lunes, 15 de julio de 2013

Aclaren,.. oscurece demasiado

Por Malú Kikuchi (*)
En la década K, los argentinos hemos aprendido a subdividirnos un poco más. No nos cuesta mucho, es una histórica costumbre que tuvo algunos cortos respiros. Desde el gobierno  generan problemas ¡hasta con Colón! Con el 1° mundo, con EEUU, con el campo, con los pocos medios que aún no compró, con la justicia, con la Iglesia, con las FFAA, ¿con las FFAA también?

Con respecto a las FFAA es obvio que ha habido un cambio radical desde el gobierno. Puede que se deba a las manifestaciones en Brasil, que asustaron y fue necesario recurrir al ejército. Cristina sabe que ya no puede contar a ciegas con gendarmería y con prefectura naval, después del destrato del año pasado. Puede que nunca le tuviera confianza a la ex SIDE, hoy SI, y es imprescindible contar en alguien con fuerza, disciplina y armas, en particular, si se ha dedicado toda una década a sembrar enemigos con éxito.
De ahí que por primera vez en la historia, el jefe del ejército sea una hombre de “inteligencia” (no tiene nada que ver con las neuronas), el general César Milani.  Hay gente muy molesta, los espías profesionales de la SI,  a la cabeza. Puede que todo lo que va a seguir sea sólo una de esas inverosímiles coincidencias en las que es difícil creer. O puede que no.
Hechos. Dicen que en la SI, debajo de Jaime Stiusso (arriba sólo están los jefes políticos, Larcher e Icazuriaga), que es un profesional, estaba Raúl Martins, y debajo de éste, Pedro Viale, alias El Lauchón. Por mostrar en cámara la foto de Stiusso (Hora Clave), Gustavo Béliz, entonces ministro de justicia, tuvo que irse del país y le hicieron un juicio al respecto.
Raúl Martins, “el zar de la prostitución,” fue denunciado en 2012 por su hija. Dijo que mantenía una red sexual VIP  internacional y participaba en la  trata de personas. El juicio cayó en el juzgado de Oyarbide, amigo de Martins. Lorena denunció que su padre mandó al Lauchón a matarla.  Servini de Cubría no aceptó esta denuncia por parentesco y la Cámara Federal la avaló. Martins está refugiado en México y Oyarbide aún no falló.
Hechos. Quedaron  Stiusso y El Lauchón. El Lauchón tenía denuncias de todo tipo. Se supone, es imposible saber con certeza en qué temas trabaja un espía profesional, pero dicen que era contra el narcotráfico. Se lo acusaba de protegerlo, de tener una red de lavado, sistemas para sacar la coca del país, compra de terrenos a nombre de  indigentes, provisión de recursos químicos para tratar la droga.
Hechos. La denuncia que tiene más de 1 año, la lleva el juez federal de 3 de Febrero, Juan Manuel Culotta. En un procedimiento  fuera de norma, el juez ordenó 18 allanamientos, entre ellos el del domicilio del Lauchón. En Moreno, La Reja, calle Rocha Blaquier 1502,  a las 6,40hs AM del 9/7/2013.
El grupo Halcón, ante el portón de la casa de Viale, ordena a un hijo, abrirlo. Al llegar a la puerta no le piden que la abra, la tiran abajo como si estuvieran buscando un grupo terrorista dispuesto a volar la Rosada, el Congreso y Tribunales. El grupo porta cascos, chalecos, visores y armas largas. La orden es “buscar documentación”. Raro ¿no? Muy exagerado.
Hechos. Al escuchar el estruendo de la puerta, El Lauchón, glock 40 en mano, grita ¡”chapa, chapa”!, en la jerga quiere decir, “soy del palo, no disparen”. Dicen que hirió a un Halcón en el pie y a él lo bajaron de 4 tiros en la espalda. Dicen que encontraron varias armas. Dicen que encontraron varios químicos. Dicen que el hijo menor está preso. El mayor lo desmiente.
Hechos. El secretario de seguridad Sergio Berni, dice que es muy raro enviar al grupo Halcón para buscar documentación. Es cierto. Dice Berni que no se encontró nada. Sí en los otros allanamientos ordenados por el juez Culotta.
Hechos. No hace al fondo de la cuestión si El Lauchón era un buen funcionario probo, o un experto malhechor: lo fusilaron. En cualquier caso ameritaba, como toda persona en una ¿república? un juicio justo a través del debido proceso. No un fusilamiento sumarísimo. ¿Y los DDHH?
No estamos en guerra. ¿O sí? De un lado la SI y sus espías profesionales de siempre, y enfrente el jefe del ejército general César Milani (que viene haciendo inteligencia militar desde el proceso en Tucumán), bien acompañado por la bonaerense y el grupo Halcón. ¿Quién está con la presidente? ¿Quien en contra? ¿O los dos la obedecen?  Mientras, la presidente dice que le corre frío por la espalda al enterarse que la CIA nos espía. Todos nos espían. La SI  nos espía. Y el “Proyecto X” de gendarmería espiaba  en particular a la gente de izquierda, sin obviar a otros que “pudieran molestar”. ¿Por orden de quién?
Dice Berni aparentemente indignado con lo sucedido al Lauchón: “Todos los días debemos luchar contra la delincuencia, y a veces contra la justicia”. Esto último parece ser un tiro por elevación al juez Culotta. ¿Y nosotros?
Los que no piensan como el gobierno,  políticos, empresarios, periodistas, gente del arte, los ciudadanos de a pie, los que tienen que luchar todos los días contra los ladrones, los violadores, los asesinos, los drogados, sin tener los medios para hacerlo, ¿qué pueden esperar?
Si los servicios de inteligencia (¿porqué los llamarán de “inteligencia” siendo tan brutales?) se pelean y se matan entre ellos, y lo hacen de manera tal que todos se enteren, sin discreción, abiertamente, como los mensajes que mandan los mafiosos o los narcos, cuestión que nadie pueda obviar quien tiene  el poder y la fuerza, ¿cómo sentirse seguro?
Ya no basta la inseguridad de la delincuencia común y diaria, ahora también se le suma la inseguridad que proviene de alguna rama del estado. No quiero ser melodramática, pero recuerdo esa estupenda película alemana “La vida de los otros”, y siento que la STASI (1) puede que no esté tan lejos. De nosotros depende cambiar las cosas a la hora de votar.
(1) STASI: siniestra policía secreta de Alemania del Este.
(*) Malú Kikuchi. Pertiodista y analista política.
Fuente: Comunicación personal de la autora y en  http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=8583