lunes, 10 de diciembre de 2012

La estrategia de la dictadura

Por Gabriel Boragina (*)
El fallo del tribunal que postergó la aplicación la llamada Ley de Medios respecto de la empresa periodística Clarín ha sido calificado en los círculos opositores al gobierno del FPV (Frente para la Victoria de los Kirchner) como "un duro golpe" o un "revés" para este, en su camino al cercenamiento de la libertad de expresión. Parte de esos círculos se esperanzan en que "ahora el gobierno escuchará" a los disidentes al régimen. Personalmente creemos que esas expectativas son falsas y pecan de ingenuas.

La situación tiene bastante de similar con la vivida en 2008 en ocasión del célebre "voto no positivo" del entonces vicepresidente Julio C. Cobos que obstaculizó la ejecución de una resolución del gobierno tendiente a gravar con fuertes retenciones los productos agropecuarios. Ha de recordarse que, tanto en aquella ocasión como en la del fallo "Clarín" que ahora comentamos, ambos hechos fueron precedidos por multitudinarias manifestaciones, sonoros cacerolazos y muchos fueron los que atribuyeron a estas expresiones populares, tanto el voto de Cobos como ahora el fallo "contrario" al gobierno. Los hechos que devinieron con posterioridad al voto "no positivo" de Cobos, demostraron cabalmente que el gobierno no sólo no redujo su autoritarismo, sino que lo aumentó superlativamente, a la par que -por otras vías menos mediáticas- introdujo gradualmente aquellas famosas "retenciones" que el voto de Cobos les había "negado" en primera instancia.

Y lo hizo tan sutilmente que, desde entonces, no volvieron a haber marchas ni manifestaciones, pese a que el autoritarismo iba en notorio aumento. Es más, en 2011 ese mismo gobierno fue dudosamente "reelecto", y si bien creemos que lo fue con fraude, lo cierto es que no hubo ninguna reacción popular de envergadura al mismo. Si aquella estrategia dio resultado al FPV para permanecer en el poder, no vemos que exista ninguna razón por la cual no intente repetir la misma en esta ocasión. En términos más llanos: "bajar los decibeles" del discurso, entrar en un "compás de espera", aguardar "que se aquieten las aguas" de la intranquilidad popular y, logrado esto, continuar con sus ostensibles planes de dominación gradual pero absoluta -en última instancia- de la sociedad.

No deja de ser alarmante que, con estos hechos relativamente recientes a la vista, aun haya sectores de la sociedad que sigan ilusionados en que "a golpe de cacerolas" el gobierno del FPV "dará señales de diálogo", lo que denota una ingenuidad a toda prueba de los que así piensan y declaran. Ello implica desconocer por completo al enemigo gobernante, cuyos cuadros están conformados por elementos que reivindican (si bien eufemísticamente) la subversión terrorista en la década del 70, es decir la violencia como medio para perpetuarse en el poder.

Tradicionalmente en la sociedad argentina -y en situaciones como las descriptas-, el pueblo acostumbraba a apelar a la intervención de las fuerzas armadas, en lo que el dicho popular acuñó como frase célebre "ir a golpear las puertas de los cuarteles". La experiencia de esta práctica (que fue recurrentemente utilizada durante la mayor parte del siglo XX) demostró "que el remedio resultaba ser mucho peor que la enfermedad". Ningún gobierno militar fue "mejor" que ningún gobierno civil, y ningún gobierno civil dejó de mostrar -en algún grado, por pequeño que pareciere- signos de autoritarismo. Pero lo relevante es que -hoy en día- la opción popular de acudir a las fuerzas armadas (tantas veces practicada otrora) resulta inexistente, y esto es lo verdaderamente novedoso en la historia argentina del último siglo. Al presente, es imposible resolver las crisis -como la actual- de esa manera. Durante dos décadas hubo un proceso de desintegración de las fuerzas armadas (interno y externo; moral y material) que descartan de plano cualquier hipótesis de "golpe" como falaz y deliberadamente agita el gobierno.

Es cierto que la reacción popular (civil) derribó al gobierno de "La Alianza" de Fernando de la Rúa, pero, tanto las circunstancias como el personaje eran completamente diferentes a los del FPV. Durante la década que precedió al gobierno de De la Rúa, la Argentina había vivido una cierta "estabilidad" de precios (no estrictamente económica, atención) inédita respecto de las décadas anteriores. El abrupto cambio de "las reglas de juego" el 2001 fue algo que la sociedad interpretó como demasiado violento en comparación a la década anterior, y generó una violencia equivalente -y de signo contrario- que desembocó en la eufemística "renuncia" de De la Rúa. Aquietados un poco los síntomas de aquella crisis, la sociedad volvió a entrar en su clásico, tradicional e histórico sopor "cívico", hasta la crisis del campo en 2008. A nuestro juicio, cuando ya era demasiado tarde. En el ínterin, el autoritarismo del FPV de los Kirchner se convirtió en autocracia y fue creciendo de manera solapada, pero a paso firme y seguro, y bajo apariencias y muchísimos "discursos" donde se hizo y se hace uso -y máximo abuso- de la tan bastardeada palabrita "democracia".

Quizás el problema de fondo radique en la ambigüedad del significado de democracia. Generalmente, se concibe esta palabra como "gobierno de la mayoría" y sólo una minoría lo ha entendido como un sistema de valores que incluya nociones tales como los de república (división horizontal de poderes) gobierno limitado, respeto irrestricto a la libertad, la propiedad, etc. Se defiende el primer concepto cuando el defensor se considera formando parte de esa mayoría. Pero en cuanto esa misma mayoría amenaza su libertad, propiedad, etc. el agredido suele pasarse al segundo bando. La misma sociedad que, durante mucho tiempo, defendió "el gobierno de la mayoría", ahora se ve avasallada por esa misma "mayoría" (que, en realidad, es sólo una minoría que fraudulentamente se hace pasar por "mayoría"). Y esto genera la crisis política.

(*) Gabriel Boragina. Abogado.Master en Economía y Administración de Empresas.Egresado de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas).Presidente del CFi (Centro de Estudios Económicos,Filosóficos y Políticos).Director del curso sobre Escuela Austriaca de Economía,dictado por el Centro de Educación a Distancia para los Estudios Económicos (CEDEPE).Director del Departamento de Derecho Financiero del INAE (Instituto Argentino de Economía). Artículo publicado en Accion Humana el 9 de Diciembre de 2012

Fuente: Comunicación personal del autor, publicado en http://www.accionhumana.com/2012/12/la-estrategia-de-la-dictadura.html