miércoles, 10 de abril de 2013

Inversión social más que económica

Por Tomás Bulat (*)
Varias lecciones nos deja la tragedia de las inundaciones. Y en mi pesar tengo que decir que no me parecen las mejores muchas de ellas. Pareciera que todo lo que sucedió se debió a que no hubo plata para hacer infraestructura. Y si bien ese dato es cierto, es solo parte de la verdad. 

Para mí la peor inversión y la gran causa de la tragedia es la falta de inversión social. Estamos como sociedad cada vez más cómodos, más anárquicos y más irresponsables. De cada problema que sucede se debe encargar de resolverlo otro, sea el estado o la empresa privada.
En el discurso cotidiano la sociedad no aparece y que paradójico, cuando hay una catástrofe la que aparece es la sociedad organizada por fuera del estado. Y este es el tema, que lo que hay que invertir más es en inversión social, más allá de la económica. 

Las catástrofes climáticas no se pueden evitar, se pueden prever, pero sobre todo se puede preparar para minimizar los daños, principalmente en vidas. No hay un solo protocolo de inundaciones que tengamos en nuestros hogares y que nuestros hijos se les hayan enseñado.
Ante estos casos, las sociedades deben saber cómo reaccionar. No es una cuestión de seguir los instintos. Habrán notado que muchos de los fallecidos eran personas entre 30 y 50 años muchos de los cuales tenían botas de goma puestas y decidieron salir de sus casas y les costó la vida.

SI llega el dinero y se hacen las obras necesarias, de todas maneras van a pasar dos cosas. La primera es que van a tomar mucho tiempo en hacerse o digámoslo de otra manera, muchas tormentas más hasta que estén listas y segundo, que posiblemente haya una aún más fuerte que la del otro día. 

Por lo tanto a no andar desesperado buscando plata a los bancos internacionales, tarea que hay que hacer, pero apurarse para educar e invertir en una sociedad más consciente de lo que le puede pasar y por lo tanto más preparada para poder enfrentar a la naturaleza y sus tempestades.

Cuando hablamos de invertir en educación, no es solo saber historia o matemática o lengua. Es saber aprender como comportamos como sociedad y entender el entorno en que vivimos. Cuales son fortalezas, pero también sus riesgos. Es comportarse como adultos responsables antes las crisis y preparase para ellas. 

El dinero no es hoy la principal razón de lo que pasó, y por lo tanto tampoco lo será si vuelve a pasar.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente. Artículo publicado en "El punto de equilibrio" el 10 de Abril de 2013.