martes, 16 de abril de 2013

La Corrupción de la República

Por María Celsa Rodríguez (*)
Cuando la corrupción se hace fuerte en una sociedad,  se camina sobre la cornisa de la estructura moral de un país,  que asimismo trae como consecuencia elevados costos para una sociedad.

Pues todas las energías de un funcionario no están puestas en el bienestar de su pueblo, sino en el  de incrementar su propia renta, en satisfacer sus propios sueños de convertirse en rico de la noche a la mañana. Negociados, lavados de dinero, coimas, extorsión, sobornos, etc, son las formas en que la corrupción se materializan.

Aunque las denuncias e investigaciones muchas veces terminan agotadas en el tiempo y vacías de condenas, despertando el descontento de los ciudadanos. ¿Cuantos casos colman la listas de hechos de corrupción que hicieron mucho ruidos en los medios informativos, cubriendo horas de televisión y de radio, y engrosando la audiencia,  pero  que luego fueron acallados con el paso del tiempo, y  solo acumularon fojas de expedientes?

Cuando hablamos de corrupción  se tiende a observar con una perspectiva muy generalizada en el cual se ve a los personajes del poder  o del entorno del poder, alimentar su riqueza con un rapidez que asombra, y se manejan con un descaro total. Pero por el otro lado está la violación a la regla moral que cae en la ilegalidad del acto de un funcionario que utilizó su cargo, y sus influencias para beneficio personal o de sus amigos. 


El corrupto se arma de las herramientas que le facilita el sistema para cubrirse. Y un Estado se corrompe cuando se aleja de lo establecido por la ley . Porque "la corrupción, es un problema clave en el ejercicio del poder, es inherente a los sistemas construidos sobre la pobreza (Klitgaard, 1991, págs. 86-98)" Dineros que  deberían emplearse en salud, educación, seguridad, infraestructuras tienen destinos oscuros y la pobreza crece igual que las cuentas bancarias,  de los que se hacen ricos, pero no por el esfuerzo de su trabajo.


 La corrupción es una piedra en el camino de la transparencia de la administración publica y al mismo tiempo limita la confianza hacia los políticos, debilitando la fortaleza  de las instituciones democráticas.


Los movimientos de dinero, el trafico de influencias, y el fraude electoral son los más destacados hechos de corrupción que afectan a los Estados.


Los costos de las elecciones son un motor idóneo  para mover dineros hacia destinos insospechados. Financiar a un determinado  partido político o a un candidato en particular, es clave para comprar beneficios.

"Una forma particular intolerable de corrupción política se produce cuando los políticos aceptan contribuciones ilegales para sus  campañas y después las utilizan para comprar votos"(1) Estas promesas de recibir beneficios alimentan el clientelismo que se irán engrosando elecciones  tras elecciones.


La oposición puede ser el motor impulsor para denunciar a los corruptos que se colocan en las bancas a fin de favorecer los proyectos del gobierno que debilitan la república. Si a esto se  le agrega un poder  judicial independiente con organismos de control que les pongan límites a los abusos de poder central, podríamos decir que así el sistema funcionaría. 


Porque "la corrupción se relaciona con la inexistencia o ineficacia de un marco legal que persiga la corrupción y con un poder judicial parcial y dependiente de los políticos de turno. Del mismo modo, la lucha contra la corrupción será mas compleja  sino existen o son débiles las instituciones fiscalizadores que controle la actuación de las Administraciones públicas y los responsables públicos de todos los niveles en el ejercicio de sus responsabilidades..." (Collier 2002)(2)

Pero lamentablemente en Argentina  estamos en un tiempo en que somos testigos  de la muerte de la república, ya que tenemos un Poder legislativo que le es funcional al Ejecutivo y con una Justicia cuyos magistrados fueron en su gran mayoría nombrados por el kirchnerismo. Ahora la frutilla del postre -con el proyecto del ejecutivo- es terminar por convertir  a la justicia en su  marioneta.

Es verdad que cuando en Rosario la Presidente dijo "vamos por todo",  no era una actuación.
Sin que nos diéramos cuenta  están  atropellando nuestras las libertades y con ella  la República.

Referencia
(1) Rose-Ackerman, S. La Corrupción y los gobiernos: Causas, Consecuencias y Reforma

(2) Parrado Díez, S. Avances y obstáculos en el fortalecimiento del Estado en Centroamérica y ...

(*) Dra María Celsa Rodríguez 
www.chacorealidades.blogspot.com
http://mariacelsarodriguez.blogspot.com.ar

Fuente: Comunicación Personal de la autora.