lunes, 17 de junio de 2013

Diez años de sistemática rapiña de fondos públicos y CFK al borde del desquicio

Por Alfredo Raúl Weinstabl (*)
Se podrían citar decenas de situaciones anormales y disparates gubernamentales que dejan entrever una falta de conducta, de análisis racional de los asuntos del Estado y un verdadero menosprecio a la capacidad de análisis e inteligencia de los ciudadanos.
Es sabido que Cristina Fernández entre muchas características psíquicas negativas, padece de su ya famosa psicosis maníaco depresiva.
Esta patología presenta frecuentes estados ciclotímicos, al alternar raptos de alegría y euforia y momentos de irritación y profunda depresión. En estos últimos estaría impedida de razonar coherentemente y adoptar decisiones correctas. 
Gobernar implica tensiones y problemas de difícil y complicada solución. Significa buscar soluciones y componer y armonizar situaciones muchas veces antagónicos.
Es una situación en la cual hay que hacer gala de virtudes y condiciones personales que con seguridad la presidente no tiene actualmente, por su estado de falta de equilibrio emocional y físico.    
En un reciente acto en Lomas de Zamora, Cristina volvió a mostrar su inestable equilibrio psíquico. Alterada, con su cara congestionada por el enojo y la ira, manifestó con indisimulada furia que “estoy cansada (no de gobernar) que algunos se hagan los idiotas o me tomen por idiota”, de “aquellos que no me defienden cuando se dicen de mí y de mi compañero (ÉL) las cosas que se dicen”
Realmente palabras  muy fuertes y fuera de lugar de lo que debe ser un discurso de la  mandataria de todos los argentinos.
Con esos desbordes verbales, cada vez más frecuentes, verdaderos exabruptos, su imagen cae día a día y la investidura presidencial está cada vez más dañada.
Se le podría contestar que sabemos que no está cansada de gobernar. Gobernar, gobernar con todo lo que implica la palabra, rara vez lo hizo y mucho menos en sus numerosos descansos en Calafate.
En realidad todos los argentinos, esperamos que de una buena vez por todas empiece a gobernar (ya han transcurrido casi seis años y cada vez vamos retrocediendo más). Gobernar implica mejorar la situación de los argentinos y no empeorarla.
Tampoco creo que algunos se hagan los idiotas como ella expresó, simple y responsablemente no reaccionan como deberían, para mantener la armonía y la paz social, que la mandataria pone en peligro cotidianamente con los disparates mayúsculos de su acción gubernamental.
Tampoco creo que la tomen por idiota. Si en cambio, la toman como una mujer desorientada sin rumbo fijo, desquiciada, incapaz, comprobadamente inepta en su función de gobernante.
Con respecto a “El”, los argentinos comentan  lo que cada vez más, demuestran las evidencias que van apareciendo día a día. Para ser conciso, que Néstor Kirchner era un corrupto, ávido de dinero, desde mucho antes de asumir la primera magistratura.
Seguramente “El” será considerado en la Historia de nuestro país, como el presidente más corrupto que hemos tenido. No solo ello, sino también por haber formado una red de corrupción nunca vista, entre sus “empresarios amigos” y amigos en general, que fueron drenando los ingentes fondos públicos en  esa época tan favorable para la Argentina.
La reciente imputación de Báez es como haber imputado a la propia Cristina Kirchner.
Ella no es, ni tiene modo de ser, ajena a toda la trama de corrupción y la asociación ilícita que conducía su extinto marido Néstor Kirchner. Coincide con la versión de Elisa Carrió, puesto que la hoy presidente siempre estuvo en el núcleo de los negociados del poder, desde las tempranas épocas de Santa Cruz, donde se gestó el sistema de acumulación, extorsión y cooptación, que luego fuera trasladado a la nación”. (ref.1).
No es de extrañar esta afirmación. Se sabe que hace ya mucho tiempo, los Kirchner no eran un matrimonio unido por el amor. Era una asociación de conveniencia política y económica.
¿Cómo no entender entonces los desbordes verborrágicos de la presidente? Una mujer cada vez más tensionada por un cerco que se va cerrando más y más, no solo sobre ella, sino también sobre aquellos que con su pasividad, complicidad y silencio, ocultaron toda esta tremenda corrupción y sus increíbles disparates gubernamentales.
Los manotazos de ahogado de esta desdichada mujer, enferma con sus  fantasmas psíquicos y su escandalosa soberbia, son los de alguien que va presintiendo su negro y tenebroso futuro.
 En este preciso momento en que estoy escribiendo estas líneas. por los medios televisivos aparecen nuevos testimonios de testigos sobre los delitos de los Kirchner.
Recién ahora, su perversa soberbia (ref.2) le permite ver más claramente su complicada situación al tomar conocimiento, luego del fallecimiento de su esposo, de la monstruosa sustracción y acumulación  de fondos, de cuya precisa magnitud tomó nota definitiva, al fallecimiento de Néstor, en 2010.
¿Como no entender entonces, la alteración de la mandataria y su fantasiosa década ganada?
Si la Justicia de nuestro país funciona adecuadamente, a la “presidente de todos los argentinos” y a su círculo de amigos comprendido en estas investigaciones, le esperan muchos años detrás de las rejas de una cárcel estatal.

04-Jun-13      
(*) Dr. Alfredo Raúl Weinstabl. Doctpor en Ciencias Políticas                                                                                                                                   

NOTAS:
(1)    SEPRIN – El secreto de sus robos.
(2)  Se transcriben unas reflexiones del conocido filósofo Santiago Kovadloff relacionada con la mandataria: “….es una autocracia perfecta porque se funda en el ejercicio de la perversión. ¿Qué es un perverso? El perverso llega adonde el neurótico no se atreve a llegar. Ante la barrera que le impone la ley, el neurótico se detiene. No así el perverso. Este desconoce la legitimidad de todo intento de acotar su deseo. En él, osadía e impermeabilidad a la ley son sinónimas.

     El neurótico, en cambio, acata la norma, se subordina al límite. La ley en él puede más que su afán de desmesura. Lo que al        neurótico le impide burlar el mandato de la ley, transgredirlo, es, más allá de la convicción, la angustia. El perverso es insensible a la angustia. La siembra, pero no la padece. El goce que busca lo impulsa a violentarla. Y la violenta. De modo que la relación del perverso con la ley es, en términos psicoanalíticos, denegatoria. 
Fuente: Comunicación personal del autor