lunes, 17 de diciembre de 2012

La economía anticipa un año electoral negro para Cristina

Por Economía & Regiones (*)
Gran derrotado por la realidad, el economista K Miguel Bein lideró, durante el 2do. trimestre, una corriente de opinión que afirmaba que hacia fin de 2012 repuntaría el nivel de actividad en la economía argentina. Falso. La coyuntura de la economía es el indicador negativo más fuerte en la imagen pública de Cristina Fernández de Kirchner, que se ha deteriorado en forma casi ininterrumpida durante el último año (pese a los pronósticos de Artemio López, Roberto Bacman y el más reciente de Ricardo Rouvier acerca de un piso con eventual rebote que solo se puede ver luego de libaciones importantes...). Y también lo es la nueva apreciación que asegura que en 2013 se producirá, finalmente, ese repunte. Aquí un trabajo de Economía & Regiones:
Con la política oficial de desendeudamiento, sin crédito internacional, el déficit fiscal se financia con emisión monetaria que al final genera más inflación. 
La inflación atenta contra el dinamismo económico dado que la resta precisión al cálculo económico y a la estimación de rentabilidades esperadas, generando incertidumbre e impactando negativamente en la
inversión. 
Paralelamente, la inflación impacta negativamente sobre el poder adquisitivo de los agentes económicos que no forman precios ni tienen un fuerte gremio detrás, afectando negativamente al consumo. 
En este marco de dominancia fiscal, la política monetaria que totalmente subordinada a la política fiscal y el Banco Central pierde toda autonomía.
Un escenario de dominancia fiscal le resta capacidad al BCRA para luchar contra la inflación.
Una política anti inflacionaria debe comenzar por reducir la tasa de crecimiento del gasto para que el Central tenga que emitir menos dinero. 
Por consiguiente, habría chances que la inflación de 2013 fuese menor a la de 2012 si y sólo sí la tasa de crecimiento del gasto bajara el próximo año.
En los últimos 4 meses se observa una desaceleración de 4 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del gasto que se redujo del 32% al 28%. 
Sin embargo, no se podría hablar de un quiebre de tendencia, ya que dicho ajuste estuvo exclusivamente sustentado en una contracción del gasto de capital (obra pública) que no es sostenible en un año eleccionario como 2013.
La reciente desaceleración de la tasa de crecimiento del gasto desparecerá y el gasto público volverá a ganar dinamismo en 2013. El gasto primario crecería en promedio 33.6%, lo cual implica una aceleración con respecto a los valores del acumulado de los primeros nueve meses de este año y una vuelta hacia el promedio de 2007 / 2012.
Este aumento del gasto implicaría un mayor déficit fiscal y mayores necesidades financieras totales del sector público nacional (SPN) que aumentarían US$ 522 millones aún sin pagar cupón del PBI. Comparando 2013 con 2012, el BCRA emitiría más pesos (+$30.663 millones) para financiar al Tesoro pero perdería menos reservas (-US$ 3.246 millones). 
Es decir, la dominancia fiscal se incrementará el próximo año por lo que no debería sorprender una aceleración inflacionaria. 
En este escenario y de acuerdo con nuestras estimaciones, sería probable que el aumento del nivel general de precios se acelerara alrededor de 2, 3 puntos porcentuales durante el próximo año. Esta aceleración esperada de la inflación no sería inocua para el nivel de actividad.
En este contexto, el mayor déficit fiscal, el aumento de la emisión monetaria y la aceleración de la inflación le pondrían un techo a la recuperación económica en 2013 impulsada por la buena cosecha esperada, los altos precios internacionales y el repunte del nivel de actividad en Brasil.
Dicho con otras palabras, la política fiscal, el financiamiento con emisión monetaria y la aceleración de la inflación impedirán que nuestra economía aproveche mejor el favorable escenario internacional y Argentina será el país que, probablemente, menos crezca de la región en 2013.
El repunte de la inversión sería insuficiente
La inversión habría sido la variable más golpeada por las inconsistencias de política económica.
Concretamente, la inflación por encima del 20% anual, el déficit fiscal financiado con el Banco Central, los desincentivos para la inversión extranjera directa, el retraso de tarifas cuyo costo creciente es absorbido por el Gobierno Nacional, la presión tributaria por las nubes, el déficit estructural en las provincias, el desdoblamiento cambiario y las restricciones a importar capital e insumos, son algunos de las adversidades que afectan al gasto en capital.
Para este año estimamos una reducción del 6% en la IBIF (inversión bruta interna fija), lo que nos posiciona como el país de la región con peor desempeño en materia de erogaciones en capital. 
Específicamente, la inversión extranjera directa se habría reducido entre 6% y 5% con respecto al año pasado; en tanto que las importaciones de bienes de capital presentarían una caída en torno al 9% en todo el año; y la construcción (que representa aproximadamente la mitad de la IBIF o inversión bruta interna fija) se habría reducido un 7% (según estimaciones propias, en base a los despachos de cemento que publica AFCP o Asociación de Fabricantes de Cemento Portland).
Para peor, la reducción de la inversión fue determinante en la floja performance del mercado laboral; en donde se observa una marcada caída en la creación de nuevos puestos de trabajo que deviene en un leve aumento del desempleo; tal que la desocupación cerraría entre el 7% y el 8%.
Para 2013 esperamos un insuficiente repunte de la IBIF, impulsada por el gasto en capital de los sectores protegidos, y por aquellas actividades vinculadas con industria que exporta a Brasil cuya demanda se incrementará para abastecer a nuestro principal socio comercial. 
A su vez, la relajación de las restricciones a importar bienes de capital e insumos necesarios para producir sólo será débil, por lo que no servirá para estimular fuertemente la inversión.
Este incremento insuficiente de la inversión impediría que hubiese un crecimiento significativo del empleo en 2013. Para entender esto último hay que tener presente el aumento del dinamismo económico vendrá por el lado del sector agropecuario -que no genera puestos de trabajo- y por el sector automotriz en donde se extenderán las horas trabajadas (horas extras) pero no se tomaría nuevos trabajadores.
A su vez, dadas las restricciones fiscales que enfrentan los gobiernos Nacional y Provinciales, el empleo público, que desde el 2009 viene teniendo un rol protagónico como demandante de trabajo, difícilmente puede amortiguar la desaceleración del empleo privado. 
En este marco, esperamos que la tasa de desempleo se mantenga en torno al 8%.

(*) Economía & Regiones. Consultora argentina especializada en economía, finanzas, gestión pública y desarrollo regional de la Argentina. Artículo publicado por Urgente 24 el 17 de Diciembre de 2012.

N. de la R.: En 2013 habría buenos precios de soja y la cosecha crecería 23%. Además, Brasil crecería más que en 2012. Las exportaciones crecerían 9.5%... pero la economía cotidiana ni se enterará. El panorama es preocupante. Todo para un año espléndida y resulta que hay otros argumentos para temer. Y cuidado que la inflación en alza incrementa el atraso cambiario.