martes, 12 de marzo de 2013

10 años perdidos y la 2da. década infame

Por Germán Berizzo (*)
"Mientras Argentina incrementó su PBI entre 1998 y 2011 en un 49 %, Brasil lo hizo en un 153 %. Puede apreciarse también, que el PBI por habitante se incrementó en Argentina en el mismo período en un 31,77% mientras que Brasil lo hizo en un 151,9%. ¿La diferencia? Gobierno popular en un caso y gobierno populista en el otro", define el autor.
Cristina firma y firma y firma... y el gasto público crece, crece y crece con la idea que así se aseguran sufragios... a costa de los contribuyentes. Pero la asignación es ineficiente y excesiva.

Los excedentes originados en los impuestos a la exportación de granos, dado el valor de éstos durante el decenio 2003/2013, según especialistas creíbles, fueron, en promedio,  del orden de los 13.000 millones de dólares por año, agregados a los valores medios exportados tradicionalmente.
 
Sin entrar a comparar, por ahora, el desarrollo de nuestra economía respecto de otras similares en el mismo período, este artículo tiene el propósito de analizar que podría haber hecho el Estado Argentino con ese dinero, si no lo hubiese utilizado en subsidios inconducentes, proyectos fallidos y otras ilusiones adolescentes atribuibles tanto a él como a ella.
 
Dividiendo en 10 grupos del 10% cada uno de todo ese paquete de recursos, se puede analizar mejor lo que se podría haber realizado con ellos.
 
1º: Sistema vial: A un costo medio de us$ 600.000 por kilómetro de autovía de 4 manos, se podrían haber construido 21.600 Km. No se contemplan gastos de expropiación.
 
2º: Sistema ferroviario: A un costo medio de us$ 1.200.000 por kilómetro de vías férreas de doble vía  (2 direcciones) se podrían haber construido 10.800 Km de nuevas vías aplicables a trenes de velocidad media (170 Km/h a 180 Km/h). No se contemplan costos de expropiación.
 
3º: Energía: A un costo medio de US$ 1.000 por KW generado, se podrían haber aportado 10,8 GW de generación eléctrica (Casi un tercio del parque actual).
 
4º: Energía: A un costo medio de US$ 800.000 por Km, se podrían haber construido más de 16.000 Km de líneas de transporte de alta tensión.
 
5º: Energía: A un costo promedio de u$s 180.000 por Km de gasoducto, se podrían haber realizado 76.000 Km de gasoductos, o quizás, reduciendo esta cantidad, conectar a la red a la mayoría de los argentinos residentes en centros urbanos.
 
Y recién vamos por la mitad de los recursos. Aquí hay más.
 
6º: Transporte:  Se podrían haber prefinanciado a carroceras nacionales (Promoviendo también la construcción nacional de motores, transmisiones  y diferenciales)  la realización de casi 11.000 ómnibus de doble piso de larga distancia, dejando de depender de Marcopolo y Busscar de Brasil para la provisión de estas unidades. O en su defecto prefinanciar a fábricas de vagones como SABB o Materfer   la construcción nacional de vagones de carga o de pasajeros (El costo de los primeros puede llegar a US$ 200.000, dando una cantidad de 65.000 vagones de carga, mientras que el costo de unidades de pasajeros puede alcanzar los US$ 1.600.000 dando una cantidad de 8.000 vagones). Ni hablar de la construcción de locomotoras y coches motor que tanta falta le hacen a circuitos de densidad media de pasajeros. Es conveniente detenernos en este punto  para recordar que Argentina fue un neto exportador de material ferroviario y de carrocerías, posición que hemos resignado a favor de Brasil, país que jamás ha dejado de promover sus industrias a través del fomento que significa la prefinanciación de sus exportaciones.

7º: Saneamiento:  Además de la cuenca Matanza-Riachuelo, se podrían haber saneado los vertederos cloacales de casi todas las ciudades costeras y lacustres, amén de realizar centros de tratamiento de líquidos cloacales en la mayoría de las ciudades. A un costo promedio de US$ 5.000.000 por cada 100.000 habitantes y previendo un crecimiento demográfico sostenido, con solamente US$ 6.500 millones, se hubiese podido sanear la casi totalidad de los centros urbanos del país. Con los otros US$ 6.500 millones, podría haberse encarado un plan de disposición final de residuos sólidos urbanos en megacentros de concentración (Obviamente, empleando la infraestructura vial y ferroviaria de los puntos 1 y 2 ) de RSU en emplazamientos geológicamente aptos para la no contaminación de napas y acuíferos debido a la lixiviación de los contenidos degradables.
 
