miércoles, 13 de febrero de 2013

El hombre soberano

Por Simón Black (*)
Entre vender aceite de víbora y emitir papel moneda sin respaldo, no hay ninguna diferencia. Ambos son “inventos” exitosos para los tipos que manejan los hilos. Y ambos resultan ser estafas que dependen absolutamente de la confianza que les da un público muy ignorante.
Pero cuando la confianza empieza a erosionarse, el fraude se descubre muy, pero muy rápidamente, y los perpetradores se vuelcan a la toma de medidas desesperadas que les permitan continuar con la “fiesta”.

En el caso de la emisión sin respaldo, los gobiernos en situación terminal se vuelcan a la aplicación limitada pero muy predecible librito mediante el cual intentan controlar… todo… imponiendo controles de capital, controles del tipo de cambio, control de sueldos y jornales, controles de precios, control comercial, controles fronterizos y -a veces- hasta el control de las personas.

Todas estas tácticas han sido aplicadas o usadas desde tiempo inmemorial, más o menos 2000-3000 años AC, por los antiguos sumerios. Y esta vez no será diferente.
Hoy, Argentina ofrece el más claro ejemplo. En la Argentina la “mafiocracia” logra unir el crimen organizado, los grandes negocios, y los políticos como para saquear de todas sus posesiones a los ciudadanos argentinos. Desde 2010, la Presidente Cristina Fernández ha procedido con:
* La nacionalización de las jubilaciones privadas, habiendo saqueado los ahorros de sus compatriotas.
* Ha aumentado de modo general prácticamente todos los impuestos: a los ingresos, IVA, a las importaciones, etc., como así también ha gravado con un nuevo impuesto los bienes personales.
* La emisión de moneda circulante en los últimos tres años ha sido descontrolada, resultando en que el circulante sin respaldo ha crecido en dicho tiempo en 215%.
* El poder adquisitivo de la moneda local ha quedado reducido al 50% de su valor. La inflación está actualmente en el 30% + anual.
* Las estadísticas oficiales son una verdadera burla, y ya resulta cómico el nivel de la inflación y desempleo que muestran los índices que publica el gobierno. Hasta ha llegado al colmo de multar a los particulares que publican las cifras estimadas de inflación que no coincidan con las oficiales.
* El gobierno ha nacionalizado industria tras industria, siendo una de las más notorias la empresa petrolera española Repsol-YPF.
* Ha impuesto el control de las exportaciones de productos agrícolas, desde carnes hasta cereales/granos, forzando así a que los productores se vean obligados a vender a precios artificialmente bajos.
* Lo más reciente es el “congelamiento de precios” por un período de 60 días de todos los productos vendidos a través de los supermercados más importantes y además trata de convencer a los ciudadanos para que denuncien al comerciante que no cumpla con esta orden presidencial.
* Ha impuesto controles cambiarios, que impiden a los ciudadanos tomar resguardo de sus magros sueldos recurriendo a la compra de oro, dólares, euros u otros bienes para ahorro.
* Ha impuesto controles a los medios de información, y hace pocos días ha prohibido la publicidad de ofertas para los consumidores, logrando así debilitar los ingresos por publicidad de los diarios en manos privadas.

Todas estas políticas que ha establecido Cristina no han conseguido otra cosa que comiencen a escasear numerosos productos, desde alimentos hasta petróleo para producir electricidad. Prácticamente no pasa un mes sin que se produzca alguna huelga de algún sector importante de trabajadores o que fallen los servicios públicos. El poder adquisitivo de la moneda está rápidamente descendiendo. Y la gran mayoría de la población está decididamente atrapada.
Por supuesto que hay un pequeño sector de la población que se la vio venir. Son los que aprendieron una importante lección: nunca confíen en su gobierno. E hicieron la lógica: movieron sus ahorros a bancos extranjeros más seguros. Adquirieron propiedades en el exterior. Compraron oro y plata, y lo han depositado en el exterior. Se prepararon para la debacle.

Y el mundo Occidental se encuentra en esta misma senda, rápidamente. Europa está comenzando a imponer controles a los capitales, y el FMI los ha sancionado. EEUU, por su parte, también está imprimiendo moneda casi descontroladamente, y también sus habitantes están perdiendo la confianza. Rusia acaba de comprar un monto histórico de oro, demostrando al mundo que prefiere adquirir bienes “reales” antes que acrecentar sus reservas de dólares norteamericanos.

Sería realmente tonto pensar que lo mismo no puede pasar en el mundo occidental. Pero, aun si esto nunca llegara a suceder, usted estaría en peor situación por tomar alguna de estas decisiones básicas.

Cordiales saludos,

(*) Simon Black. Editor en Jefe, SovereignMan.com
Traducción de Irene Stancanelli para el Informador Público. Artículo publicado el 13 de Febrero de 2013.