lunes, 10 de diciembre de 2012

Todo por nada: política del odio

Por Enrico Udenio (*)
Finalmente, el apocalipsis llegó con el 6-D y no con el 7-D.

Durante la mañana, la emisión de gases producto de un incendio de pesticidas en el puerto de Buenos Aires cubrió todo el centro de la ciudad y obligó a una buena parte de sus habitantes a utilizar máscaras como protección.
Al mediodía se conoció la inusual declaración de la Comisión Nacional de Protección de la Independencia Judicial en la que denunció con crudeza la presión que el Poder Ejecutivo ejerce sobre los jueces para que fallen a favor de sus deseos.
A media tarde, un verdadero diluvio convirtió a avenidas y calles en virtuales ríos arrastrando autos y objetos diversos.
Ya cerca de la noche, la Cámara Civil y Comercial prorrogaba el amparo solicitado por el Grupo Clarín hasta que la justicia se expida en la cuestión de fondo (la inconstitucionalidad de dos de los artículos de la Ley de Medios).
A esa hora, la presidente y sus principales funcionarios se reunieron en la residencia de Olivos no para organizar la ayuda a los sufridos ciudadanos sino para analizar la decisión de los jueces de la Cámara.
Es asombroso que el gobierno nacional siga destinando casi toda su libido a lograr el desguace de los medios de comunicación del Grupo Clarín en lugar de resolver las numerosas necesidades que tienen los habitantes argentinos.
¿Cómo fue que el Gobierno Nacional terminó tan aislado de la agenda de urgencias que plantea la población?
Vayamos por partes.

Los capítulos de una novela personal
Primer capítulo

Por un pedido expreso de varias empresas que estaban en una situación económica delicada (incluso algunas tenían concurso preventivo como eran los casos de Canal 2 y Canal 9), el 20 de mayo de 2005, el ex presidente Néstor Kirchner prorrogó por 10 años todas las licencias de TV abierta, de radio y TV por cable, suspendiendo los plazos en curso por ese lapso.

Esta decisión significó que a los 15 años concedidos por ley, más la prórroga automática de 10 más, se agregaba otro plazo igual.
Con esta medida  algunos grupos fueron más favorecidos que otros.  El de Clarín resultó –por una cuestión de cálculo automático que generaba la prórroga- uno de los menos favorecidos. Canal 13 mantendría su licencia hasta el año 2025 y Cablevisión, sólo hasta el 2016.

Según palabras del entonces Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al gozar de mayor tiempo de uso productivo de las licencias, la prórroga aliviaba la situación económica de las compañías permitiendo un incremento del valor de sus activos y promoviendo la ejecución de mayores inversiones y adelantos tecnológicos: "Aspiramos a que lleven adelante su negocio y a que trabajen con tranquilidad en un país cuya libertad de expresión es absoluta", fue una de las frases utilizada para promover esas inversiones.
Esta característica de la prórroga, relacionada con las mayores inversiones, se transformó en la base fundamental del actual pedido de inconstitucionalidad del Artículo 161 de la nueva Ley de Medios solicitado por Clarín.

Segundo capítulo


El 10 de diciembre de 2007, Cristina Fernández de Kirchner asumía como la nueva presidente de la Argentina sucediendo a su propio marido, Néstor Kirchner.

Tres días antes, el 7 de diciembre, Néstor aprobó, con la firma del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, la adquisición de Multicanal por parte de Cablevisión, dando lugar al mayor operador de cable de la Argentina (47% del mercado).
¿Por qué lo hizo días antes de que asumiera su esposa?
Todas las fuentes “off the record” coinciden en que fue una exigencia del CEO de Clarín, Hector Magneto, porque no confiaba en Cristina.
Como Néstor quería asegurar la continuación del apoyo mediático que hasta ese momento había recibido del multimedio, la “contraprestación” fue aprobar una fusión comercial claramente favorable al Grupo.

Tercer capítulo

En marzo de 2008, se inicia el conflicto entre la patronal del campo argentino y el gobierno nacional por causa de la Resolución n° 125 que fijaba fuertes aumentos en las retenciones a las exportaciones agropecuarias. El 17 de julio, en una memorable votación en la Cámara del Senado, esta resolución fue rechazada siendo la primera gran derrota política del kirchnerismo.
En esta disputa, el multimedio Clarín apoyó la actitud del campo, acción que fue considerada por los Kirchner como una artera traición.

Apenas un mes después, el matrimonio presidencial da la orden y las pautas básicas para que sus funcionarios trabajen en el armado de una ley de medios. Esta debería promover la atomización de titulares de medios y un retorno al férreo control estatal que había impuesto la vieja ley de la dictadura militar. Con esta idea, se limitaba en extremo la posibilidad de que se pudieran armar fuertes grupos empresariales en el rubro periodístico, radio y TV.

Como se intuía en aquel momento, y quedó demostrado en los años posteriores, el principal fin de la nueva ley debía ser la destrucción del poderío mediático del Grupo Clarín.

Cuarto capítulo

El fracaso político que significó el rechazo de la Resolución n° 125 sumado a otros errores de administración, redujo significativamente el apoyo popular que habían tenido los Kirchner. En un afán de evitar una mayor caída, se adelantaron para el 28 de junio de 2009 las elecciones legislativas que estaban previstas originalmente para el 25 de octubre.

Ya para ese entonces, el Grupo Clarín había dejado definitivamente de lado su pasada visión optimista del gobierno nacional.
El resultado de esas elecciones no favorecieron a los Kirchner, y el multimedio Clarín se transformó su chivo expiatorio. En esos días se gestó el relato del gran enemigo: los medios de comunicación críticos de las políticas de los Kirchner en general, y el Grupo Clarín, en particular.

