lunes, 13 de mayo de 2013

La clave de la bóveda

Por Jorge Raventos (*)
En arquitectura, la clave es la última pieza que se coloca en la construcción de un arco, la que absorbe y distribuye equilibradamente las fuerzas y evita que sus otros componentes se desplomen bajo una carga.

En la construcción del sistema político K, Néstor Kirchner era al mismo tiempo el arquitecto y la clave de la bóveda. Su muerte física determinó que la distribución de fuerzas de la coalición en la que se sostenía empezara a desequilibrarse irremisiblemente, pese al esfuerzo de sus albaceas y herederos por reemplazar su presencia con su iconografía (proyectada, eso sí, al firmamento de los mitos fundadores).Las leyes físicas no se neutralizan con relatos. Por otra parte, hoy la efigie misma está gravemente erosionada y los sismógrafos registran ya el rumor del acelerado "desplome de los otros componentes".

¡A blanquear, que se acaba el mundo!
La precipitada sucesión  de acontecimientos impide apreciarlos en la debida perspectiva. Una enumeración somera de  hechos de los últimos 30 días puede ser útil para reconocer la velocidad de los tiempos políticos y la intensificación de las tensiones que debe soportar la construcción oficialista.  


Empecemos por el final: urgido por la imparable escalada del dólar blue, que el martes por la tarde superó los $10 (para llegar más tarde a los 10,45y a una brecha del 100 por cien con el "oficial"), la Presidente hizo salir al ruedo a los principales funcionarios del Ministerio de Economía (muchos de los cuales virtualmente no se saludan) para que asumieran la responsabilidad por nuevas medidas. El desparejo equipo (Moreno, Kiciloff, Marcó del Pont, Etchegaray y Lorenzino) derramó buenas noticias (“la situación de reserva es holgada”, dijo, por caso, Kiciloff sin ruborizarse) cuando lo que el quinteto venía a anunciar era una invitación a que la plata negra se lave legalmente con la bendición oficial, sin penas ni gravámenes y hasta con un premio.


Se trataba  de un blanqueo, pero para embellecer las formas, el equipo anunció dos “nuevos instrumentos financieros” que, según anunció el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, el Poder Ejecutivo Nacional enviará al Congreso para su aprobación.


Irónicamente, el gobierno que propuso como programa la “pesificación” y que pretendía “cambiar la mente de los argentinos” y desdolarizarlos, propone como instrumentos bonos en dólares. Los nuevos bonos, una suerte de patacones dolarizados ("¡Vamos a imprimir dólares, pibe!", le resumió Moreno a un periodista) podrán endosarse y comercializarse en un mercado secundario, que, así, sancionará el desdoblamiento del mercado cambiario anunciado y/o rechazado por los mimebros del quinteto.


“Están excluidos los querellados o imputados por lavado de dinero o financiamiento al terrorismo, funcionarios públicos de los tres poderes, en todos los niveles y hay plazo de inscripción hasta tres meses después de sancionada la ley”, aclaró el titular de la AFIP. No explicó, sin embargo, que los excluidos podrán blanquear sus recursos por interpósita persona o a través de los endosos ilimitados y el mercado secundario.


El gobierno aspira a promulgar la ley en junio a más tardar, y quiere tener el flujo de plata negra blanqueado tres meses más tarde. Es decir, antes de las elecciones de octubre. ¡A blanquear que se acaba el mundo!


Antes del blanqueo
Todavía no se cumplió un mes desde que, en abril,  un fallo de cámara dio la razón a Clarín en su disputa con el gobierno y decretó  la inconstitucionalidad de dos artículos de la Ley de Medios (particularmente importante el que veda la desarticulación de Multicanal, el sistema de cable del Grupo). La Presidente dijo que quedó muda ante ese fallo. Lo que, tratándose de ella, es mucho decir.


No pasó un mes aún desde el 18 A, ese rechazo multitudinario al gobierno, que  fue más extenso – en número y alcance geográfico- y más intenso que los dos cacerolazos anteriores. El gobierno decidió ignorarlo.


Se cumple ahora un mes desde que el Grupo Clarín volvió a ubicar a Jorge Lanata en el horario central de los domingos de su canal de aire. Y Lanata trajo (trae, traerá) información pesada sobre “la ruta del dinero K”. Para la gente más informada, muchas de las cosas que se han visto en "Periodismo para todos" eran ya materia de versiones y conversaciones. Jorge Asís y otros escritores e investigadores habían iluminado esas opacidades.   El efecto está siendo devastador, porque paso a paso, las investigaciones avanzan en la deconstrucción del mito K, y en la comprensión de las operaciones y modalidades destinadas a enriquecer su poder. Lanata y Canal 13 ponen ese tesoro informativo a disposición de millones de argentinos que, a diferencia de otras ocasiones, se muestran ahora  dispuestos a escuchar y a creer.


