lunes, 18 de marzo de 2013

Pequeños gestos

Por Malú Kikuchi (*)
Decía Lincoln que “toda persona es responsable de su cara después de los 40”. Retrocedamos al 13/3/13, cierre los ojos y vuelva a ver la cara del Papa Francisco  en el balcón del Vaticano, pidiéndole a la multitud que le rogara a Dios para que lo bendijera. Expresaba humildad, paz, fraternidad y alegría.

Vuelva al mismo día, unas horas más tarde, en otro escenario, Tecnópolis, Buenos Aires, cierre los ojos y vea la cara de Cristina durante esos 4´en que sintió que no podía dejar de hablar de la elección papal. Mostraba odio, mucho odio, soberbia, enemistad manifiesta y desventura personal.
Tanto Francisco (76), como Cristina (60), han pasado los 40. Son responsables de sus caras y no hay maquillaje que pueda tapar ciertas expresiones. Para ser respetuosos, hablemos de hechos. Los hechos pueden ser juzgados, bien o mal, pero son hechos. En este caso, hechos producidos por 2 argentinos con poder. Poderes diferentes, pero poder al fin.
Hechos. Jorge Mario Bergoglio, jesuita, arzobispo de Buenos Aires, es elegido Papa por más de 90 votos sobre 115 cardenales. En su primera presentación pública, no usa la tradicional cruz de oro, ni la capa roja que  identifica el cargo. Se muestra austero, tal como vivió siempre y como ya ha dado muestras que piensa seguir viviendo. Nada de lujos superfluos, ni limusinas, ni anillos de oro.
Hechos. Nunca se llamó a si mismo Papa, dijo ser el Obispo de Roma, un obispo más, entre otros obispos. Fue personalmente a pagar su “albergo”, para dar ejemplo. Le dijo a los sastres que la ropa podía esperar, pero la Virgen, no. Llamó, como lo hizo desde siempre a la paz y al diálogo. Toda su bondad no le impidió exigir que el obispo Law, encubridor de pederastas, no se alojara más en Santa María La Mayor. Dulce, fuerte y decidido. Claro.
Hechos. Se rebautizó Francisco por el Santo de Asís. Porque fue el Santo de los pobres, el Santo de la Paz y el Santo que amaba todo lo que existe. Y después de elogiar la tarea de la prensa, le dijo al mundo que quería “una Iglesia pobre, para los pobres”.  “Una Iglesia que no camina es una ONG piadosa”, fue su mensaje a los obispos. Pidió que no viajaran a su asunción, que usaran ese dinero en donaciones a los pobres. Un revolucionario.
Hechos. Comparten nacionalidad. Nada más. Ella, desde una riqueza importante, de oscuros orígenes, aunque con soberbia la defendiera diciendo que “fui una abogada exitosa y hoy soy una presidente exitosa”; dedicada con pasión al lujo en su vestuario y su cuidado personal; exigiendo, gritando, desuniendo, dividiendo, mintiendo, hablando siempre en primera persona, el YO no se le cae de la boca, Ella y Francisco son muy distintos.
Hechos. Cuando no le quedó más remedio que felicitar al nuevo Papa, argentino, 1° Papa americano, lo hizo con una carta tan fría y formal que parecía escrita por y para un enemigo. Es obvio que casi todos los K lo consideran un enemigo. Las felicitaciones del resto del mundo no católico, conmovedoras, desde la de Shimon Pérez a la de Obama. Francisco es ecuménico, los religiosos de todas partes lo saben. Suma. Y Dios es UNO.
Hechos. Mientras Ella hablaba en Tecnópolis y finalmente le dedicó 4´ al Papa argentino, le exigió que interviniera ante las grandes potencias para que hubiera más justicia con los demás países. Una presidente dándole órdenes a un Papa, es raro, habría que remontarse muy atrás en la historia,   así y todo, no sería fácil encontrar otro ejemplo.
Hechos. En la cámara de diputados, Domínguez (FVP), no permitió escuchar las palabras del nuevo Papa porque estaban homenajeando a Chávez. Cabandié (FPV) y sus legisladores se retiraron de la legislatura porteña, para no asistir a un homenaje al Papa argentino. Mientras canallas muy cercanos a Ella, D´Elía por tuit, Verbitsky desde Página 12 y otros, empezaron una campaña de desprestigio sobre Francisco, asociándolo al proceso militar.
Hechos. Defensores de los DDHH, Pérez Esquivel, Fernández Meijide, Olivera, Strassera y más gritaron: ¡mentira! Lo desmintió el Vaticano, y también  hombres del FPV como Mariotto, Pérsico y el Chino Navarro.
Hechos. Mientras fue Arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio solicitó 14 audiencias a los K. No las dieron. Ella, ahora que viaja a Roma esperando estar en 1° fila, pide una audiencia y Francisco se la otorga para el lunes. El es un grande, no sabe de resentimientos, es caritativo y misericordioso.
Grandes diferencias. Pequeños grandes gestos. De estos pequeños gestos que hacen a un todo, se nutre la esperanza de un mundo mejor, más justo, más pacífico, más respetuoso de la naturaleza; con la mirada puesta en el Santo de Asís y en el hombre que ha elegido, por primera vez en 1000 años, su nombre como Papa. La Iglesia necesita un cambio profundo, parece que ha elegido al hombre correcto.
A pesar de estos gestos y esas diferencias, en desmedro de nuestro país, no auguran cambios de parte de Ella; sólo más resentimiento, más odio, más miedo, de nosotros hacia su gobierno y de su gobierno hacia nosotros.
Aunque el solo hecho que los cardenales, hayan elegido a un Papa de un país tan desprestigiado como el nuestro, es que Francisco nos da esperanza, nos llena de esperanzas para el futuro, a pesar de Ella y su entorno.
Si el argentino Bergoglio es el Papa Francisco, entonces, todo es posible. Recemos por Él.
(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política. Artículo publicado el 18 de Marzo de 2013
Fuente: Comunicación personal de la autora y en http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=7419