martes, 3 de septiembre de 2013

"Alma de Loca"

Por Enrique G. Avogadro (*)
“Ríe siempre, milonguera, bullanguera, casquivana
para qué quieres amargar tu vida
pensando en cosas que no pueden ser.
Corre un velo a tu pasado, sé milonga, sé mundana,
para que así los hombres no descubran
tus amarguras, tus tristezas de mujer”
Jacinto Font
Con el mismo pragmatismo con que años ha presentara el proyecto de ley de la asignación pseudo-universal por hijo, robando la iniciativa a la Coalición Cívica, la Presidente elevó el llamado mínimo no imponible del impuesto al salario más de lo que había propuesto la oposición, encabezada por Massa y Camión Moyano; ahora bien, si era tan fácil hacerlo, ¿por qué no lo había concretado antes de las PASO? La respuesta me parece obvia, sobre todo porque confirma mi viejo aserto acerca de la mala información que Icazuriaga y Milani, los discutidos e ignorados jefes de la Secretaría de Informaciones y del Ejército, le suministraron dos veces: el Intendente de Tigre no se presentaría, y las primarias afirmarían la preponderancia del Frente para la Victoria.

Con la misma chapucería el Gobierno actuó en la relación con LAN Argentina. Voces del entorno presidencial daban cuenta de la previa certeza de una reacción adversa de la Justicia ante la pretensión de los jóvenes ladrones de La Cámpora de obtener, con esas inicuas presiones, el monopolio de los vuelos de cabotaje para su “quintita” propia, Aerolíneas Argentinas; entonces, ¿para qué lo hicieron? Es cierto que una política muy parecida le sirvió a don Néstor (q.e.p.d.) para robarle el 25% de YPF a Repsol, que puso a nombre de los Ezkenazi, pero eran otros tiempos, más aptos para la corrupción y la locura.

Hay que recordar que esas acciones del fallecido son las causantes de la fenomenal crisis energética que asola nuestro país, que responde por la imparable inflación y que se convertirá, sin dudas, en el peor problema que deberá enfrentar el sucesor de doña Cristina, quienquiera que sea, porque, además, éste no contará con las indispensables divisas requeridas para el pago de las importaciones. Esa crisis, sólo ahora reconocida por el enigmático Galuccio, es la que ha obligado al Gobierno a cometer una nueva chapuza, la firma del contrato con Chevron.

No se trata de una crítica a la incorporación del capital extranjero, que aplaudo por indispensable, sino en la forma en que se hizo y el secretismo que rodea sus estipulaciones. El inusitado plazo de concesión, la exclusión del “cepo cambiario” –sólo porque no ha sido generalizada- y, sobre todo, la destrucción de los restos del federalismo, la invocación de la calidad de empresa privada para YPF para evitar el dictado de una ley, y todo ello por un monto que no representa ni siquiera el 15% de las necesidades anuales de una exploración y explotación prolija de Vaca Muerta, son aspectos que tenderán a desalentar, aún más si cabe, a otras empresas que podrían tener interés en participar del yacimiento. El señor Galuccio y doña Cristina deberían recordar que, a la hora de los bifes, “Roma no paga traidores”.

La tercera chapucería de la semana fue concretada al anunciar el envío del proyecto de ley para reabrir el canje de la deuda, enumerada en el discurso presidencial como la segunda medida –la primera, créase o no, fue que rezaría a Dios para que la Corte Suprema norteamericana la entendiera- que había decidido adoptar. Nuevamente, la pregunta es: ¿por qué no lo hizo antes que la Cámara de Apelaciones le pegara un sopapo tan fuerte a la Argentina? Además, y como prueba de la forma en que se maneja hoy la economía, tuvo que recular en chancletas con la propuesta de cambiar el domicilio de pago, ya que hubiera sido considerado como un desprecio –de todos modos, ya anunciado- a la futura decisión del Tribunal.

