lunes, 8 de abril de 2013

Poder desnudo

Por Luis Tonelli (*)
Algo no cuadra. Por un lado, la Presidenta teniendo una suerte de epifanía en Roma en donde, a partir de su visita al Papa Francisco, queda imbuida de un espíritu de concordia y paz.
Por el otro, CFK apresta el embate final en contra del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, exacerba su visión conspirativa acerca del mundo y sus oponentes en la Argentina, en particular, y hasta hace circular la posibilidad de echar mano a la ley antiterrorista que pidió el GAFI para utilizarla para fines completamente diferentes. Ni más ni menos el decretar en la Argentina el fin de la propiedad privada, al obligar a los productores de soja a vaciar sus bolsas silos -algo que los españoles de Aerolíneas Argentinas y Repsol sufrió por adelantado-.

Más que al síndrome de la personalidad bipolar, todo remite a la escena final de El Padrino 1, esa en la que Michael, mientras asiste al bautismo de su sobrina y pronuncia las palabras sacramentales en latín, es informado del éxito de su orden de aniquilar a cada uno de sus adversarios. En realidad, uno debería preguntarse si la Presidenta tiene (o entrevé, lo que es lo mismo para el caso) otro camino que no sea el de barrer de la cancha a cada uno de sus contrincantes internos, para que no se le desmorone su estructura verticalísima de poder.
Este es el punto. Caminos para llegar al 2015 habría varios, pero todos implican compartir poder. Y este infinitivo no figura en el diccionario CFK. La Presidenta ha demostrado que lo único que respeta es un poder superior. Eso explica la rápida conversión que experimentó a partir de la noticia explosiva de la designación de un Papa argentino y que dejó desamparadas a todas sus vanguardias que comportándose como hasta entonces, no se habían percatado que Bergoglio ahora era Francisco.

Con semejante inflación, el deterioro de las condiciones sociales y el ascenso del Papa jesuita, el Relato ha quedado ruborizado y disminuido en un discreto segundo plano. Hace tiempo que ha comenzado la época de la exhibición impúdica del poder, sin ningún ropaje ideológico. Poder desnudo.

En teoría, CFK podría llamarse a sosiego, enviar las partidas correspondientes a la Provincia de Buenos Aires, dar la orden a los sindicatos docentes de aceptar el ofrecimiento de Scioli que está por encima de lo decidido unilateralmente por la Nación, y aprestarse a competir juntos en las elecciones legislativas. Pero la Casa Rosada cree que este camino vaciaría en el corto plazo de poder a la Presidencia. Que sería ungir tres años antes del 2015, al gobernador de Buenos Aires como el heredero, erigiéndose así en el nuevo vórtice del poder en el peronismo, que se sabe no puede tener más que un Jefe.

Ha sido la ausencia de toda organicidad partidaria, la que descerrajó por adelantado una interna y aquella declaración de Scioli “si no hay reelección, soy yo” fue decodificada por CFK como si “es él, no soy yo”, pero no en el 2015, si no ahora, antes de cumplirse el 2do año de su mandato.

Así como están las cosas, el cronómetro conspira en contra de CFK: la situación bélica en territorio bonaerense no puede mantenerse mucho más, cuando ya aparecen las primarias abiertas para las elecciones legislativas de este año. A medida que se acerca el tiempo electoral se impone o la convergencia -con un Scioli esmerilado pero sobreviviendo)- o la ruptura -la que de darse muy cerca de las elecciones equivaldrá a una derrota por partición de fuerzas sin atenuantes del cristinismo en la provincia de Buenos Aires. Salvo que la Presidenta vaya como “candidata testimonial”. Y quizás, ni así tampoco).


(*) Luis Tonelli. Artículo publicado por 7 Miradas, editada por Luis Pico Estrada y por Informador Público el 5 de Abril de 2013.