lunes, 24 de diciembre de 2012

La violencia social

Por María Celsa Rodríguez (*)
Frente a la violencia social que parece tomar las calles en estos días, y crear el miedo y la tensión, encontramos un vértice llamativo en su esquema de acción:
1) es que estos sujetos están organizados; 
2) que atacan formados en grupo numerosos.
Y  tienen tres actores:
1) el delito callejero y en masa,
2) la falta de prevención y acción del Estado;
3)el aumento del miedo ante la desprotección social.


Al mismo tiempo hay una voluntad encendida por parte de ciertos sectores sociales, que se articulan con el propósito de alcanzar un objetivo de conflicto a cualquier precio. Utilizando como medio la violencia: rompiendo, destruyendo, saqueando, robando, etc.

Nos preguntamos: ¿Son entes desestabilizadores? ¿Son grupos mediáticos que buscan sembrar el pánico? ¿Quien los manejan?


¿Está el gobierno detrás de todo esto? ¿Porque las fuerzas de seguridad llegaron cuando todo había pasado, cuando ya los comercios fueron saqueados y algunos destruidos?

Pero  ¿como se da la violencia social?
Esta se produce cuando un grupo de personas, armadas o no, usan la fuerza  como presión, para obtener lo que desean.


Si bien aquí debemos hablar de una relación  de poder por un lado del grupo que amenaza y de un estado de indefensión del que se ve atropellado.


Para que estos grupos de presión tengan poder de acción y de desplazamiento activo, se  deben escapar del control del Estado, o debe haber de este una omisión en sus funciones de prevención a través de las fuerzas de seguridad.


Ahora, estos saqueos ¿tuvieron razones de necesidad alimentaria? 
Diríamos  que no, porque según vimos por los medios que en Bariloche se robaban LCD como si fueran paquetes de arroz.


Entonces no se trata de saqueos por razones de hambre. Sino "saqueos de  prestigio social". Es decir son sujetos que aspiran a tener lo mismo que los demás  pueden comprarse, pero que las oportunidades de la vida se los impiden llevarlas a cabo de manera normal.


Así usar la violencia social como herramienta es eficaz a sus intereses. El saqueo en masa es una forma  de cubrir esas necesidades de prestigio social que desean tener.


Las  privaciones económicas  en la que se desarrollaron, frente a una sociedad de consumo que se satisface, mientras ellos los observan  desde la distancia nutren el deseo, la envidia y el odio al querer lo mismo y no poder alcanzarlo. Al mismo tiempo el clientelísmo del que son víctimas necesarias, aumentan su resentimiento hacia el otro sector de la sociedad que disfruta de aquello que ellos anhelan.


Pero también esto es producto de una carencia de valores que se agiganta ante las circunstancias que los condicionan, desarrollándose positivamente para provocar la violencia social. Ya que las desigualdades tan acentuadas, es el disparador  más eficaz  de la violencia .


Hay que tener en cuenta que de acuerdo a estudios realizados han demostrado que la violencia  social es mayor en sociedades donde no hay orden institucional, donde es acentuada la corrupción, y hay maltrato y ninguneo funcional. Por desgracia vivimos en un país  con un gobierno que se maneja en el maltrato constantemente hacia el ciudadano. 


Frases que se dicen por cadena nacional que despiertan el odio, el rechazo y el hartazgo del humor social.

 Una Presidente que trata de buitre a los jubilados que reclaman su derecho, que menosprecia a la clase media, a los maestros , a los trabajadores, sindicalistas, al campo, etc, potencia aún más  la violencia social. Ya que la imagen que protagoniza la Presidente se aleja de lo que debe ser una buena mandataria, frente a sus ciudadanos: de respeto, y no se puede exigir respeto sino se respeta. Ya que manejándose en el vaivén de dichos y contradichos, entreteje un debilitamiento de las instituciones que representa.

 
Ella ante el primer evento de saqueo debería haber salido por cadena nacional y tomar medidas drásticas y urgentes, para que no ocurran los efectos espejos que siguieron pasando. Pero cuando debe usar la cadena no lo hace. 


Además las medidas preventivas no existieron y si existen son  permeables.Hay un accionar más simbólico que efectivo.Es que el  Estado no asume su papel protector que garantice una seguridad de buena calidad o potencialmente posible.


Hay una marcada ausencia de una buena  política publica de prevención y erradicación de la violencia social, como del delito callejero.


Hasta ahora no se le ha encontrado la pieza adecuada  que calibre la buena funcionalidad de las instituciones para que estos eventos no se repitan. Nuestras fronteras son un colador  y gendarmería fue retirada de allí y reemplazada por la AFIP.


Lo que pasó en Bariloche, Santa Fe, Buenos Aires y Chaco muestran la falta de un diseño adecuado de prevención de las políticas publicas en seguridad urbana.


Argentina ya  tiene experiencia en estos eventos, pero tenemos la costumbre de repetir errores una y otra vez y nunca encontrar soluciones.
Mientras tanto lamentamos las victimas y los daños. 

(*) Dra María Celsa Rodríguez. Abogada, perioista y analista política.
www.chacorealidades.blogspot.com


Fuente: Comunicación personal de la autora