sábado, 16 de febrero de 2013

Escepticismo

Por María Celsa Rodriguez (*)
Podríamos decir que gobernar es un arte. Un arte con la pretensión  de hacer un buen gobierno, cosa que la mayoría  de las veces solo quedan en aspiraciones truncas. En el cuál sus principios, sus reglas, sus objetivos desarrollados, racionalizados o explotados se canalizan de manera desordenadas y contradictorias que a la larga desarticulan sus propios proyectos.

Gobernar dice Foucault "es actuar de tal modo que el Estado pueda llegar a ser  sólido y permanente, pueda llegar a ser rico,pueda llegar a ser fuerte  a todo lo que amenaza con destruirlo"
Ahora la pregunta es: ¿Como logramos que un Estado como nuestro país sea sólido y fuerte?


Todo depende de como sus gobernantes respeten y eleven como principio tácito, los fundamentos que modelaron nuestros Padres Fundadores, materializando el espíritu que dio marco primigenio a las bases de nuestra Nación.
Principios y reglas que deben estar por encima de todo, dominando cualquier estrategia política en pos de los propios intereses personales de sus gobernantes. Respetando sus propias instituciones y dando a sus ciudadanos la libertad suficiente para proyectarse hacia un futuro mejor.

Si bien los partidos políticos son sustentadores y sostenedores del poder político. Sus debilidades, peleas internas y su personalismo objetan en contra de la búsqueda del bien común, sostenido en el discurso. Y entonces esa búsqueda, proyección, planificación y desarrollo se trunca.
Nos hacen creer que un país crece cuando hay más consumo - premisa equivocada- ya que se crece cuando hay más producción, más ahorro y más inversión.
La Presidente dijo días atrás por vía twitter que la economía había crecido el año pasado el 1,9%. Claro, eso según datos del INDEC. Pero sabemos que este maneja datos que no condicen con la realidad. Y los economistas al respecto dicen todo lo contrario: que no hemos crecido nada.

También sabemos que en política se mueven ciertos intereses, como las  presiones de las propias corporaciones, el clientelismo  desmedido e incontrolable, que mueven sus hilos tras bambalinas, y donde la viveza de algunos y la necesidad de otros hacen el negocio perfecto que alimenta al poder. O como las prebendas en donde unos pocos salen favorecidos en perjuicio del Estado. 

A la larga, esto lentamente conduce al descreimiento del soberano que termina por darle la espalda a un gobierno que le cercena sus libertades y su progreso, transitándose lentamente  un tiempo de incredulidades, de hartazgos, de insatisfacciones generalizadas.


Haciéndose evidente la incapacidad de gobernar, de tomar decisiones adecuadas, de ser eficientes administradores y produciendo en la conciencia colectiva un estado de desilusión que se hace carne en el delirio popular. Y cada uno se siente engañado y  estafado por un modelo que nos conduce a encontrarnos cara a cara  con errores del pasado.


Hoy parte de ese  54% que dijo si al modelo kirchnerista chocó de frente con una mentira construida "desde el poder" ayudado por la agitación del fanatismo "por el poder", con un aroma que nos retrotrae a épocas dolorosas y que hoy son el recurso necesario e incongruente para mantener su propio equilibrio.

Ya nada nos convence que estamos bien, cuando sabemos que hay una clase media que fue golpeada desde el bolsillo, estafados en sus creencias y asaltado por un Estado que los usan como un medio para sostener a aquellos que nada producen y para sostener sus propias aspiraciones. 


Dicen que busca terminar con el hambre y la pobreza, cuando la verdad es que el hambre y la pobreza no ha disminuido. Existe está allí agazapada en cada rincón del país, latiendo entre los niños desnutridos, en las madres desamparadas, en los desempleados  y en los ancianos abandonados.

Este año nuevamente habrá elecciones y todos estamos inmersos en el escepticismo, aún a sabiendas que el kirchnercristinismo usará todo el aparato  del poder para convencernos que ellos son los únicos que pueden gobernar,  y que saben como hacerlo, con el verso repetido de sus logros. 


(*) Dra María Celsa Rodríguez. Abogada, escritora, analista política 
www.chacorealidades.blogspot.com
http://mariacelsarodriguez.blogspot.com.ar


Fuente: Comunicación personal de la autora