viernes, 12 de abril de 2013

Mi agradecimiento, y mis disculpas

Por Enrique G. Avogadro (*)
“El último escalón de la mala suerte es el primero de la buena”. Carlo Dossi
Anoche, como estaba previsto, Carlos Manuel Acuña y yo conversamos con un grupo muy grande de amigos, muchos de los cuales aportaron propuestas constructivas y, muchos más, ofrecieron su esfuerzo personal para sumarse a la ímproba tarea de reconstruir, en la Argentina, la República.

A todos ellos, mi más profundo agradecimiento, ya que el éxito, como dicen en España, admiró a la propia empresa. Tal como prometí con anticipación, ello nos obligará a programar nuevos encuentros de este tipo en el interior del país.

Pese a que se agregaron sillas y sillones a las originalmente previstas, muchos de los asistentes debieron permanecer de pie, en pasillos, corredores y hasta en el propio escenario, a espaldas de quienes ocupábamos la mesa con el micrófono. Además, nuestra falta de previsión en cuanto al número real hizo que existiera cierta desprolijidad en el trasiego de micrófonos entre los concurrentes, y algunos de ellos, que tenían interés en expresarse, no llegaran a hacerlo.

A todos ellos, y a quienes a pesar de sus intenciones, no lograron ingresar al salón, mis mayores disculpas, ya que asumo la responsabilidad total de tantos desaguisados.

La semana próxima, cuando el operador de video nos entregue el mismo, lo pondremos a disposición de quienes lo soliciten, además de “postearlo” en Facebook, Twitter y nuestros respectivos blogs.

Ahora, tal como se dijo anoche, todos debemos hacer los mayores esfuerzos para transformar la marcha del 18 de abril (el 18A) en la más numerosa que se haya registrado en el país. Las razones para este esfuerzo pueden ser varias, como quedó demostrado el 8N, pero esta vez debemos concentrar la consigna: ¡CONSTITUCION, REPUBLICA Y JUSTICIA!

Una vez más, mil gracias a todos, y las mayores disculpas.

(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado

Fuente: Comunicación personal del autor