miércoles, 12 de diciembre de 2012

Un gobierno acorralado por la economía implementada

Por José M. García Rozado (*)
Una cosa es la deuda pública argentina –US$ 220 mil millones- , cercana al 50% del PBI, otra es el crecimiento del 80% desde 2002  que esconde que arrancamos de un guarismo realmente muy bajo, producto de la crisis de 2001 y el default, además de la forma en que se mide la inflación oficial, lo cierto es que hemos vivido durante los primeros 7 años una abundancia innegable, pero que por errores propios y por la incapacidad innata de los funcionarios cristikirchneristas hemos entrado en un empinado tobogán descendente que nos asoma a un vacío muy peligroso.

¿Cuál fueron las fórmulas de este dispar desempeño? Una lista corta y muy incompleta –por razones de espacio- incluye el viento de cola que azotó a toda la región e hizo que la misma creciere durante el mismo período el 40%, pero partiendo en general de bases mucho más altas que nosotros, lo que dio como resultado que hoy hayamos perdido el segundo escalón económico de la región detrás del coloso Brasil, y discutamos entre el 5º y el 7º lugar; también incluye el haber prohibido exportaciones cárnicas para menguar artificialmente el precio interno, perdiendo mercados internacionales muy significativos y resignándolos respecto de nuestro vecino Uruguay y en menor término Brasil. Incluye asimismo pagarles a nuestros productores de gas un precio absurdamente inferior al que abonamos a los que nos proveen el mismo combustible desde el exterior, generando desinversión  y pérdida de reservas; estatizar el régimen de jubilaciones –AFJP- con el que estuvimos y estamos de acuerdo, pero utilizar los fondos obtenidos y recuperados para aplicarlos a funciones que no tienen que ver con abonarles las justas deudas a nuestros abuelos y tampoco para aplicarlas realmente al desarrollo nacional.

También aquí incidieron el congelar políticamente tarifas de servicios públicos durante 9 años –subsidiando indiscriminadamente a clases necesitadas y clases pudientes- mientras la inflación acumulada superaba el 400%; asimismo, sesgar el índice inflacionario generando índices y estadísticas mentirosas, además de estafar a miles de bonistas que perdieron intereses por estar atados a una inflación no veraz, provocando desconfianza respecto de otros bonos e incidiendo en las tasas que la nación y las provincias debieron abonar al tomar dinero, ampliando el endeudamiento público y perjudicando el crédito del sector privado. Aquella seudo quita, de la que tanto se jactare el kirchnerismo y hasta algunos economistas, respecto de la renegociación de la deuda llevada a cabo en 2005 y 2010 que no fue tal, y que ahora se está poniendo en negro sobre blanco al observar lo oneroso que le está saliendo a la Patria tras pagar religiosamente los intereses, el capital ajustado por el crecimiento del PBI y los “servicios de deuda” emanados de aquella renegociación, desmitificando el “discurso-relato” del desendeudamiento. Utilizar la coerción y el apriete como metodología de corrección interna de las variables económicas aplicadas a empresarios y sindicalistas, ¿habrán sido de verdad buenas medidas políticas económicas?

Estamos a punto de cumplir once años -6 de enero de 2202- del abandono del 1 a 1 (convertibilidad monetaria del menemato), momento en el que se puso en marcha un conjunto de medidas “de puro sentido común”, cuyos ejes centrales fueron un tipo de cambio competitivo, control férreo de la inflación, y superávits gemelos financieros –equilibrio fiscal- y comerciales –balanza de pagos superavitaria con sustitución de importaciones-. Ese 6 de enero hubo que informarle al pueblo argentino que los supuestos US$ 50 mil millones de depósitos en moneda extranjera “no estaban en los bancos”, pues Cavallo y De la Rúa mediante se había permitido una “fuga estrepitosa” y como nunca antes se había visto. La moneda extranjera salía de Ezeiza en camiones de caudales que se cargaban en aviones con destino a las casas matrices de una banca casi totalmente extranjerizada, bajo la mirada cómplice de los funcionarios del BCRA y del ejecutivo aliancista. Muchos gobernadores hasta del propio peronismo, o que decían pertenecer a él, también sacaban las reservas propias y de los gobiernos provinciales con la misma metodología, convirtiéndose en cómplices.

¡Es un verdadero absurdo, desconocer la mitad del vaso lleno, como la mitad del vaso vacío! La realidad es totalmente policromática, por lo que vemos como medidas que parecieron acertadas en su momento, no lo son desde una nueva mirada y vista desde el hoy; hacer hincapié sólo en el crecimiento del PBI desde los muy pobres números del 2002 es un absurdo, o una verdadera irrealidad, tanto como pretender desarrollo asentándolo en un crecimiento atado exclusivamente al consumo interno o doméstico. El “vivir de lo nuestro” tan difundido y aplaudido por funcionarios y economistas seudo heterodoxos, como los del Grupo Fénix o seudo pensadores como los de Carta Abierta, es una verdadera perogrullada y una total insensatez, que se demostró como tal cuando el “viento de cola” dejó de soplar con la intensidad de aquellos primeros cinco años -2007- y se transformó en una brisa durante 2008 y 2009 producto del estallido de la burbuja inmobiliaria estadounidense y española, sumada a los crasos errores propios generados por el cristikirchnerismo con su innecesario y absurdo enfrentamiento con el agro nacional. Un sector productivo que implicaba casi el 70% del superávit de la balanza comercial nacional.

