martes, 5 de febrero de 2013

¿Emisión es inflación?

Por Iván Cachanosky (*)
Muchos acusan al gobierno de que los altos niveles de emisión que está realizando generan inflación en el país. Por otro lado, desde las aguas oficialistas algunos responden que eso no es cierto ya que, por ejemplo, en Estados Unidos hay altos niveles de emisión y no hay inflación; ergo, la emisión no es la causa de la inflación. Esto nos lleva a preguntarnos si realmente la emisión desencadena la inflación o no. Sin embargo, primero se debe tener en claro qué se entiende por inflación.

La mayoría de los manuales de economía define inflación como el aumento generalizado y sostenido de los precios. Esta definición no es del todo correcta ya que no necesariamente un aumento en el “nivel general de precios” implicaría unapérdida en el poder adquisitivo de las personas y este último punto es el que realmente importa.
Entonces, ¿qué es inflación? Una definición más acertada podría ser el aumento más que proporcional en la oferta de dinero con respecto a la demanda de dinero. Es decir, que la oferta monetaria crezca más rápido que la demanda de dinero. Esta situación es exógena al mercado, solamente se puede dar si hay curso forzoso, o sea, monopolio de emisión por parte del Banco Central. Con este punto aclarado podemos ver con mayor claridad por qué en Argentina la emisión monetaria impacta de una manera y en Estados Unidos de otra. La respuesta se encuentra en la magnitud de desequilibrio entre oferta y demanda de dinero. El dólar estadounidense es demandado, no sólo por ciudadanos domésticos sino también por ciudadanos de otros países y eso le hace tener una gran ventaja. Esto no quiere decir que el dólar no se esté depreciando ni mucho menos.
La gran diferencia con Argentina es que nadie confía en la moneda doméstica sino que, por el contrario, confían más en el dólar porque brinda mayor estabilidad. Esto no es de extrañar ya que, en la historia argentina, se le han quitado trece ceros a la moneda. Ese es el principal problema del país, una trayectoria en donde en los últimos años no se logró obtener una moneda fuerte en la cual se pueda confiar. En este caso, sí se modifican los precios relativos en la economía y se genera una pérdida del poder adquisitivo.
¿Qué hacer para reducir la inflación entonces? El principal dilema es que ningún gobernante de turno podrá pronosticar con exactitud la demanda de dinero, ya que ésta depende de valoraciones subjetivas de los individuos que se encuentran en constante cambio a lo largo del tiempo, aunque a mayor estabilidad seguramente la demanda de dinero se comporte de manera más armónica. Con lo cual, la primera medida debería ser que el Banco Central de la República Argentina sea realmente autárquico (y no dependiente del gobierno).

(*) Iván Cachanosky es economista e investigador de Libertad y Progreso. Artículo publicado en Infobae.com en Enero de 2013.