domingo, 3 de marzo de 2013

El as en la manga del gobierno

Por Gabriela Pousa (*)
Tres horas y media hablando sin decir. Una conducta característica de la Presidente. Números declamados sin correlato con la realidad, y un país que no es el que habita la ciudadanía. Es apenas el país del relato de Cristina. Hasta ahí, lo esperado. Si a esta altura alguien esperaba más de la jefe de Estado es porque en los últimos diez años ha vivido en otro lado.

Tampoco podía resultar sorpresivo su ataque al Poder Judicial de la Nación. El Ejecutivo está en sus manos, el Legislativo absolutamente controlado, el empresariado arrodillado, las Fuerzas Armadas diezmadas, ¿qué faltaba?
La inconsistencia del relato queda expuesta fatalmente en un sólo dato: estadísticas sublimes en materia de salud pública, gente que, según la Presidente, vive gracias a ella por acceder a vacunas (que antes no existían…) Pero ningún integrante de la familia presidencial ni de su entorno asiste a un nosocomio público. Nestor Kirchner eligió el sanatorio Los Arcos y su esposa el Hospital Austral de Pilar. “Se predica con el ejemplo
Es verdad que siempre han dicho blanco y obrado negro. Sin ir más lejos, pese a las loas que le dedica la mandataria a la industria nacional, no se moviliza sino en automóvil importado, luce reloj suizo y calza Louboutin. Pregona veranear en suelo argentino mientras su hija lo hace en continente europeo, pone cepo al dólar pero en sus hoteles sureños no se aceptan pesos. Incongruencias todas tampoco novedosas en la señora.
Con estos simples datos queda invalidado la alocución más larga que ha dado la dama. Asimismo la omisión de los temas prioritarios para la gente es toda una definición. No hubo una sola oración destinada al problema de la inflación, menos todavía una política tendiente a menguar la ola delictiva. Por enésima vez, la Presidente volvió a matar a las víctimas.
El cuento del pastor mentiroso data de tiempos inmemoriales y ha enseñado todo. “Si me engañas una vez la culpa es tuya, si me engañas dos la culpa es mía”. Ahora bien, convengamos que descubrieron tarde la “justicia ilegítima, corporativa, autoritaria, burocrática y oscurantista
Hasta que el gobierno no logró imponer a su gusto la Ley de Medios el pasado 7 de Diciembre, la Justicia para el oficialismo, era una maravilla, máxime cuando todas las causas contra funcionarios públicos caían en el despacho del juez Norberto Oyarbide. De allí, los sobreseimientos salían como parturientas hacia la obstetra. Pero un par de cautelares lo dejaron sin posibilidad de adoctrinar el canal del grupo Clarín, y eso fácil no lo iban a digerir.
Sin embargo, la verdadera justicia ilegítima es paradójicamente o no, la justicia que Cristina Kirchner apañó: esa que dejó libre a Ricardo Jaime, que no encontró enriquecimiento ilícito en su gestión, que atiende la estafa de “Sueños Compartidos” creyendo que Hebe Bonafini es apenas testigo, que no considera delito el uso indiscriminado de fondos públicos por parte de secretarios y ministros, etc. Esa justicia es para el gobierno, la única justa y válida.
Lo cierto es que, a pesar de ser “una abogada exitosa”, la Presidente parece ignorar que para convertir la Magistratura en un ente político, debe violar el mismísimo espíritu que le da razón de ser a ese organismo.. Un dislate más pero no el primero ni el último.
Cristina Fernández actúa como lo hacía Humpty Dumpty en la obra de Lewis Carroll. Este personaje imponía un significado propio a cada palabra. Sostenía: “Cuando uso una palabra significa exactamente lo que yo resuelvo que signifique. Así, la “democratización” a la que se alude refiere al deseo presidencial de controlar expedientes, fallos y de someter a los magistrados independientes a conveniencia del Poder Ejecutivo.
El debate quedó instalado y, lamentablemente, la oposición está mostrando en esta materia no tener conocimiento ni reflejos para entender que en el proyecto hay una entrelinea que no esta siendo leída. No toman en cuenta siquiera el antecedente de Santa Cruz. Pareciera que se quedaron tranquilos con la promesa de la mandataria de no reformar la Carta Magna.
Sin embargo, si debe creerse en ello, es porque ya están ideando otro método para otorgar a la gente “ese derecho“. No es casual que las pancartas mejor ubicadas el día del discurso fuesen las que decían: “Quiero tener el derecho de elegir a Cristina”
Seguramente se lo presentará como un deber para con el pueblo o por qué no como una demanda que debe ser satisfecha. ¿Cómo? De cualquier manera. Ya sea cambiando el régimen, imponiendo un plebiscito, etc. Nada es freno para el kirchnerismo.
