sábado, 2 de marzo de 2013

La duración, una pauta que habla por sí sola

Por The Post (Editorial) (*)
Una sola frase de la presidente del discurso de hoy alcanza para afirmar que la Sra de Kirchner vive en un país fantástico (“fantástico” no por su extraordinario nivel de vida sino por ser un país de fantasía, que no existe en la realidad)
En esa sentencia la presidente afirmo: ”hoy el 99 por ciento de los teléfonos celulares y el 100 por ciento de los aire acondicionados se fabrica en Argentina”. ¿La presidente cree esto realmente?, ¿Las demás cosas que afirma tienen el mismo grado de “verdad” que esta? Porque si la respuesta a estas preguntas -especialmente a la última- son afirmativas no hay dudas de que todo lo que dice la presiente es mentira. Nada es verdad. Todo es una enorme cáscara hueca, como aquella oficina que Arteche le había armado al personaje de Luppi en “Plata Dulce” en donde el “stock” de productos eran cajas vacías, el teléfono apoyado en el escritorio no tenía línea, el equipo de aire acondicionado de la pared solo era el frente de plástico, colgado como un cuadro. Su cuñado, el personaje protagonizado por Julio De Grazia, lo descubre y una noche lo lleva para mostrárselo: “Te das cuenta”, le dice, “aquí no hay nada, todo esto es un gran bolazo, una mentira… todo es una cáscara para engañar a los ‘ponjas… Vamos a ir todos en cana…’” (Arteche, el personaje de Gianni Lunadei, un “busca” sin escrúpulos, había engatuzado a Luppi como parte de su plan para “venderle” una fábrica a unos inversores japoneses en medio de la tablita de Martinez de Hoz)
Tanto los teléfonos celulares como los equipos de aire acondicionado son producto del ensamble. En muchos casos ni siquiera un tornillo es argentino. Todo viene de afuera al puerto de Buenos Aires, viaja en camión mas de 3500 hasta Santa Cruz, de allí cruzan a la isla de Tierra del Fuego, se los arma y vuelven a viajar 3500 kim de regreso para distribuirlos. Un costo enorme para sostener una falsedad. Las cajas vacías de Arteche.
La presidente habló de una década ganada. Veamos. En los últimos diez años la Argentina pasó del segundo al sexto lugar en recepción de inversiones extranjeras directas en la región. Hasta Perú y Colombia nos han superado. De ser un país exportador de energía pasó a gastar más de 12000 millones de dolares anuales en importarla. Las villas miseria se han multiplicado en cantidad y en dimensiones. La pauperización y achatamiento social son evidentes. La economía se ha hiperconcentrado en una franja de empresarios allegados al gobierno súper ricos  y en una clase media cada vez mas empobrecida y que se puede dar cada vez menos gustos. La inflación pasó de 2 a 30% anual. Las jubilaciones medidas en dolares continúan clavadas en los valores de la década del ’90 (alrededor de U$S 300). La participación en el comercio mundial, que había llegado a ser después de la Segunda Guerra Mundial del 4%, cayó a menos de 0.4%. El país está completamente aislado. Los papeles de su principal empresa, YPF,  valen menos de U$S 12 y para conseguir dinero la compañía debe pagar una tasa del 19% anual. El país sigue técnicamente de default. No ha cancelado sus deudas con el Club de París y con cientos de acreedores individuales a los que estafó con la emisión de deuda de los ’90 defaulteada en los 2000.
Para hacerse de los dolares que necesita para comprar la energía que su política dilapidó el gobierno tuvo que implementar un cepo cambiario que llevó la brecha entre la cotización oficial (la del dolar que no existe) y la del que realmente vale a mas del 50% (Uno “cuesta” $ 5 y el otro $ 8)
Por lo demás, todas las estadísticas económicas están desvirtuadas porque el gobierno dibuja las cifras de las estadísticas públicas por lo que ha embarcado incluso al país en un proceso -ya comenzado- que puede terminar con su expulsión de los organismos internacionales de crédito.
La AFIP se ha convertido en una superagencia de vigilancia y autorizaciones por las que deben pasar los sufridos ciudadanos que quieren hacerse de un puñado de doláres para hacer lo que les venga en gana. Perdón. Lo que les venga en gana no, porque ya no es posible tomar la decisión individual y libre de ahorrar en la moneda que se quiera en la Argentina: el gobierno ha obligado a los ciudadanos a aceptar como reserva de valor la envilecida moneda que le entrega, el peso.
El gobierno de la Sra de Kirchner multiplica cada año por el 40% la masa de dinero circulante. Pero como eso no le alcanza para cubrir su barril sin fondo le pide dinero al BCRA al que le entrega papeles a cambio que lo tienen técnicamente en quiebra. Como eso tampoco alcanza manotea el dinero futuro de los jubilados, en cuyas cuentas también deposita papales pintados con promesas de pago que seguramente algún día serán iguales a las que recibieron en su momento los hold outs.
Francamente no se entiende dónde está la “década ganada”.
