jueves, 7 de marzo de 2013

El mito de la medicina cubana

Por Urgente 24 (Editorial) (*)
"La decisión de Chávez fue equivocada. Cuba no es el mejor lugar parar tratar este tipo de tumores. Lo político le impidió tomar una decisión acertada, que le hubiese dado una expectativa de vida mayor", sentenció el periodista y médico neurólogo, Nelson Castro. A diferencia del ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y de Paraguay, Fernando Lugo, que aún siguen vivos, el venezolano se trató fuera de su país y murió. Pero no se fue solo. Con él se llevó el mito de la medicina cubana.
A propósito de las consultas sobre la teoría venezolana de que el cáncer había sido "inoculado" en Hugo Chávez por parte de sus enemigos, Nelson Castro manifestaba como médico neurólogo que tal versión es un "disparate" dada la imposibilidad de tal cosa, y como periodista que "Cuba no es el mejor lugar parar tratar este tipo de tumores".
"La decisión  de Chávez fue equivocada", dijo. "Lo político le impidió tomar una decisión acertada, que le hubiese dado una expectativa de vida mayor. Chávez optó por Cuba por la protección del secreto de su enfermedad", aseguró.
Si bien existe la coincidencia entre mandatarios latinoamericanos de padecimiento de cáncer, tal como afirmó ayer la ministro de Seguridad argentina, Nilda Garré, abonando la teoría venezolana de la inoculación del cáncer, más cierta es aún la discrepancia entre los pasos que los mandatarios siguieron para su "recuperación".
Como Chávez, el ex mandatario brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, y el de Paraguay, Fernando Lugo, por citar dos de los casos más resonantes, padecieron de un cáncer, pero a diferencia del primero, ni el segundo ni el tercero recurrieron a la medicina extranjera para realizar sus respectivos tratamientos.
Mucho se habló de las posibles falencias no reconocidas del sistema de salud venezolano ante el descarte de su propio mandatario nacional para su "curación". Pero si la medicina venezolana quedó "mal parada", a la medicina cubana, tras la muerte del funcionario, le fue peor.
Junto a Chávez, terminó así por morir un gran mito.

Pero en boca de los propios cubanos, el derrumbe suena aún más crudo.
Hace poco, el periodista e investigador cubano Pedro Corzo escribía en el sitio 'Martinoticias.com', lo siguiente:
"Cierto que en centros hospitalarios de cualquier nación del tercer mundo pueden faltar insumos, tener equipos deficientes y parte del personal sin los conocimientos adecuados, pero si hay un sitio en el que esto no debería  ocurrir es en Cuba, pero sucede no como excepción, es una  regla. 
El gobierno cubano que se auto proclama potencia médica, que graduó este año 5646 galenos de 59 países, que afirma invertir una parte importante del presupuesto nacional en la salud de sus ciudadanos,  que prohibió  la práctica privada de la medicina como garantía de un excelente servicio y que ha demandados ingentes sacrificios materiales y espirituales de la ciudadanía por mas de cinco décadas con la promesa de que la educación y la salud serian los fundamentos de su proyecto socialista,  ha fracasado por completo en ese empeño como en todos los otros que se propuso.
Los tiempos “dorados” de la medicina cubana fueron posibles mientras duró el subsidio soviético. El despilfarro, la negligencia crónica y la corrupción generalizada solo eran sostenibles con ingresos muy superiores a los que el gobierno de los Castro nunca ha sido capaz de generar.
Desde hace muchos años la dictadura no es capaz de tener agua corriente en los centros de asistencia, las salas de los hospitales están sucias, puertas y ventanas rotas, en no pocos baños han desaparecido los lavabos e inodoros y como si fuera poco los pacientes tienen que llevar la ropa de cama y de dormir,  alimentos para poder paliar el hambre y la medicina para curar un numero importante de enfermos, internados o no, es enviada por sus familiares desde el exterior.
El acceso de la población a productos para la higiene personal, así como la adquisición de desinfectantes necesarios para la limpieza, está muy limitado, lo que incide directamente en la sanidad individual y pública.
El régimen responsabiliza por la falta de equipos, material quirúrgico y de esterilización al embargo estadounidense,  sin embargo en la isla hay hospitales con equipos médicos de última generación, todo tipo de suministro y con suficientes medicinas para atender cualquier tipo de dolencia, siempre y cuando el paciente tenga sólidos vínculos con la cúpula en el poder, sea un extranjero con dinero, o con el linaje político que la dictadura demanda. 
El castrismo ha usado la medicina como una carta de triunfo del sistema mas allá de sus costas, porque el cubano de a pie que necesita atención, no tiene como denunciar la ruina de los servicios médicos y la desidia y desinterés de un numero importante de profesionales. Tampoco tiene como divulgar que el negocio de Cuba con los médicos que envía al exterior ha repercutido negativamente en la isla porque no hay suficientes profesionales para satisfacer las necesidades de la población.
Ante una farsa tan colosal, el realizador cubano Wenceslao Cruz, con la colaboración de los doctores Santiago Cárdenas y Omar Vento, junto al Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, están filmando un documental en el que médicos cubanos de diferentes edades, especialidades y con práctica en Cuba, describen ampliamente las condiciones del sistema de salud de la isla.
Los galenos entrevistados llaman la atención de las grandes necesidades que padece la población, pero también de la falta de oportunidades que ellos enfrentan para superarse profesionalmente. Señalan que la política es un factor clave para progresar o para ser asignado a un oscuro rincón.
Destacan las incontables horas de trabajo y los malos salarios, la manipulación de las estadísticas, a la vez que señalan que la masificación en la graduación de profesionales de la salud, ha afectado seriamente la calidad profesional de los graduados.
El doctor Darsi Ferrer, uno de los entrevistados, afirma que en el servicio médico hay una amplia y profunda corrupción como consecuencia de las injusticias del sistema, agrega que los pacientes no cuentan con derechos ante una mala práctica, afirma que el denominado “Medico de la Familia”, es uno de los fracasos más grande del régimen, y que el llamado internacionalismo no tiene nada que ver con el humanismo, porque la dictadura a la vez que cumple un objetivo político, recibe miles de millones de dólares por la explotación que padecen los profesionales de la salud."
Cuando Corzo escribió estas líneas, Chávez aún no había muerto.
Si el periodista rescataba la diferencia con la "medicina para los amigos", ahora ya ni eso queda... Junto a Chávez, se dio partida de defunción al mito (completo) de la medicina cubana.

(*) Urgente 24 (Editorial). Artículo publicado el 7 de Marzo de 2013.