martes, 2 de julio de 2013

Si, la inflación es un fenómeno monetario

Por Nicolás Cachanosky (*)
En su nota del domingo 9 de junio en Página 12, Alfredo Zaiat cuestiona que la inflación sea un fenómeno monetario y sostiene que “con datos duros, se puede empezar a relativizarla la teoría ‘ortodoxa’ de la inflación, al tiempo que la heterodoxia puede mostrar que es capaz de un manejo prudente de la política monetaria con tasas de interés que seduzcan la inversión en pesos en función de cumplir objetivos de empleo, crecimiento y también de inflación.”

Es curioso que el autor no ofrezca una explicación alternativa sobre el origen de la inflación. ¿Si la inflación no es fenómeno monetario, cuál es su origen? También es interesante que los “datos duros” que Zaiat ofrece apoyan, más que lo que pueden contradecir, a la inflación como un fenómeno monetario si uno mira e interpreta los datos con más cuidado. Negar la inflación como un fenómeno monetario no es menor. Que la inflación sea un fenómeno monetario no es de izquierda ni de derecha, ni de liberales ni de socialistas, ni de ortodoxos ni de heterodoxos, la relación entre inflación y excesos monetarios no es otra cosa que la ley de demanda y oferta aplicado al bien dinero.
No es casual que la inflación haya comenzado a identificarse como un problema alrededor del 2007, cuando Zaiat marca un quiebre en el comportamiento de la base monetaria y cuando comienza la intervención al Indec. Zaiat menciona que en el 2008 y en el 2009 la emisión de base monetaria se desaceleró debido a la crisis internacional. Si bien la inflación depende de agregados monetarios más amplios que la base monetaria, los mismos datos ofrecidos en la nota de Página 12 no acompañan a la tesis de la nota. Los años 2008  (23%) y 2009 (14.8%) registran, según los reportes el Congreso Nacional, tasas de inflación menores a los años 2007 (25.7%) y 2010 (27.9%). El IPC oficial también muestra tasas de inflación menores para el 2008 (7.2%) y el 2009 (7.7%) que en el 2007 (8.5%) y el 2010 (10.9%). Es cierto, como dice Zaiat, que en el período 2007-2013 la inflación se mantuvo alta y estable, pero no es menos cierto que el comportamiento de las tasas de inflación sugieren una correlación con los cambios en la oferta monetaria que Zaiat menciona.
Pero más allá de las tasas de inflación en el 2008 y en el 2009 respecto a otros años, es importante tener presente que la relación entre excesos monetarios y movimientos en el nivel de precios no es automática o mecánica. La tasa de inflación no sólo depende del aumento en la oferta de dinero, también depende de cambios en al demanda de dinero y del nivel de producto. A los movimientos de estas otras variables hay que sumarle el rezago que la expansión monetaria puede tener sobre el nivel de precios. Los efectos de una expansión monetaria pueden demorarse varios meses, incluso más de un año, en llegar al nivel de precios. Sobre estos problemas, hay que agregar que la división temporal en años de 365 días es una convención, no una ley económica. Igual que la ley de gravedad, las leyes económicas ignorar la existencia de calendarios. No hay motivos por los cuales asumir que una expansión de, por ejemplo, 30% oferta monetaria debe traducirse en una inflación del mismo monto en el mismo año y no en parte en el año corriente y parte en el año siguiente.
Si miramos el período 2008-2012 como uno sólo la relación es aún más clara. Los siguientes son los datos de expansión de base monetaria (tomados de la nota de Zaiat) y de inflación (según informado por el Congreso Nacional):
  • 2007: Expansión monetaria = 24.0%, inflación congreso = 25.7%
  • 2008: Expansión monetaria = 10.2%, inflación congreso = 23.0%
  • 2009: Expansión monetaria = 11.8%, inflación congreso = 14.8%
  • 2010: Expansión monetaria = 31.1%, inflación congreso = 27.9%
  • 2011: Expansión monetaria = 39.0%, inflación congreso = 22.8%
  • 2012: Expansión monetaria = 37.9%, inflación congreso = 25.1%