La hora del hastío
El motivo de esta actitud hay que buscarlo no solo en la calidad periodística de Lanata y su equipo o en la artillería del Grupo Clarín, sino en la acción del propio gobierno que, al mismo tiempo que concentra facciosamente poder y recursos (y pretende eternizar esa concentración),  se muestra impotente para asumir la agenda de la realidad.  Argentina pierde relevancia, el Estado está herido de muerte: no puede sostener su moneda, que se devalùa vertiginosamente; tampoco puede garantizar seguridad, y tiene tan postergados los deberes de defensa que los barcos de la Armada se hunden en los muelles o son embargados en los puertos del mundo; el transporte público mata a sus pasajeros; la inflación devora los ingresos y aniquila el ahorro mientras el gobierno impide a los ciudadanos acceder a las monedas en las que confían para protegerlos; la inversión  se evapora (símbolo de ello: se va del país la brasilera Vale y la Presidente celebra como un acontecimiento la inauguración  de una terminal de ómnibus lugareña en un pueblo de Santa Cruz).


La sociedad observa que el grupo gobernante concentra poder y recursos...pero no se hace cargo de las tareas. En ese contexto el tema de la corrupción  salta a cuestión central de la opinión pública y condimenta el debate político.


El asunto se agrava, además,  por el silencio oficial ante las resonantes denuncias  que son de dominio público. ¿Cómo responder sin magnificar el daño cuando el manantial de testigos y probanzas (ex secretarias privadas, ex vicegobernadores, magistrados y banqueros extranjeros, etc.) parece inagotable?


El gobierno no cambia su lógica ni su comportamiento: responde a su manera. Su respuesta a las acusaciones de Lanata ha sido, por ejemplo, lanzarse a controlar la empresa Papel Prensa. Y podría ser, inclusive, intervenir Clarín. Así el gobierno intensifica y aumenta su aislamiento. 
Cuando no pudo aplicarle la Ley de Medios a Clarín (de lo que culpó a "la justicia cautelar") decidió intervenir ("democratizar") la Justicia a través de las leyes que acaba de votar el Congreso. Así avanzó sin maquillaje sobre el orden de la Constitución.


La legitimidad erosionada
En rigor, se trata de evidencias de que falta la clave de la bóveda y su estructura se está destartalando. Los elementos de legitimación del  kirchnerismo-cristinismo van cediendo progresivamente.


La muerte de Néstor privó al "modelo" de su arquitecto, contador y organizador, pero afectó además el ingenioso artefacto de continuismo conyugal concebido por el matrimonio: un sistema de reelección virtual que no requería reforma de la Constitución.


 Uno de sus pilares, el  llamado relato está notablemente perforado: si el escándalo Bonafini-Schoklender y la evidencia del uso cínicamente crematístico de los argumentos de derechos humanos y de la promoción social ya lo habían conmovido, la acumulación de bolsos negros destinados a pesar millonadas en billetes de 500 euros en la Casa Rosada o en La Rosadita para fletarlos al sur y atesorarlos en alguna bóveda familiar está reescribiendo aceleradamente la saga de El y de Ella. Y esa reescritura horada los argumentos de legitimidad que invoca el oficialismo, aleja a legiones de votantes y hasta hace vacilar a algunos de sus cuadros y propaladores.


Otro argumento de legitimación  es el recurso constante al 54 por ciento conseguido en las urnas dos años atrás.


Aquel 54 por ciento ya parece una referencia  anacrónica más allá de que siempre fue un dato mal interpretado por el oficialismo. El gobierno quiso leer en ese porcentaje un aval anticipado a su pretensión de “radicalizar el modelo”, de “ir por todo”. Seguramente no era eso. La sociedad, que había tomado distancia del gobierno en los niveles distritales donde encontró una alternativa  (Córdoba, Santa Fé, Capital, por caso) cuando tuvo que elegir un presidente no encontró una alternativa plausible. Entre que no hubiera ningún gobierno y que lo  hubiera, así fuera malo, la sociedad prefirió esta última alternativa. Paulatinamente la mayoría ha ido descubriendo  que el gobierna no gobierna, se desentiende  con la agenda de la sociedad y sólo atiende una agenda propia: la concentración de poder y recursos para eternizar sus privilegios y alimentar sus quimeras.


 Las encuestas indican hace varios meses que aquel 54 por ciento es un dato viejo. Además, las grandes demostraciones públicas (tres en los últimos siete meses, a cuál más caudalosa) son la expresión viva de esas encuestas.


Finalmente, el argumento del 54 por ciento tiene, además, fecha de vencimiento: las primarias de agosto o las elecciones generales de octubre permitirán ratificarlo o aniquilarlo. Y para eso falta muy poco.


En el haber el gobierno mantiene, eso sí, el control de instituciones: el Ejecutivo, el Congreso,  la Procuración…Y está dispuesto a usar los poderes de que dispone mientras los tenga, porque sabe que el tiempo corre en su contra: la atmósfera de fin de ciclo que se vive en el país podría empezar a concretarse institucionalmente, inclusive sin esperar a las   primarias abiertas y obligatorias de agosto si es que los conflictos que genera el poder y la paulatina disgregación de sus fuerzas provocan problemas de gobernabilidad.