La viuda de Kirchner ha enviado a Lancha Scioli a ponerse la campaña del FpV al hombro, en todo el país; para fortalecerla, recurre a estos manotazos de ahogado y a esconder a los más conocidos e impresentables de su entorno. Sin embargo, me parece que no tendrá éxito. Ayer fueron difundidas nuevas encuestas –Zuleta Puceiro, le da 6 puntos de ventaja a Massa, pero siempre comete “errores” de medición; Poliarquía que, anunció paridad en las PASO, ahora le da 10; y González, que fue uno de los pocos en anunciar con precisión el derrumbe oficialista, la lleva a 13 puntos de diferencia- que impulsan a cada vez más peronistas y exitistas hacia el campamento de Tigre. El futuro del kirchnerismo está muy cercano, como demostrara el inefable Carlos Kunkel, uno de los escondidos por doña Cristina, cuando negó haber pertenecido a la banda de delincuentes que ésta encabeza.

Argentina, como muchos otros, es un país en el que la mayor parte de su población se siente integrante de la clase media; sólo aparecen excluidos de este autoconvencimiento los más pobres y marginados, y los que sólo subsisten por los planes sociales. El divorcio que el segundo período de doña Cristina produjo con esa enorme franja, en razón de la eclosión del desbarajuste económico gestado por la familia imperial desde que accediera al sillón de Rivadavia, ya no tiene vuelta atrás; esta vez, la señora Presidente lo sabe, porque tonta no es, pero intentará conservar su poder hasta el último día, aún a costa del futuro –cero reservas y una crisis energética impar- para evitar que los fantasmas judiciales comiencen a perseguirla antes de tiempo. Debería darse por enterada que ningún acuerdo de indemnidad que pretenda obtener resultará posible, ya que esa misma clase media le pasará una inevitable factura.

Para creer esta afirmación –por cierto, algo pocas veces en el peronismo- resulta menester observar qué sucedió con los funcionarios de Menem, salvo con María Julia Alsogaray, que pueden circular tranquilamente por la calle y comer donde se les antoja, y estos sátrapas que, aún en el poder, son abucheados en público cada vez que asoman la nariz fuera del helicóptero o de los autos oficiales. El odio que han generado, a fuerza de humillar y mentir a sus conciudadanos durante diez años, se verá acrecentado cuando los argentinos descubramos que, una vez más, el tren pasó por América Latina y aquí, además de perderlo, sólo ha servido para enriquecer a los integrantes de la asociación ilícita integrada por quienes nos gobiernan y sus empresarios amigos.

Pero, para evitar ser sólo uno más de los que disparan “balas de tinta” contra el Gobierno y cumplir mi antigua promesa, le ruego haga click en este enlace (http://tinyurl.com/bx9t7mt), que lo llevará a una propuesta concreta que formulé para mejorar tanto la universidad pública y hacer que ésta recupere el nivel de excelencia perdido hace años, como para permitir a la Argentina contar con la cantidad adecuada de profesionales en las ciencias duras que necesitará para su desarrollo y su participación efectiva en el mundo globalizado del siglo XXI.

Ayer, un amigo me dijo: “si pierden en octubre, pobres de nosotros; si empatan, pobres de nosotros; y si ganan, pobres de nosotros”. Como descarto completamente las dos últimas probabilidades, coincidió así con mis más negros pronósticos acerca de la forma en que la señora Presidente, más allá de los mohines y buenos modales que utilizará hasta las legislativas, encarará sus dos últimos años en la Casa Rosada y planificará su pesada herencia; no olvidemos que cierto monseñor, muy cercano a SS Francisco cuando éste era Arzobispo, calificó a doña Cristina como“maligna”.

Tal vez, resultaría útil acercarle la estrofa del tango que da título a esta nota y, sobre todo, a la estrofa que le sirve de epígrafe. Digo esto recordando que no hay nada más transitorio que la gloria del mundo (sic transit gloria mundi), cosa que debe haber percibido, con enorme desasosiego, después de conocer el resultado de las PASO e imaginar qué le espera en octubre.

Bs.As., 1 Sep 13
(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado

Fuente: Comunicación personal del autor