La expansión de base monetaria anual promedio para este período es de 25.1%. La inflación congreso promedio para este período es de 23.1%. Si bien correlación no es causalidad, es difícil ignorar la relación entre ambas variables.
Zaiat continúa sosteniendo que otros países, como Estados Unidos, han expandido su oferta monetaria tanto o más que Argentina sin sufrir inflación. El siguiente párrafo comienza diciendo que “un análisis más profundo incluye el recorrido de los agregados monetarios amplios”, por ejemplo M2, M3, etc. Si de hecho comparamos el agregado monetario M2 de Argentina y de Estados Unidos vemos que se comportan de manera muy diferente. La diferencia fundamental es que, dada la crisis financiera en Estados Unidos, la expansión de base monetaria de la Reserva Federal (Fed) es mantenida como reserva por los bancos en lugar de ser extendida como crédito al mercado. Más precisamente, la Fed le paga intereses a los bancos por mantener reservas depositadas en la Fed. Por ejemplo, la Fed “emite” 100USD y se los presta a un banco. El banco deposita los 100USD en la Fed y cobra intereses. Los 100USD no llegan al mercado y por lo tanto no general inflación. La Fed hace esto deliberadamente por que de hecho se toman más en serio la relación entre excesos monetarios e inflación que las autoridades monetarias de Argentina.
El siguiente gráfico muestra la evolución de M2 entre el 2007 y el 2012. La series están indexadas en 100 para el año 2007. De este modo se puede apreciar fácilmente la expansión acumulada durante este período. Se puede apreciar que mientras en Estados Unidos (rojo) M2 se expandió cerca de un 40% entre el 2007 y el 2012, en Argentina (azul) M2 creció un 250% (si ignoramos el salto al final de la serie). El promedio de expansión anual de M2 para Argentina para el período 2007-2012 fue de 25.7%. No es casualidad, por lo tanto, que en Estados Unidos no haya signos de alta inflación pero sí los haya en Argentina. La diferencia entre Argentina y Estados Unidos no es ningún secreto. Basta con mirar el comportamiento de los bancos y las respectivas autoridades monetarias para explicar porque una expansión de la oferta monetaria produce inflación en Argentina y no en Estados Unidos. La inflación depende de agregados más amplios que la base monetaria, como puede ser M2. Los “datos duros” de la nota se ablandan rápidamente si los observamos con mayor cuidado.
La relación entre cambios en la oferta monetaria e inflación no debería ser sorpresa. El dinero no deja de ser otro bien en el mercado, y como tal también posee un precio. El precio del dinero es su poder adquisitivo, que es la inversa del nivel de precios (1/P). Supongamos que el Sr. A da 2 manzanas (m) al Sr. B a cambio de una naranja (n). Para el Sr. A, comprar una naranja tiene un precio de 2 manzanas por una naranja (p = 2m/1n). Para el Sr. B, el precio de una manzana es media naranja, es decir, 1/p. Exactamente lo mismo sucede con intercambios monetarios, quien compra un bien a cambio de dinero, opera con una contra-parte que compra dinero vendiendo bienes (por más que luego utilice el dinero para comprar otros bienes y servicios). El “precio de los bienes y servicios producidos en una economía” es el nivel de precios P, y el precio del dinero es, por lo tanto, 1/P (cuantos de estos bienes y servicios compra una unidad monetaria).
Un aumento en la oferta de dinero debe llevar a una reducción en su precio. Una caída en el precio del dinero es una disminución de 1/P, lo cual sucede cuando aumenta P, es decir, cuando hay inflación. Negar la relación entre oferta y demanda de dinero por un lado e inflación por el otro no es otra cosa que negar la ley de demanda y oferta. Negar esta relación es, en resumen, negar el análisis económico al fenómeno inflacionario.
(*) Nicolás Cachanosky. Economista Suffolk University. Editor de Punto de Vista Económico. Artículo publicado por Libertad y Progreso en Junio de 2013