Gobierno no sube el mínimo no imponible, a muchas empresas -principalmente exportadoras- se les ha deteriorado intensamente el margen de rentabilidad, al mismo tiempo que los salarios de bolsillo no lograron recuperar su poder adquisitivo. Es de esperar que el solo hecho de sentarse empresarios y trabajadores voluntariosos no va a llegar a ningún lado, porque aparece un tercero, el Estado, que cada vez más se queda con una importante parte de la torta.

Rodríguez afirmó, que no es un pacto, que no hay institucionalidad para avanzar, y que la reunión sirvió para plantear los temas, pero lo cierto es que la movida principal la deberá dar Guillermo Moreno y decir lo que el Gobierno está dispuesto a ceder.

Consumo vs. Inversión

El problema de centrar el debate en los salarios, es que la variable de ajuste que queda es la inversión. Si el Ejecutivo quiere estimular el consumo por ser un año electoral, entonces deberá negociar con las empresas que suban los sueldos más que sus precios y a su vez el Gobierno tendrá que ceder parte de su recaudación de ganancias. Si esto es así, la rentabilidad de las empresas no permitirá un incremento de las inversiones y la economía no logrará crecer.

Por lo tanto, el que debe comenzar con los esfuerzos es el gobierno nacional, entre ellos el de entender que la inflación hay que pararla cuanto antes, ya que a medida que sigue su ciclo ascendente, los problemas que enfrentamos este año seguirán agravándose. Entre otras cosas, hay que motivar más la inversión que el consumo y -para esto- es necesario empezar por casa.

Los pactos económicos sociales nunca han funcionado en Argentina; no obstante eso no implica que no se puedan hacer. Sin embargo, para ello el primero en decir qué está dispuesto a poner sobre la mesa debe ser el gobierno y luego los sectores, no a la inversa.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 10 de Diciembre de 2012