El “dilema” al que se enfrentó el Gobierno K y al que se enfrenta hoy el cristinismo –kirchnerismo tardío - es analizar seriamente los errores y las torpezas incubadas que afectaron y afectan todavía, o con una gravedad inusitada hoy específicamente, el desempeño económico que han producido la desinversión empresaria, la falta de atracción de capitales que arriben a nuestras costas con afán de invertir – en contraposición con lo que sucede en el resto de la región, donde las divisas ingresan a raudales -, ya que la “política económica de cualquier gobierno” genera efectos sobre el presente, pero fundamentalmente sobre el futuro, y en condiciones habituales el PBI es muy poco, o casi nada sensible a las señales de largo plazo que emite una política económica, y mucho más si ésta es cambiante, o no respeta las reglas de juego pactadas oportunamente. Si esto ya es muy seriamente tomado en cuenta, atropellar inversores o maltratar a los capitales nacionales o extranjeros agrava totalmente el panorama, y termina por espantar a aquellos posibles inversores achicando, o como mínimo ralentizando el posible crecimiento del PBI. Llegamos así, a la paradoja de que mientras los“términos del intercambio comercial nos son inauditamente favorables, como nunca antes”, y cuando la región toda aprovecha esta situación coyuntural para crecer, desarrollarse y conseguir inversiones productivas genuinas, la Argentina de la mano del cristikirchnerismo le es imposible obtener inversión y hasta financiamiento en campos donde se mueven capitales tan arriesgados como el de los combustibles – Gas y Petróleo - para YPF renacionalizada.

El “neopopulismo berretizado” que le trajere aparentes buenos resultados electorales a CFK en octubre del año pasado al hacer sentir a una enorme proporción de ciudadanos que nadaban en la abundancia y la riqueza ficticia, y gastando en consumo interno, lo que ayudó a un crecimiento irreal del PBI, que se notó ni bien el Gobierno comenzó con las políticas del cepo cambiario y la imposición draconiana de control sobre los ahorros y las importaciones. Fue tan notorio el cambio, no solo en el humor social, sino en el retiro apresurado de los depósitos en moneda extranjera, que ni las subas perentorias de las tasas de interés lograron contener la “fuga de depósitos y de capitales”, fuga que venía sucediendo constantemente desde el 2004 y que mantiene en el exterior capital de argentinos por la friolera de US$ 190 mil millones y que si bien mermó luego del “súper corralón” impuesto por Moreno y Echegaray desde mayo-junio de 2012, mantiene un goteo de cerca de US$ 1,5 mil millones mensuales. El barómetro que se desprende de estas variables es que en el sector privado se han destruido cerca de 100 mil puestos de trabajo registrados durante el 2012, compensados en parte por el al aumento de los puestos generados por el sector público, con la consecuencia inmediata del aumento del gasto público y del consecuente incremento del déficit fiscal nacional que ya ronda el 3% del PBI.

La última barbaridad económica del cristikirchnerismo es la Ley aprobada por el Congreso, que autoriza a la Comisión Nacional de Valores a “intervenir empresas que coticen en la Bolsa” ante el simple pedido de un accionista minoritario, los precios de las acciones de las empresas incorporan rápidamente los cambios en las normativas jurídicas respecto del futuro que va generando el entorno político-jurídico y económico, así aunque el PBI crezca, cosa que no está sucediendo ya que está totalmente estancado, las acciones de las empresas bajan y los inversores que ya escaseaban ahora han desaparecido. La política económica local, es un precio que alguien  paga, no sujeto a cómputo por parte del gobierno. El valor de las empresas entre 2003 y 2011 evolucionó ajustadas por la inflación real un 143 puntos con base 100 de Mayo de 2003 con un pico en 2007 de 355 puntos que acompañó hasta entonces el crecimiento del valor de las empresas de la región para ese mismo período, pero que decreció en Argentina, a partir de aquel pico, mientras en el resto de la región –con altibajos- hoy está en 492 puntos. El gráfico de “Cruces, García-Cicco”, BC de Chile muestran como mientras las empresas de la región mejoraron su performance entre marzo 2007 y diciembre 2011 en un 29%, las argentinas perdieron un 42% de su valor real.

