lunes, 26 de agosto de 2013

¿Competir?,..¡Jamás!!

Por Malú Kikuchi (*)
Argentina y Chile sobrellevan una larga historia de encuentros y desencuentros, desde 1843 hasta hoy. Los problemas  giraron alrededor de límites y territorios. Siempre se solucionaron a tiempo, a veces por horas  – recordar al Cardenal Samoré deteniendo a último momento una guerra que casi fue, para festejar en paz la Navidad de 1978 -. Fueron muchos amagues que quedaron en anécdotas.
Pero nunca fue a causa de la inoperancia de un grupito de jóvenes, muy bien pagos por nosotros, que no tienen idea sobre cómo dirigir una empresa aérea y no tolera la competencia. Lo de LAN, entra en el disparate y se instala en el delirio de la ilegalidad más absoluta.
Hechos. El 4/9/2005, por ley, se aprobó la estatización de Aerolíneas Argentinas. No se dio a conocer el monto a pagar, ni si se pagarían o cómo se pagarían los US$ 900 millones de deuda que arrastraba la empresa,  pero lo importante para el nacionalismo popular gobernante, fue recuperar la llamada línea de bandera. Aclarando que países como EEUU, Brasil o Japón, no tienen línea de bandera.
Hechos. La línea de bandera no está a nombre del estado argentino, sigue a nombre de la dueña anterior, la empresa española Marsans. Si estuviera a nombre de Argentina, los aviones podrían ser detenidos por la justicia de casi cualquier país, a pedido de los “hold outs” del canje de bonos. Resumiendo: Argentina se hace cargo de una deuda de US$ 900 millones, sin ninguna explicación coherente y no puede poner a su nombre la aerolínea. Para confundir al juez Thomas Griessa.
Hechos. La línea de bandera recuperada, es entregada, como un juguete, a un grupo de jóvenes, casi todos ellos inteligentes y preparados, que conforman “La Cámpora”. “Los chicos” no saben ni siquiera que es el aeromodelismo,  ni hacer volar un barrilete en un día ventoso. Resultado: AA no funciona, Austral tampoco; el servicio es malo, la puntualidad desconocida, los aviones viejos y las pérdidas de la empresa rondan entre los US$ 300 y los US$ 400 millones por año.
Hechos. Argentina, en marzo 2005, permitió que LAN, empresa aérea chilena privada, operara en vuelos de cabotaje. Hoy tiene 14 destinos. O tenía. En 2006 recibió el premio a la mejor línea de cabotaje en Argentina. Firmó un contrato con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos, ORSNA, hasta 2023, para alquilar por US$20.000 al mes, un hangar en la plataforma sur del aeroparque Jorge Newbery.  Hangar que el 22/8/2013, el ORSNA intimó a  LAN para que lo desalojara en 10 días.
Hechos. Con esta medida, LAN cree que deberá abandonar sus vuelos de cabotaje. Están en juego los empleos de 1.500 argentinos. La guerra a LAN viene desde septiembre  2011 en que la Administración Nacional de Aviación Civil, ANAC, no le permitió a LAN incrementar 3 vuelos diarios más, a Miami.  En septiembre 2012, el gobierno no le permitió a LAN matricular un avión nuevo para cabotaje. En marzo 2013 INTERCARGO le quitó a LAN el servicio de rampas. Todo para molestar al pasajero y evitar así que éste eligiera LAN en vez de Aerolíneas Argentinas o Austral, ambas empresas dirigidas, muy mal, por Mariano Recalde.
Hechos. Y ahora, como frutilla del postre, echan a LAN de aeroparque y obligan a la empresa chilena a dejar los vuelos de cabotaje en alas de nuestra línea de bandera. ¿Y los contratos firmados? Eso cuenta en un estado de derecho. Esto es Argentina, y muerto Chávez, es el país que lidera la conducción “nac&pop” en Sudamérica.  ¿Contratos? No se entiende el concepto.
Hechos. Mariano Recalde, es abogado, ex diputado, hijo de Héctor Recalde, histórico abogado de la CGT. Mariano, rodeado por sus “compañeros” de La Cámpora, con sueldos impresionantes que no se conocen, está acusado de enriquecimiento ilícito por el fiscal federal Jorge Di Lello en el juzgado de Daniel Rafecas. Por cobrar tres sueldos del estado. Por Aerolíneas, Austral y como docente universitario.
Hechos. Marianito se defiendo diciendo que los sueldos vienen del estado, por lo tanto, ¿dónde está el problema?  ¡Y es abogado! Sobre el tema de LAN echada de aeroparque dice: “Tenían una posición de privilegio que no correspondía”. ¿La posición de privilegio era ser una empresa eficiente?
Hechos. Cuando  la presidencia de Chile  conoció el problema con LAN, se puso en contacto con el embajador argentino en ese país, para presentar una queja. El embajador, Dr. Ginés González García, en vez de llamar al canciller (¿tenemos canciller?), llamó directamente a Mariano Recalde, que le contestó: “¿Cómo, vos también haciendo lobby por LAN?” (información “Código político” TN, 22//13).
¿Cuál es el real problema que tiene Argentina, mejor dicho AA, Mariano Recalde y el resto de La Cámpora que trabaja con él, con respecto a LAN?  Muy simple. LAN comete el delito, que en este caso también es un pecado mortal, de transportar pasajeros con puntualidad, cumplir los recorridos pactados, dar buen servicio y hacer que la gente que los elige, se sienta lo suficientemente cómoda como para volver a elegirlos otra vez.
Aerolíneas no funciona. Es una mala línea aérea. Impuntual, la llaman “si Dios quiere” porque sale y/o llega “si Dios quiere”. La atención es regular, la comida pésima y siempre arrastra  problemas con alguno de los múltiples sindicatos de la aeronavegación. Además, es absolutamente deficitaria. Un agujero negro que se traga la plata del estado, o sea nuestra plata, y no se sabe dónde va a parar. Para Recalde, LAN, es una competencia desleal.
En vez de mejorar AA, echamos a LAN. Los pasajeros, que se embromen. Si no hay otra línea aérea se tendrán que conformar con AA. A ese nivel hemos caído. Y con la anuencia del estado nacional. En estos 10 desperdiciados años K, hemos perdido palabras en el camino. Y las palabras tienen significado y los significados implican conceptos.
Si alguien encuentra en algún cajón olvidado expresiones como: estado de derecho, transparencia, respeto por la ley y los contratos, idoneidad para ejercer los cargos, vergüenza, honorabilidad y competencia, por favor, con un poco de patriotismo, perdón, eso también se perdió, debería sacudirlas, sacarles el moho y ponerlas al alcance de los ciudadanos. Sobre todo ahora que es tiempo de elecciones.
Y aceptar que la competencia es buena para los usuarios y que lo único que importa es la gente. Lo demás son puestos, sueldos, lugarcitos al sol del poder,  nada que de verdad sea duradero, sólido y digno. La gente, el bienestar de las personas, eso es lo que importa. Y una empresa eficiente no puede ser borrada a un costo altísimo con respecto a un país vecino y frente al resto del mundo, que ve como Argentina hace caso omiso de los compromisos internacionales que contrae.
Competir es sano. ¿Alguien se lo puede contar a Mariano Recalde y al resto de La Cámpora? ¿Y alguien puede decirle a la presidente que no se le pide inversión a las empresas, el mismo día que prácticamente se echa una empresa extranjera, a pesar de los contratos firmados?
(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política. 
Fuente: Comunicación personal de la autora y en http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=8926