La presidente también dijo con un tono guevariano “vamos por mas, siempre”. Eso ya lo sabemos, Sra. Usted no se conforma con menos del todo y hará cualquier cosa por imponer su modelo colectivista de defensa de un Estado con funcionarios inmunes y todopoderosos y unos ciudadanos obedientes y sin derechos. En esa línea debe inscribirse su exigencia a la Justicia para que se defina sobre los funcionarios acusados de delitos en forma rápida. Otro privilegio más reclamado para la casta privilegiada que se sienta en los sillones del Estado que ella preside. Días pasados les pidió paciencia a los familiares de las victimas de la tragedia de Once aduciendo que otros habían esperado 35 años por una respuesta de la Justicia. Pero claro, para el funcionariado, todo rápido, ¿qué es eso de andar teniendo en ascuas a los nuevos señores feudales? La defensa de un orden desigual por el que se constituye una nueva oligarquía en el sector público es ya abierta y descarada.
Por supuesto que no faltaron las apelaciones revolucionarias. Y uno se pregunta, ¿desde cuando el poder es revolucionario?, ¿desde cuando quien tiene el poder se clara en guerra contra el poder si el poder el él? El verso de las “coprporaciones” es eso: un verso. Es el Estado el que tiene el poder de hacer las leyes y de ejecutarlas. Hasta aveces hace por decreto lo que debería hacer por ley porque le parece que esas formalidades también le molestan. Es el Estado el que tiene el poder de vigilar, de amenazar, de meter presa a la gente. Es el Estado el que tiene el poder de policía y el que no conforme con eso presiona al único poder que puede llegar a defender al ciudadano, es decir a la Justicia.
Así que, ¿de que revolución me hablan? Un conjunto de burócratas que viven como reyes a costa de la sociedad, ¿revolucionarios?, ¿ a razón de miles y miles de pesos por mes?, ¿dónde se ha visto eso?
La presidente habló de que nadie puede adjudicarse tener el centímetro de la ética. Pregunta: si avanza el proyecto que adelantó el viceministro de Justicia Julián Alvarez y el diputado Kunkel sobre preguntarle a los jueces o a los aspirantes a la judicatura en qué barrio nacieron, a qué colegio fueron, o cuál es su ideología, ¿quien tendrá en centímetro de la “ética” para decir que por nacer en tal barrio, haber ido a tal colegio o tener tal ideología no puede ser juez? ¿La frase de la presidente será aplicable en estos casos también?
En uno de los párrafos jurídicamente mas impresionantes que se escucharon a lo largo de las 4 horas de soliloquio la Sra de Kirchner dijo que las medidas cautelares patrimonialistas contra el Estado no tienen sentido, porque el Estado siempre tiene los fondos para pagar en el caso de que la Justicia termine dándole la razón a quien pidió la medida de resguardo. ¿ A sí?, ¿el Estado siempre tendrá dinero para pagar lo que la Justicia le indica? No parece ser esa la situación que la Argentina defiende en las Cortes norteamericanas.
Por lo demás ¿quién dijo que las cautelares protegen dinero? Las cautelares protegen derechos, señora. Mientras ese derecho este indeciso el paraguas que lo protege no puede cerrarse, aun cuando quien lo ataque sea el Tío Rico.
Tampoco es muy edificante la frase presidencial que indirectamente especuló con el poder eterno. La presidente dijo que a veces se especula con que al momento de las sentencias definitivas “los gobiernos hayan cambiado” y allí agregó: “bueno… también decían que yo no iba a estar aquí en el 2011… y aquí estamos…” ¿Habrá querido decir la presidente que nos quedemos tranquilos porque ella estará siempre y es ella la garantía de pago?
El proyecto para que los Consejeros de la Magistratura sean elegidos por el pueblo es directamente un disparate. Se trata de una vía regia para que de nuevo el aluvión mayoritario que le entrega el poder a quienes se instalan en los sillones del poder ejecutivo y del legislativo, también se lo den a quienes elegirán y echarán a los jueces. Obviamente las listas electorales de los consejeros pasarán a ser un capítulo más de la sábana con la que votamos y una herramienta para que quien ya controla el gobierno y el Congreso, también controle la Justicia, en una dirección inequívoca al totalitarismo.
La presidente dijo que odia la demagogia y el aplauso fácil. Después de hablar 4 horas, es difícil creerle Sra. Es muy difícil creer las buenas frases en un país en donde una diputada oficialista – de las preferidas por la presidente- acaba de decir que “bueno y educado no sirve para nada” (la diputada Conti luego de gritarle “marmota” al diputado Alfonso Prat Gay). Habrá que preguntarse si esa es una regla con la que podríamos empezar a manejarnos todos.
Finalmente un párrafo de interpretación genérica. ¿Puede tomarse en serio un discurso que dura 4 horas? Winston Churchil dijo que había que prepararse durante horas para hablar 5 minutos; pero que eran suficientes 5 minutos de preparación para hablar durante horas.
La presidente ha ido en este sentido en un increscendo preocupante. Si esa curva de crecimiento es inversamente proporcional a su sustancia todo lo que dijo se parece a una cáscara vacía.
(*) The Post (Editorial). Artículo publicado el 1° de Marzo de 2013.