viernes, 5 de abril de 2013

Desprecio desbordante

Por Enrique G. Avogadro (*)
“¡Llora, llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”. Sultana Aixa

La actitud de pasividad que los empresarios argentinos han adoptado frente a la sodomización permanente a la que los someten los funcionarios del Gobierno nacional, en especial Patotín Moreno, no puede menos que generar ese sentimiento. Me apena pensar cuál es la carga emocional con que regresan a sus casas por las noches, después de haber sido maltratados y humillados sin piedad durante el día, y cómo la canalizarán en el seno de sus familias.
Es cierto que, con la aceptación del inmundo rol que esta curiosa forma de democracia les impone, también gozan de inéditos privilegios, ya que el “modelo” ha debido cerrar la economía de modo tal que han transformado al país en una pecera y en un zoológico, en los cuales estos pseudo “hombres de empresa” pescan y cazan a voluntad: la falta de competencia les permite vender caro y malo.
También hay que reconocer que, con esa rastrera conducta y el otorgamiento de esos privilegios pueden financiar una vida de lujo y ostentación, con fabulosos viajes y con inversiones en el exterior, cuando consiguen fugar sus divisas; Miami y Punta del Este, sobre todo, son los templos en los que se celebraran las festividades de esos cultos paganos.
Pero, ¿tan barato, en realidad, es el precio de sus conciencias? ¿Qué ven en el espejo cuando se afeitan? ¿Cómo miran a los ojos a sus hijos? ¿Son, acaso, conscientes del terrible y, quizás, irreparable daño que le están haciendo al país y a la República que les dejarán como herencia? ¿No comparan su rastrera actitud, por ejemplo, con la de Juan José Aranguren, el Presidente de Shell, que ha debido soportar infinidad de denuncias penales, o ese reflejo los sume en la vergüenza?
El último episodio de esta siniestra saga fue la prohibición –siempre verbal- de publicar avisos en los diarios de mayor circulación de la Argentina, que las cadenas de supermercados, inclusive las internacionales, están respetando a rajatabla. La patética desmentida de uno de sus ejecutivos, adjudicando esa unánime conducta a la necesidad de cuidar la rentabilidad en medio del teórico acuerdo de congelamiento de precios, desmentida por la presencia de esos mismos avisadores en el diario “La Capital”, de Rosario, perteneciente a los “amigos” del Gobierno, Vila y Manzano, no hizo más que, como sucede tantas veces en estas tierras, confirmar la generalizada indecencia.
El Gobierno, al menos por ahora, no ha mandado a la cárcel ni torturado a ninguno de ellos; tampoco los ha expulsado del país, ni les ha confiscado sus empresas, como sucede en otros países “bolivarianos”. Entonces, ¿a qué temen? ¿Creen que la AFIP tiene tanto poder o tienen tantos cadáveres en sus roperos? ¿Cómo permiten que un funcionario, al que nadie eligió sino que fue designado por el Ejecutivo, les grite y los convierta en afirmativas marionetas? ¿Tanto han ganado durante estos años que pueden considerar a esas humillaciones como un costo menor, que es imprescindible asumir? ¿De qué madera están hechos?
Cuando miran, como cada mañana, a Brasil para ver si seguirá impulsando nuestra economía hacia arriba, ¿no piensan en el poder que, con coraje, los empresarios paulistas de la FIESP han conseguido concentrar? ¿Cómo no reaccionan, corporativa y rápidamente, cuando uno de ellos es agredido de manera impune desde el atril presidencial? ¿Cómo permiten esas actitudes, imitando al avestruz? ¿No saben que, indefectiblemente, si el Gobierno se perpetúa, más temprano que tarde les tocará a ellos estar en la picota?
La Argentina de la “década ganada” ha confirmado un viejo aserto: “nada hay más cobarde que el capital”, y por eso no hay inversión extrajera directa. Pero se refiere al anónimo, ése que circula con toda la velocidad que las redes informáticas le permiten, no a su corporización en hombrecitos de carne y hueso, capaces de denostar al Gobierno y sus funcionarios, contando terribles anécdotas en las que siempre son víctimas indefensas, con la condición de que sus nombres no sean publicados.
Aquí el espectáculo bochornoso lo brindan las cohortes de individuos que concurren, como mansas ovejas y al galope, a un simple llamado de Patotín, sabiendo que, cada vez, deberán descender a un infierno moral más profundo, en el cual ni la peor escatología está vedada. También ellos serán los responsables del verdadero genocidio en que se ha transformado la corrupción en la Argentina puesto que, por cada funcionario que recibe un sobre con dinero, hay un empresario que lo entrega.
Por eso, entre otras cosas, la ciudadanía se manifestará otra vez, bajo la unificada consigna de “Constitución, República y Justicia”, el 18 de abril de 2013; le adjunto un video (http://tinyurl.com/d4l3zyr) irremplazable con esa convocatoria. Por usted mismo, por sus hijos y por sus nietos, es su deber ciudadano concurrir, agrupándose en los mismos lugares de Buenos Aires, del interior y del mundo entero, que lo hicimos el 8 de noviembre de 2012.
Y recuerde que, antes de esa cita de honor, lo esperamos, Carlos Manuel Acuña y yo, el 10 de abril, a las 19:00 horas, en Quintana 161, de la Ciudad Autónoma, para charlar sobre esta realidad que nos toca vivir y tratar de encontrar, juntos, la manera de enmendarla.
¡Feliz Pascua de Resurrección para usted y los suyos, y para la Argentina, que tanto lo necesita!

Buenos Aires, 31 de Marzo de 2013.
(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado
E.mail: ega1avogadro@gmail.com
Site: www.avogadro.com.ar
Blog: http://egavogadro.blogspot.com

Fuente: Comunicación personal del autor