Unidad y límites
Los avances sobre la Justicia y sobre la propiedad particular son desafíos muy graves. La inacción -por influencia del poder-  de los mecanismos judiciales  que deberían actuar sin vacilaciones en casos de tanta trascendencia como los que denuncian lavado de dinero y enriquecimiento con fondos públicos es otro hecho de enorme trascendencia.


A diferencia de lo que ocurriera dos años atrás, el paisaje electoral de este año parece encaminado a ofrecer alternativas a los ciudadanos, y construir pistas de aterrizaje a una gobernalidad constructiva. Si hasta hace algunos meses había dirigentes que describían a líderes de otras fuerzas opositoras como "un límite", hoy tiende a prevalecer la idea de que el límite prioritario que es necesario fijar es el de la defensa de la Constitución y las instituciones. En ese sentido, son significativas las declaraciones de Hermes Binner en las que admitió que la defensa de la República podría llevarlo a coincidir con Mauricio Macri. 


El peronismo, por su parte, ha empezado a reorganizarse. Hugo Moyano lanzó el martes 7 su partido, días después de que en Córdoba, junto a José Manuel De la Sota, Roberto Lavagna y Francisco De Narváez propiciaran un frente peronista de alternativa al kirchnerismo. Ahora todos ellos invitan a los más remisos. En el programa A dos voces, De la Sota, Moyano y De Narváez (junto a Claudia Rucci, pero sin Lavagna que tenía otro compromiso) instaron a que Daniel Scioli y Sergio Massa se sumen al nuevo proyecto político. Afirmaron que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el intendente de Tigre, Sergio Massa, serán “bienvenidos” si dan “el paso que tienen que dar” y abandonan el kirchnerismo, de cara a las
Massa, por el momento, posterga la decisión con el razonable argumento de que no tiene por qué adelantar una jugada que sus eventuales competidores todavía no asumieron. En cualquier caso, el intendente de Tigre no está pensando en sumarse al frente de De la Sota, sino en montar una estructura autónoma en la provincia de Buenos Aires, para eventualmente diferenciarse del kirchnerismo y del antikirchnerismo. Parecía que iba a anunciar ese paso este sábado, pero suspendió un plenario que tenía ese colofón potencial.
Desde el estudio de TN, Claudia Rucci aseguró que “lo vamos a esperar el tiempo que sea necesario. Tenemos toda la paciencia del mundo porque está en juego el futuro de los argentinos”, señaló.


Massa -pese a su discreción, el político de mejor repercusión en la opinión pública, según las encuestas- tiene tres semanas para deshojar la margarita: a mediados de junio se inscriben las alianzas para las primarias y para ese entonces deberá haber tomado su opción: encabezar una boleta independiente en la provincia, sostener una sin participar en ella, o convertirse (algo que sueñan ciertos estrategas del oficialismo) en la cabeza de la lista kirchnerista bonaerense.

 
En la búsqueda de convergencias, Roberto Lavagna y Mauricio Macri  siguen conversando para componer una lista común en la ciudad de Buenos Aires, aunque esas negociaciones estuvieron matizadas por algunos  chisporroteos. Sucede que hay laderos del Jefe de Gobierno porteño a quienes les disgusta la perspectiva de un frente con el  peronismo. 


Habían admitido a regañadientes la posibilidad de que Lavagna condujera la boleta electoral que apoyará el Pro en la Capital, pero querían imaginar al ex ministro como una estrella invitada, no como el representante de una fuerza peronista. “Esa foto atrasa”, dispararon cuando lo vieron a Lavagna junto a Moyano, De la sota y De Narváez en Córdoba. “A mí la foto que no me gustó fue la del Hospital Borda”, retrucó Lavagna. Fue un cruce enérgico, pero de inmediato surgieron señales de apaciguamiento, aunque en el sector "modernista" del PRO subsisten las reticencias:  "¿Para qué lo necesitamos a Lavagna, si ganamos seguros con Michetti de candidata?”, se preguntan. La pregunta es sesgada. Puede ser que el Pro gane la Capital sin Lavagna, pero Macri quiere ser candidato a presidente en 2015 y no necesita una victoria por centésimos, sino una triunfo rotundo en su distrito. En una lista con Lavagna, el PRO puede adjudicarse una gran performance. Con Lavagna corriendo con otros colores, esa eventual victoria se vería muy disminuida. Lo que sucede es que  en el PRO hay muchos que piensan preferentemente en administrar la Capital antes que en proyectar las aspiraciones presidenciales de su jefe. 

Como esos entornos separan también al PRO de la demanda de unidad opositora que tiene la opinión pública, es previsible que los chisporroteos con Lavagna cesen y que las negociaciones para una boleta común se reanuden en breve.


La convergencia para poner un límite a los intentos de transgredir las reglas constitucionales de juego y para establecer alguna forma de Nunca Más a la corrupción empieza a convertirse en un mandato de la sociedad. Allí está la verdadera clave de la bóveda.


(*) Jorge Raventos. Artículo publicado por Diana Ferraro en "Peronismo Libre" el 11 de Mayo de 2013

Fuente: http://peronismolibre.wordpress.com/2013/05/11/panorama-politico-semanal-55/