domingo, 23 de diciembre de 2012

Natividad

Por Malú Kikichi (*)
Navidad es la forma corta de decir natividad, que deriva del verbo nacer, que a su vez significa aparecer o salir del interior. Por eso, “dar a luz”. Y todo nacimiento trae luz. La llegada de un niño es una apuesta al futuro, un recién nacido es  un símbolo de esperanza. No se necesita ser creyente para entender que el nacimiento de cualquier niño, siempre es un milagro.

Esperando el milagro renovado de la Navidad (aún para los no creyentes), es tiempo de balances. El 2012 ha sido pródigo en sucesos malos y algunos buenos. Empezamos el año con el asesinato del gobernador de Río Negro, Carlos Soria, cometido por su mujer. ¡Vaya comienzo!
El 4/1/2012 operación de tiroides de “Ella”. El cáncer que no fue. El país en vilo. El 22 de febrero la tragedia de Once, 53 muertos y más de 700 heridos. Desidia, corrupción, abandono de personas, asociación ilícita, falta de controles con los dineros públicos, desprecio por la seguridad de la gente.
Para hacerla corta: muchas “condenas nacionales”, obsesión con la “ley de miedos”, la destrucción de Clarín como única política de estado. La inflación creciente y siempre desmentida ronda el 25%, la oficial el 10%. El insulto fácil y las groserías más ramplonas se adueñaron de los discursos oficiales.
Aumento descontrolado de la droga, entrada, fabricación, consumo y exportación. Problemas con el GAFI por lavado de dinero (coimas, trata de personas), gracias a Marita Verón, tenemos ley de trata, abandonada 1 año y 5 meses por diputados del oficialismo. Problemas con el FMI. Expropiación ilegal de Repsol. Amistad con Irán, ¿y los muertos de la AMIA?
En guerra hasta con papá Noel, todo un logro. Humillante papelón con la fragata Libertad, embargada en Ghana por orden de un juez de Nueva York a pedido de un fondo que representa los “hold outs” del 2005. Impericia imperdonable del los ministros de defensa y de RREE. Que siguen en sus puestos. La fragata vuelve, gracias a la idoneidad de una embajadora de carrera, que conoce el tema, Ruiz Cerruti. “Ella” en guerra con la Justicia.
Cepo al dólar, aunque la expresión no le guste a “Ella”. Argentinos obligados a veranear en Argentina y a ahorrar (¿quién puede que no sea K?), en $, moneda piyama, que sólo sirve para entre casa. Abuso de poder permanente. Desconocimiento de la Constitución. Nubes tóxicas de pesticidas. Y la inexplicable expropiación, también ilegal de la Rural. ¿?
Hay más, pero  cansa. Aunque también hay algunas buenas noticias y vale la pena recordarlas. Un día cualquiera, que amaneció como cualquier otro, empezó a cambiar la historia. El 13/9 la sufrida y vapuleada clase media, por medio de las redes sociales salió a las calles. Fue mucha gente. Mucha.
Se fue el miedo. La calle cambió de dueño. El gobierno miró hacia otro lado, pero tomó nota, pero no conciencia. Ya no era lo mismo. Adiós a la mansedumbre. Se acabó. Ciudadanos con derechos, no sólo pagadores de impuestos – que suben cada vez más sin contraprestación -.
Y luego vino el 8N. Más gente. Muchísima más gente. Educada. Haciendo saber que así, no va, que no quieren cambiar la Constitución, quieren que la cumplan. Y 2 grandes manifestaciones sindicales expresando casi lo mismo.
Gracias al 13S y al 8N, el poder judicial empezó a actuar con una cierta independencia. Y la cámara (“de mierda”, Abalito dixit) prolongó la cautelar de Clarín. El juez Alfonso declaró la constitucionalidad del artículo 161, pero aceptó la apelación de Clarín. La cautelar sigue en pie. En el medio, la Corte rechazó el “per saltum” hecho ley de apuro.
Y se lo sigue investigando a Boudou por el caso Ciccone (impensado hace unos meses); y están encarcelados 14 responsables de la tragedia de Cromañón; y están encarcelados los 4 acusados por el triple crimen de la efedrina. Alguien pide que se declare inconstitucional el enriquecimiento ilícito (único delito con inversión de la carga de la prueba) para ayudar a Ricardo Jaime, pero un fiscal acusa a Jaime y a Schiavi de asociación ilícita.
Cerramos con los saqueos. Algunos tendrán hambre, no los justifica. Pero la mayoría robó electrodomésticos. Parece que son duros de masticar e imposibles de digerir. Empezó muy organizado (¿por quienes y con qué fin?), luego se generalizó. ¿Pretexto para decretar estado de sitio, o para un auto golpe, o movimientos de extremísima izquierda? Algún día sabremos. Pero a pesar de todo, algo está cambiando, volviendo a cauces más normales.
Mañana es Noche Buena, un Niño nacerá y el mundo, aunque sea por unos instantes, va a ser mejor. Argentina también. Estamos en una encrucijada, la decisión es nuestra. Queremos una Argentina constitucional, o aceptamos que se nos imponga esta otra. Sólo de nosotros depende.
Como el lema de Castilla, “A Dios rogando, y con el mazo dando”. Tenemos los medios a nuestro alcance, legales y legítimos, decidamos. Hay que optar: nuestra Argentina, esa de la que nos sentíamos orgullosos, o el verso del socialismo del siglo XXI. Mientras decide, ¡Feliz Navidad!
(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política. Directora de "La Caja de Pandora", Artículo publicado el 23 de 2012