martes, 9 de abril de 2013

Tanto apuro,..¿para qué?

Por Malú Kikuchi (*)
¿Apuro? ¡Si pasaron 18 años, 8 meses y 20 días! Desde el atentado a la AMIA, calle Pasteur 633,  el 18/7/1994, a las 9hs 53´, ha corrido todo ese tiempo. Un tiempo infinito para los familiares de los muertos, que fueron 85, y para los heridos que fueron más de 300.

Hay un tiempo matemático, el que mide con precisión de reloj las horas y los minutos y otro tiempo, el metafísico, que se mide con el alma. Son muy distintos. Las ausencias queridas, y las cicatrices que recuerdan lo pasado, se miden de otra manera. Y de todas las maneras, es demasiado tiempo.
Apenas sucedió la tragedia, el mayor atentado terrorista ocurrido en la historia de un país con una larga lista de atentados terroristas, se inició la investigación. Durante años, el poder judicial no dio con las respuestas correctas. Todo muy complicado, y poco claro.
Luego, con la aparición del fiscal Nissman, se empezaron a encontrar pistas que llevaron a la conclusión, avalada por el juez Canicoba Corral, que el atentado había sido programado y ejecutado por iraníes, obviamente con conexión local. Altos funcionarios iraníes tuvieron parte en el atentado.
Los acusados son: Ahmad Vahidi, hoy ministro de defensa de Irán; Moshen Rabani, ex consejero de la embajada iraní en Argentina (durante 14 años); Alí Abkar Ashemi, ex presidente de Irán (1989/1997), acusado de instruir a Hezbollah para atentar contra la AMIA; Alí Abkar Voayali, ex canciller de Irán; Moshen Rezai, ex jefe de la guardia revolucionaria, acusado de organizar el atentado. Moshen Randjbaran, ex secretario de la embajada en Argentina y Hadi Soleimanpour, ex embajador. Relevantes, todos.
Avisada Interpol de los resultados de la investigación y a pedido del juez, la Policía Internacional expidió las llamadas notificaciones rojas, lo que impide a los acusados salir de Irán, ya que en caso de hacerlo serían detenidos en cualquier oficina de inmigración por la que quisieran pasar.  Al mismo tiempo que esto sucedía, año tras año, los sucesivos gobiernos K reclamaron ante la ONU, la posibilidad de juzgar,-no están condenados-, a los acusados y hasta se propuso un 3° país por si no confiaban en el poder judicial argentino. Irán, sordo, no sabe, no contesta.
Y de pronto, a fines de 2012, el canciller Timerman se sienta con su par iraní y acuerdan “¡buscar una verdad que satisfaga a las dos partes!” No dicen buscar “la” verdad, sino “una” verdad precedida de un artículo indefinido. Y la verdad no debe satisfacer a ninguna parte, la verdad es la verdad, le caiga bien o le caiga mal, al que sea.
Incomprensible desde todo punto de vista. Irán se solaza martirizando los DDHH, Argentina ha hecho un emblema de la defensa de los DDHH (tuerta, pero emblemática) y de pronto, esto. No es racional. No es lógico. Está mal.
Por si fuera poco, necesitando el apoyo de una ley para avalar este disparate, se manda el memorándum al senado con la orden de no cambiar una coma y que salga rapidito. Se hace. Una semana después, teniendo como tienen mayoría en ambas cámaras, también se aprueba en diputados. Ley N° 26.843, del 27/2/13,  promulgada el 1/3/13, con las firmas de la presidente, el jefe de gabinete y el canciller.  En 15 días la ley tenía fuerza de tratado.
Los opositores y la comunidad judía temían que se levantaran las tarjetas rojas de Interpol. El canciller en ¡conferencia de prensa!, mostró la carta enviada por la Oficina de Asuntos Jurídicos  de la Secretaría General de Interpol, asegurando que consideraba “positivo el acuerdo y que de ninguna manera implicaba ningún tipo de cambio en el estatus de las notificaciones rojas en relación a los crímenes cometidos en la AMIA”. Sólo el juez Canicoba Corral, o la prueba de inocencia de los acusados, pueden levantar la sanción, artículo N° 81 de Interpol.
No se habló más del tema. Hasta que IRNA, agencia oficial del gobierno iraní, transmitió las declaraciones del canciller Alí Akbar Salehi sosteniendo que: “su país trabaja conjuntamente con Argentina para resolver el atentado y SEGÚN EL ACUERDO FIRMADO POR AMBOS PAÍSES LA INTERPOL DEBE ELIMINAR LAS ACUSACIONES CONTRA LAS AUTORIDADES IRANÍES”.  Y  los 7 acusados se reducen a 4. ¿También en Irán habrá un INDEC?
Argentina no contestó las declaraciones de Salehi. Y en cuanto a  Irán, después de festejar ruidosamente en la Asamblea Consultiva Islámica, (unicameral de 290 miembros), la ley N° 26.843, como una gran victoria sobre el sionismo internacional y los EEUU, siguieron tratando el   presupuesto iraní.
El memorándum, o la ley 26.843, o el tratado, debe ser discutido por la Asamblea (congreso) y luego de aprobado, pasa al Consejo de Guardianes (una especie de Corte Suprema confesional), que dictaminará si está de acuerdo o  no con la constitución iraní.
Hasta ahora, Irán no ha hecho nada de nada. Ni siquiera ha presentado el memorándum ante la Asamblea.  Pasaron 38 días. La pregunta es obvia: Argentina, tanto apuro ¿para qué?
¿Será que teniendo resueltos todos los problemas nacionales, desde el sistema ferroviario, al energético, sin olvidar el hidrográfico y el planeamiento urbano, y teniendo excelentes relaciones diplomáticas con todos los países del mundo, Argentina tiene apuro por arreglar relaciones con el país acusado de asesinar argentinos?
¿Qué razones tan urgentes, impostergables y absolutamente necesarias, puede haber tenido Argentina para negociar de apuro sus muertos con los presuntos asesinos, que a su vez demuestran no tener ninguna prisa?
Se aceptan sugerencias. Gracias.
(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política.
Fuente: Comunicación personal de la autora y en http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=7600