martes, 2 de julio de 2013

¡Jueguen, pero al Scrabble!

Por Enrique G. Avogadro (*)
“Si el conocimiento puede crear problemas, no es a través de la ignorancia que podemos solucionarlos”. Isaac Asimov
Ahora, que todos los pingos están en la cancha, la ciudadanía debería exigirles que, antes de la señal de partida –el 11 de agosto si, contra mi pronóstico, las primarias se realizan-, quienes han decidido “jugar”, o han sido elegido para eso, comiencen a traducir, en palabras, sus ideas y sus programas. Porque es una degradación -¡una más!- que la política en la Argentina sea sólo una lucha entre nombres y caras y no entre plataformas que expliciten qué hará cada uno de los candidatos si triunfa y accede al Congreso. Me parece una total falta de respeto al electorado exigir a éste que dependa sólo de su imaginación para descifrar los gestos de los postulantes.
Es cierto que este siglo XXI parece haber transformado la política sobre todo en una competencia de marketing, en la cual gurúes presuntamente exitosos son importados para conducir las campañas electorales, pero me parece un insulto grave a los votantes. Que expertos en publicidad y ventas decidan, sobre la base de encuestas, qué debe decir y cómo tiene que actuar quien los contrata para ganar habla muy mal de la política, esa que, cuando cumplía su verdadero rol, obligaba a todos a expresar ideas y proyectos, caminos y soluciones para los problemas reales de los ciudadanos.
Hoy, se construyen así candidatos que pueden servir tanto para un roto como para un descosido, transformándolos en envases sin contenido, y resulta más relevante una imagen que una plataforma; desde el Gobierno, pero también desde cada reducto opositor, se premia o se castiga a cualquiera no por lo que piensa sino sólo por cómo actúa en función de con quién se reúne, con quién conversa, con quién negocia y, sobre todo, con quién comparte una fotografía.
En función de esa inquietud, quiero formular algunas preguntas a los candidatos, para que cada uno de ellos arme, con las letras de las que dispongan, las palabras que nos expliquen, a quien deberemos votarlos, qué piensan hacer frente a cada problema concreto del país real. Pasaré a formular esas preguntas primarias: ¿Cómo se definirá Ud. y quienes lo sigan en la “lista sábana”  y qué medidas concretas adoptarán, …
1.     … frente a la Constitución Nacional, la estricta división tripartita de poderes y, sobre todo, a la posibilidad de la re-reelección?
2.    … frente a la necesidad de cambiar ese sistema de votación por la “lista única”?
3.    … frente a la definición y a la transparencia en la financiación de la política?
4.    … frente a la composición del Consejo de la Magistratura y a la forma de elección de sus integrantes?
5.    … frente a los organismos de control de la administración pública?
6.    … frente a la corrupción, la inseguridad ciudadana y, sobre todo, el narcotráfico, incluyendo el cuidado de nuestras fronteras?
7.    … frente al mundo, del cual cada vez estamos más alejados, incluyendo los problemas en el CIADI y en el Club de París y en las relaciones con Irán?
8.    … frente a la libertad de prensa y al reparto racional de la publicidad oficial?
9.    … frente a la economía, tanto en sus aspectos comerciales cuanto monetarios y en sus aristas internacionales, y cuáles serán los lineamientos generales en materia de participación e intervención del Estado en ella?
10. … frente al campo y a la industria, a la energía y a la minería, sobre todo en materia tributaria?
11.  … frente a la actual política impositiva, incluyendo la propia Ley de Coparticipación Federal?
12. … frente a la educación pública, en todos sus niveles?
13. … frente a la salud pública y a su infraestructura?
14. … frente a la defensa nacional y a las fuerzas armadas?
15. … frente a la política inmigratoria?
16. … frente a las recientes leyes de blanqueo y de lavado de dinero?
17. … frente a la inversión extranjera y al financiamiento de la infraestructura (caminos, trenes, puertos, comunicaciones y energía)?
18. … frente a la política de derechos humanos, pasados y presentes?
19. … frente a los subsidios, los planes sociales y la asignación universal por hijo?
20.… frente a la administración de las empresas públicas, como Aerolíneas Argentinas, Ciccone, Fabricaciones Militares, etc.?
Como usted sabe, tengo para cada uno de esos temas una propuesta y, por supuesto, la pongo a disposición para su discusión; las puede ver en “La Argentina que quiero” (http://tinyurl.com/bla4n57).
Si bien es cierto que responder a estas preguntas básicas con claridad y con efectivo compromiso puede resultar doloroso para quien pretende obtener votos de todo el espectro ciudadano sólo mediante indefiniciones, vaguedades y sonrisas, o a través de inventados romances mediáticos, tendría el cierto beneficio de concitar el franco y permanente apoyo de quienes se sientan identificados con las ideas de cada candidato, además de mostrar respeto hacia los votantes.
Sería deseable que los candidatos estuvieran obligados a debatir sus ideas en televisión, como se hace en casi todos los países civilizados del mundo; concretar esas discusiones públicas ante la ciudadanía implicaría cumplir dos objetivos simultáneos: el claro posicionamiento frente a cada problema concreto, y la construcción de un archivo de los compromisos asumidos.
En el 2001, ante la crisis, pedimos “que se vayan todos”; hoy, previendo la que viene, parecemos estar dispuestos a rogar “que venga alguien” y, frente a la suba del precio del pan por la escasez de trigo, me permito recordar a quienes nos gobiernan que la Revolución Francesa de 1789 se produjo cuando el mismo problema detonó la crisis existente, y se llevó puestas a las monarquías absolutas de Europa.
Estas simples preguntas tal vez contribuyan a evitar una catástrofe como las que han comenzado a producirse, por razones totalmente distintas, en países como Brasil, Chile, Turquía, Siria, Egipto, Grecia o España. Porque, convengamos, cuando las grandes manifestaciones como las de septiembre, octubre y abril se repitan, y con certeza lo harán, todo puede ocurrir.
(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado

Fuente: Comunicación personal del autor