¡Interpretar que esta enorme caída respecto de la región refleja una opinión muy negativa sobre la política económica del cristikirchnerismo, desde la visión de quienes tienen capacidad de realizar inversiones, es una realidad incontrastable! Esto contradice hasta la propia voz de los empresarios, que son acríticas del Gobierno, más allá de haber ganado mucho dinero en los últimos años, los precios y la desnacionalización casi total de las empresas en Argentina revelan ácidamente la verdadera disposición a invertir dinero propio en el país. El discurso de la presidente Dilma Rousseff en Cardales la semana pasada, en el encuentro de la UIA, reflejan la diversidad de criterio entre magistrados que aparentemente, y solo aparentemente, coinciden en posturas ideológicas seudo progresistas. Mientras Brasil busca introducir un nuevo proceso de reindustrialización y nacionalización que le permita competir internacionalmente con exportaciones no primarizadas, Argentina se desindustrializa y se desnacionaliza, primarizándose casi absolutamente. Argentina carece notablemente de dirigencia capacitada para enfrentar los dilemas del Siglo XXI, y hablamos de dirigencia en todos y cada uno de los campos, político, económico, empresario, sindical y hasta deportivo y social.

Aunque el gráfico pueda dar interpretaciones tales como que a CFK le tocó presidir un mundo mucho peor que el de Néstor, en verdad muestra que, desde el punto de vista de los inversores y el capital, los otros países de la región lograron mejorar su situación inmersos en aquel mismo mundo peor; ¡este barómetro aunque imperfecto muestra otra cara de la realidad, y es incontrastable! Argentina avanzó incuestionablemente en valores sociales como salarios, utilidades empresarias, achicamiento de la pobreza, mejoramiento de la salud gracias al crecimiento económico del período 2002 al 2008, pero la caída de los valores de dicho crecimiento desde 2008 hasta el presente achicó la capacidad adquisitiva de los salarios, el ahorro popular y empresario y atentó abiertamente contra las mejoras sociales respecto de indigencia, pobreza, salud y educación populares. Si ha esto le sumamos el incremento de la presión impositiva sobre las clases asalariadas y las clases medias el resultado, es el del actual estancamiento con inflación –“estanflación primaria”- con tendencia al decrecimiento económico, pero agravado porque la inflación no cede como lo hiciere durante el período del 2008/2009.

El principal problema es la estrategia económica porque está basada en un incentivo exacerbado del consumo que no tiene en cuenta la imperiosa necesidad de que a este aumento del consumo se le acompañe con un aumento de las inversiones, para abastecer dicho consumo creciente e impidiendo la autogeneración inflacionaria, que además es impulsada por el aumento desmedido de la masa monetaria generada por la constante impresión de billetes aplicadas a la compra de divisas, para aplicarlas al pago de deuda y a sortear la encrucijada de la falta de moneda extranjera imprescindible para pagar importaciones y para tapar el bache del déficit fiscal creciente. Si ha este proceso no se le agrega un aumento de las exportaciones industriales y con valor agregado que nos aleje de la primarización hay existente, volveremos a obtener una seudo reactivación útil para crecer ficticiamente, pero no para desarrollarnos, porque vuelve a aparecer la inflación y la pérdida del valor del salario y de los ingresos y la desnacionalización del sistema productivo nacional; todo esto agravado por el incentivo al gasto público y el crecimiento del déficit fiscal, todo esto sigue atrasando el tipo de cambio, con lo cual profundiza el problema de la balanza de pagos. ¡Y escasean las divisas… más allá del cepo cambiario!

Ya no existen los “cuatro pilares del plan” – mal denominado “modelo”- aquellas medidas de“puro sentido común” que nos alejaran del abismo provocado por la crisis de 2001 y el default económico de la convertibilidad del cavallo-menemato y delarruista de la década del 90 y principios del siglo XXI; ahora no solo tenemos problemas inflacionarios, sino también con la oferta, con la capacidad instalada, con la inversión y en la infraestructura básica, el Gobierno nos está llevando a un callejón que, dentro de un programa como el actualmente implementado por la troika Lorenzino-Moreno-Kicillof, no tiene salida. Estamos en una situación de muy bajo o nulo crecimiento con inflación y con vistas a una recesión que se irá agravando, aunque suceda el imponderable de que Brasil sufra un brusco despegue y el valor del “yuyito” vuelva a valores de julio del presente 2012 (US$ 650 la Tn.), mostrándonos crudamente a los argentinos que “este plan está totalmente agotado”, y aunque no signifique una crisis terminal inminente, a diferencia de años anteriores, el sector agropecuario no va a alcanzar para generar las divisas imprescindibles para mantener el despilfarro de ayer.

¡El malhumor social irá acompañando la baja del nivel adquisitivo de los salarios y de la capacidad de consumo y ahorro de las clases medias!

(*) Arq. José M. García Rozado. Integrante de la Liga Federal Nacional. Artículo publicado por Crónica y Análisis el 11 de Diciembre de 2012.