Vamos a lo concreto. ¿Cómo logró la reelección indefinida Nestor Kirchner en su provincia? En primer lugar sosteniendo que “La reelección es algo que tiene que quedar en manos de la gente. La gente quiere poder elegir a sus gobernantes con absoluta libertad. Si el pueblo no quiere, nos votará en contra” (La Nación, 25/2/1998) Léase, nada tiene que ver ni que decir la Justicia, ni la Constitución al respecto.
Quizás ahí esta también ahora el as en la manga para conseguir la eternidad de la dama. A pesar que la consulta popular vinculante no era un mecanismo contemplado para reformar la Constitución, y ante el reclamo de la oposición, el entonces gobernador Kirchner consiguió el aval de la Justicia. Una Justicia previamente sometida. Finalmente en los comicios triunfó el Sí.
De esta forma, tras la apelación a un mecanismo de democracia directa, el oficialismo logró manipular las reglas institucionales para incorporar a la Constitución, entre otras reformas, la reelección indefinida del gobernador. De ese modo, pasó por encima del Poder Legislativo, y evitó la mayoría especial para convenir la necesidad de reforma constitucional.
Guste o no, logró burlar a la oposición que concentró sus esfuerzos en obtener la inconstitucionalidad del llamado al referéndum, alejándola de la campaña para votar por el No. La UCR y el Frepaso presentaron ante la Justicia provincial varios amparos para reclamar la inconstitucionalidad del procedimiento.
El juez Marcos Oliva Day de Puerto Deseado dio lugar al amparo y la Cámara de Caleta Olivia ordenó la suspensión de la consulta. Pero nuevamente la argucia kirchnerista pudo más: El Tribunal Superior de Justicia, a una semana de la realización de los comicios, aplicó un insólito per saltum al tomar la causa tramitada en Puerto Deseado y anular las intervenciones de los juzgados de primera y segunda instancia (La Nación, 12/5/1998).
El diputado nacional de la Alianza Rafael Flores decía por ese entonces: “El Gobierno maneja absolutamente todo, incluida la Justicia, que parece ser la última unidad básica del gobernador (Clarín,18/05/1998).
Mediante distintas apelaciones, el pedido de la oposición llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero la misma archivó el trámite sin expedirse debido a errores formales.
Lo paradójico: el reclamo judicial estaba acompañado por la firma de varios juristas, entre ellos Eugenio Zaffaroni, que expresaba su desacuerdo en estos términos: “Llamar a una consulta para reformar la Constitución es utilizar los mecanismos de la democracia plebiscitaria a fin de establecer una relación tramposa entre el líder y el electorado, a la manera del nazismo” (Crítica, 12/04/2009).
Por esos años, Zaffaroni también tildaba el régimen santacruceño como “un régimen político bananero al estilo República Dominicana de Trujillo o un liderazgo plebiscitario que recuerda a los nazis”.
Pero todo fue en vano, los Kirchner se salieron de nuevo con la suya. Esta claro que no escatiman fuerzas. ¿Cómo sorprendería con tamaña jurisprudencia que ahora deseen manejar a la Justicia?
Otra paradoja radica en la Corte que fuera el orgullo y el bastión del kirchnerismo, la demostración de independencia y equidad que quiso dar Néstor Kirchner y ahora es puesta en tela de juicio. El por qué es sencillo y lo esgrimió sin titubeos el exegeta Aníbal Fernández cuando tras un fallo contrario al gobierno sostuvo: “No los pusimos allí para esto”.
Lo cierto es que ningún país medianamente serio inaugura las sesiones del Congreso como si se tratase de un evento deportivo o peor aún, emulando a un circo. No se puede hacerlo, pero se hizo…
Quienes no comulgan con sus ideas, sostienen que ha llegado muy lejos. Sin embargo, la meta que persigue requiere aún unos cuantos más atropellos. ¿Quién pondrá freno?
Posiblemente en ciertas figuras del arco opositor haya buenas intenciones pero falta astucia, habilidad y estrategia para adelantarse a los hechos. ¿Si la Justicia es torna otro apéndice del gobierno, a quien se acudirá una vez consumada ignominias y sometimientos?
Los adversarios ya se durmieron una vez siguiendo quizás los mecanismos lógicos que debían seguirse. Hoy es sabido que la lógica del kirchnerismo es sustancialmente diferente. La pregunta del millón apunta a desentrañar si tomaron plena conciencia de ello y tienen los mecanismos necesarios para no volver a fracasar en esta carrera contra el animal politico más rápido y siniestro.

(*) Gabriela Pousa es Analista Política en Medios, Licenciada en Comunicación Social y Periodismo (Universidad del Salvador), Analista Política y Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Directora de “Perspectiva Políticas”. Articulo publicado el 3 de Marzo de 2013.