Quinto capítulo

El 10 de octubre de 2009 se promulga la nueva ley de radiodifusión. En esta ley, no se reconocen los plazos prorrogados en el año 2005 por el ex presidente Néstor Kirchner.

Clarín apela los artículos n° 41 y 161 de la misma por inconstitucionalidad.
En verdad, su apelación tiene un firme fundamento: una nueva ley no puede hacer perder derechos adquiridos por otra anterior. Es la base legal de la denominada “seguridad jurídica”.
El gobierno toma conciencia de esta debilidad de la nueva ley e inicia una prolongada maraña de medidas judiciales dilatorias para evitar que la justicia dictamine esa inconstitucionalidad y perjudique el principal objetivo del gobierno: debilitar el poder comunicacional del multimedio Clarín.
Gana fama la reiterada frase de Néstor Kirchner: “¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso?”

Sexto capítulo

A principios del año 2010, los Kirchner deciden involucrarse fuertemente en una vieja causa judicial: la denuncia de que los hijos adoptivos de la principal accionista del multimedio, Ernestina Herrera de Noble, son hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar.

Esta causa venía de cinco años de parálisis procesal, pero a fines de abril de 2010 el gobierno logra que pase a manos de una jueza afín al oficialismo: Sandra Arroyo Salgado.
Esta jueza dispuso de inmediato que se obtenga material genético a partir de las prendas íntimas que vestían Marcela y Felipe, los dos hijos de Hernestina, para lo cual los interceptaron por la fuerza en la vía pública y, llevados a su domicilio, fueron obligados a entregar la ropa interior que llevaban puesta para realizar los estudios de sus respectivos ADN.
Todos supieron que detrás de esta acción estaba la orden presidencial y que, con ella, se había traspasado el límite que todo político conoce: ninguna acción contra otro debería generar la imposibilidad de un retorno.

Haber humillado a los hijos adoptivos de la principal dueña del Grupo Clarín, dos jóvenes inocentes al fin de cuentas, se convertiría con el tiempo en uno de los más grandes errores políticos de la presidente Cristina Fernández de Kirchner pues transformó a una poderosa corporación mediática -elegida de manera circunstancial como contrincante político- en un verdadero y peligroso enemigo.
Finalmente, los resultados genéticos mostraron que no eran hijos de desaparecidos.
Séptimo capítulo

Néstor Kirchner fallece el 27 de octubre de 2010 y en un extraño giro emparentado con la necrofilia, la viuda Cristina Fernández de Kirchner mejora su imagen de manera notable en las encuestas de preferencias políticas.

En las elecciones presidenciales de 2011, Cristina gana con el 54% de los votos a pesar de las críticas mediáticas de los medios opositores, entre ellos, los pertenecientes al Grupo Clarín.
Aunque este resultado demostraba la relativa incidencia que tiene la prensa en las decisiones de preferencia política, la presidente no cedió en su intento de desguazar al multimedio. El odio tan fuertemente instalado no permitió la recapacitación ni una vuelta atrás.

El ir por “todo o nada” nunca se hizo tan evidente como en el conflicto con la prensa no adicta al oficialismo.

Necesidades diferentes

Las necesidades de la población argentina no son las mismas que las de su presidente.

En medio del diluvio que el jueves 6 de diciembre soportó la ciudad de Buenos Aires recibí un llamado telefónico de mi hija, que vive en la zona de Belgrano, diciéndome con un tono desesperado que la correntada de agua le estaba llevando el auto estacionado frente a su departamento. El vehículo navegó literalmente durante 200 metros chocando con otros obstáculos y terminó destrozado y montado por otro automóvil.
Si el gobierno nacional hubiera concedido los avales correspondientes para que la ciudad de Buenos Aires pudiera recibir los créditos internacionales necesarios para entubar los arroyos que pasan por debajo del asfalto, sus habitantes  no estarían hoy sufriendo las consecuencias del desborde de las aguas.
A las 18,30hs se habían juntado las dos noticias: la inundación de amplias zonas de la ciudad y la prórroga de la cautelar solicitada por el Grupo Clarín.
Ni a mi hija, ni a la mayoría de los sufridos ciudadanos, le importaban una pizca el conflicto Kirchner-Clarín.
Tanta dedicación, por parte del Estado, al servicio de drenar un odio personal de la presidente está introduciendo dudas sobre el correcto funcionamiento de la mente de Cristina Fernández de Kirchner.
La posibilidad de que exista un desequilibrio emocional es cada vez mayor y comienza a asustar a una buena parte de la sociedad.

¿Qué sucederá durante las futuras semanas?
No debemos esperar nada bueno.
Ya el Poder Ejecutivo demostró que está decidido a hacer cualquier barbaridad para someter a todos los otros poderes que osen interponerse a sus deseos.
¿Cómo terminará esto?
De la única manera posible.
Cuando se juega al “vamos por todo o nos quedamos sin nada” el resultado es similar al que tiene un jugador adicto y compulsivo.
Finalmente se pierde todo en la última apuesta.
El problema es que no habrá ningún ganador porque quedará un país seriamente dañado y dividido por los odios.

(*) Enrico Udenio. Asesor económico y especialista en comercio exterior, se ha desempeñado como empresario comercial e industrial desde 1965. Artículo publicado por Crónica y Análisis el 9 de Diciembre de 2012