8º: Viviendas e infraestructura de agua potable:  A un promedio de US$ 21.000 por vivienda, se podrían haber construido 620.000 viviendas de 60 metros cuadrados para dar solución habitacional a unas 2.500.000 personas. En este cálculo se contempla el prorrateo de redes de agua potable. Sacrificando solamente 120.000 viviendas, con esos recursos  se podrían haber  realizado 25.000 kilómetros de redes de agua potable.
 
9º: Desarrollo de Ciencia y Tecnología de base y aplicada: A un promedio de inversión de US$ 500 millones por centro, se podrían haber creado 24 empresas de alta tecnología del tipo de INVAP, que financiadas por el Estado Nacional podrían haber encarado disciplinas diversas en electrónica, metalmecánica, óptica, química, informática, nanotecnologías y tantas otras actividades de altísimo valor agregado que una vez aplicadas y comercializadas podrían haber cambiado el perfil exportador del país y colocarlo a la altura de Corea, India o Brasil. Como mínimo.
 
10º: Estos US$ 13.000 millones quedan para la imaginación del lector, que seguramente habrá encontrado faltantes en los enunciados anteriores y podrá darles la aplicación que mejor considere.
 
No hace falta extenderse mucho más en los puestos de trabajo que hubiese generado la aplicación de estos recursos en la creación de empleos y, fundamentalmente, la sustentabilidad económica de los mismos derivada del ingreso a nuevos mercados.
 
Como efecto secundario positivo, las exportaciones tradicionales se hubiesen visto  beneficiadas por un importante descenso en los costos de logística, dado que no es lo mismo el consumo y desgaste de un camión que circula por una semiautopista, que por una ruta con constantes aceleraciones y frenadas, amén del ahorro de innumerables horas al poder mantener un promedio constante. Ni hablar de la reducción de costos que hubiese sido posible, de haber contado con una  red ferroviaria eficiente y veloz, agregada a un sistema multimodal de fletes (Tren-camión). Todo esto hubiese redundado en una mejora de costos del orden del 30% lo que se hubiese traducido en una crucial mejora en la capacidad competitiva de nuestras exportaciones.
 
La consecuente creación de empleos derivados de estas propuestas queda para el análisis de los expertos en el tema, pero es posible que se hubiesen podido alcanzar unos dos millones de empleos directos e indirectos de haber aplicado estas medidas.
 
Los precios de referencia expuestos son reales y exentos de los “costos políticos” que suelen  ser agregados en este tipo de operaciones y que los incrementan hasta en un 50%.

Pero  los gobiernos de él y de ella emplearon esa suma en:
 
Subsidio a la energía eléctrica, subsidio a los combustibles, subsidio a la infancia, subsidio a la familia numerosa, subsidio a los transportes de pasajeros de Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, subsidio a los niños repitentes, subsidio a los desocupados, subsidio a los vagos, subsidio a los desempleados crónicos, jubilaciones sin aportes para todos y todas, líneas aéreas Lafsa, Enarsa y tantas otras que la memoria fue eliminando para no morir de asco, sin contar el despilfarro de fondos para mantener la estructura de punteros políticos a lo largo y a lo ancho del país.
 
Para colmo, un país que tenía la capacidad de generar alimentos abundantes para todos se convirtió, gracias a la soja,  en un productor de forrajes eliminado progresivamente las cuencas lecheras, la producción de carnes,  de frutas y de cereales aptos para la alimentación humana y haciendo que los precios de esos bienes se fueran a las nubes, tornándose inalcanzables para el segmento más bajo de la pirámide social.
 
Finalmente, una breve comparativa entre los Productos Brutos Internos de Brasil y Argentina, uno con políticas inclusivas coherentes y otro con populismo demagógico nos permitirá comprender  como tiramos a la basura una década promisoria.


Puede apreciarse que mientras Argentina incrementó su PBI entre 1998 y 2011 en  un 49 %, Brasil lo hizo en un 153 %. Puede apreciarse también, que el PBI por habitante se incrementó en Argentina en el mismo período en  un 31,77 % mientras que Brasil lo hizo en  un 151,9 %.
 
¿La diferencia? Gobierno popular en un caso y gobierno populista en el otro.
 
Es por estas razones que, a la hora de titular el presente artículo,  no puede caberle otro nombre que no sea “La Segunda Década infame”.

(*) Germán Berizzo. Agencia de noticias de San Carlos de Bariloche. Artículo publicado por Urgente 24 el 11 de Marzo de 2013.