domingo, 2 de diciembre de 2012

Ganaron tiempo pero no resolvieron el problema

Por Federico Perazzo (*)


Anticipándome a la presunta gesta histórica que intentará mostrar el gobierno con el reciente fallo en Estados Unidos, me precipito en aclarar que no se ha solucionado nada, simplemente se obtuvo un poco más de aire.
La corte de apelaciones que congela lo dicho por el Juez Griesa no ha hecho otra cosa más que conceder una orden que permite al Estado argentino retrasar el pago de los 1330 millones de dólares a los tenedores de títulos que no entraron en las restructuraciones de deuda.
Esto no es lo mismo que decir que Argentina no deberá pagar a aquellos acreedores que impunemente pretende desconocer, sino que en vez de hacerlo el 15 de diciembre del corriente años, salvo prueba en contrario, deberá afrontarlo el 27 de febrero del año próximo.
Lo penoso es que el kirchnerismo especula según el “modus operandi” de la justicia local, pero no logran ver que lo que hizo la Corte de apelaciones de Estados Unidos, no fue ni más ni menos quepreservar el derecho a defensa.
Si se quiere, la única lectura favorable que puede hacerse de lo recientemente acontecido, es la consideración que se le tendrá a los otros acreedores que sí entraron en el canje. Aún así, habrá que ver cuan relevante serán dichos testimonios, dado que es importante tener en cuenta la llamada cláusula “pari passu”, que establece darle el mismo trato a todos los bonistas ya sea que hayan o no aceptado el canje.

Técnicamente los jueces no están obligados a velar por los intereses de quienes voluntariamente se sumergieron en esa negociación y aceptaron una quita con su deudor. Ese es un acto libre de quienes optaron pactar ese acuerdo, pese a ir en su propio detrimento, pero bajo ningún aspecto obliga a la justicia en nada.

De todas formas, resulta incomprensible que desatiendan la cuestión de fondo. El arco político nacional, en su inmensa mayoría, adopta ciertas categorías de tinte ideológico y tiende a transportarlas hacia campos más rigurosos donde no condicen. Así es como pasan por alto que la denominación de “fondo buitre” es netamente política pero en nada comulga con la letra fría de la economía o del derecho.
Dichos fondos, frente a los ojos de aquellos que no necesiten de un lenguaje politizado, seránmeros capitales de riesgo que apuestan a deudas públicas (o soberanas en el caso de naciones) en situación crítica. Así es como en el mercado financiero, lejos de rotularlos con una denominación cargada de valor negativo, los llaman “deudas dificultosas” (distressed debt, en inglés).
Por mucho que el viceministro de economía Axel Kiciloff intente bautizar esta suerte aventón como un “acto de cordura”, lo cierto es que de no compendiar los argumentos suficientes en los próximos tres meses, el cachetazo puede ser doblemente fuerte.
En el mientras tanto, con impasse de por medio, la fragata libertad…bien gracias.

(*) Federico Perazzo. Analista económico en Perspectivas políticas. Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2012