lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Cambio,.. o traición?

Por Malú Kikuchi (*)
¿El cambio implica una traición? La sensación es que la diferencia es muy delgada y depende más de un tema de conceptos, que de hechos. El cambio, de acuerdo al diccionario, es la modificación de una cosa para convertirla en algo distinto u opuesto. Se puede cambiar entre otras cosas de opinión, de ideas, de parecer, de casa o de peinado. El cambio puede ser profundo, o “light”. Puede transformar la existencia o cambiar de lugar un florero. 

Es sólo un cambio.
La traición es algo mucho más serio. Viene del latín “tradire” que en principio comparte la raíz con “tradición”, la transmisión que se hace de generación en generación de algo, y “traición” es entregar algo a alguien del otro bando, a  alguien que no debiera tenerlo. Hoy hablamos de traicionar principios, pensamientos, información. La traición es un delito civil y militar, si la patria está en juego. Se recuerda el nombre de célebres traidores, empezando por el paradigmático Judas. Es difícil recordar  los mutantes, los que cambian  son demasiados.
En particular si recordamos los cambios bruscos, de políticos autóctonos, de ayer y de hoy, temiendo que siga siendo así, por los siglos de los siglos. Si los ciudadanos lo permiten. El partido gobernante argentino se define como movimiento, ¡y vaya si se mueve! En poco más de una década pasó del libertarismo de Menem, a la ortodoxia de 1945 de Duhalde, al disfrazado e impostado montonerismo de los K. Y todos son PJ. En la provincia de Buenos Aires, en las PASO, entre el Frente Renovador (Massa), el FPV y De Narváez, sumaron el 80% de votantes.
¿Pero hasta qué punto una traición no implica cambios? A su vez los cambios pocas veces implican una traición. La traición quebranta la lealtad, es un estigma difícil de superar, un golpe brutal a las certezas y expectativas. Cuando el 54% de los ciudadanos votó a Cristina presidente en 2011, y 22 meses después la apoyó sólo el 26%, ¿qué es? Para Cristina sin lugar a dudas es una traición del pueblo hacia ella y su “modelo”; para los votantes es sólo un cambio de opinión, el libre juego de la democracia. O el despertar del sueño populista al darse cuenta de lo ineficiente y caro que es.
Ante esta supuesta traición hacia la tuitera presidente, ella cambia sus políticas de forma tan drástica, que el pueblo tiene derecho a pensar que ella está traicionando los principios básicos de su política. Cuando Cris toma la decisión de hacer lo que el ciudadano de a pie le viene pidiendo desde hace tiempo, a contra mano  ¿de sus principios?, ya es tarde. Los griegos describían a la oportunidad como una bella mujer desnuda, el cuerpo aceitado, con el pelo muy largo a los costados de la cara y calva por detrás,  de forma tal que una vez que pasaba, era imposible agarrarla. La oportunidad de Cristina, pasó. El tema es que lo acepte y largue el tuit.
En cuanto a traición o cambio, pregunta casi imposible de responder desde el ejecutivo, ya que el pueblo jamás traiciona, sólo cambia, ¿qué es lo que hace Cristina?  Hechos que contradicen lo que se venía pregonando como el relato del modelo. Para negar la inflación, se destruye el INDEC y se miente desvergonzadamente negando la suba de precios. La inflación oficial es del 12%, la real va camino del 35%. El candidato FVP Martín Insaurralde reconoce que hay inflación y que el principal responsable es el gobierno. Hechos. No se va a devaluar, palabra de la presidente. Cuando asumió la primera vez en diciembre 2007, el US$ cotizaba a $3,13; hoy un US$ es igual $5,71. El candidato a senador Filmus, bajito, reconoce que “se devalúa un poco”¿?
Hechos. El hiper kirchnerista diputado Carlos Kunkel, ante periodistas, sostiene que él NUNCA ha sido K, siempre ha sido peronista (pero Perón lo echó en enero 1974, por considerarlo maoista); mientras, su mujer, jefe de la bancada del senado de la provincia de Bs.As., acusaba al ahora hiper kirchneriste y ex comunista Martín Sabatella (AGFCA), de “carroñero de votos”. El avispero está muy conmocionado. La culpa la tienen los muchos votos que consiguió Massa en las PASO, ya de 8 diputados ahora tiene 20 y no llegamos a octubre. ¡Si hasta se pasó al massismo la hermana de Alejandro Granados!
Hechos. Después de una década de blandir como reivindicación y venganza los DDHH, la presidente nombra Jefe del Estado Mayor General de las FFAA al Gral. César Milani, militar que viene de inteligencia y que está acusado de delitos de lesa humanidad. Aunque tenía 22 años y obedecía órdenes. Pero por mucho menos hay seres humanos presos en condiciones vergonzosas, la mayoría de ellos sin razones valederas.
Hechos. Se reemplazó a Víctor Hortel, cabeza del Sistema Penitenciario Federal, el creador del Vatayón Militante (sacaba a pasear, bailar y cantar a los presos), por su antecesor, el Dr. Alejandro Marambio ( 2007/2011), abogado que fue removido de su puesto por las acusaciones de ONGs de DDHH, que aducían delitos de lesa humanidad en contra de los presidiarios. Opuestos absolutos.
Hechos. Después de años de rogar una suba en el piso del pago de ganancias de los asalariados, algo imposible según los economistas del gobierno, se concede a presión, que se pague a partir de sueldos de más de $15.000 y que los jubilados con jubilaciones altas, queden también excluidos. Beneficia a 115.947 personas, y no demasiado.
Hechos. La inseguridad era una sensación instigada por los medios (anti K, que son los leídos, escuchados y vistos, aunque son minoría), ahora el subsecretario de Seguridad, Sergio Berni reconoce que “la inseguridad es algo palpable” y se van a destinar 4.500 gendarmes para custodiar  el conurbano (¡piedra libre para los narcos en las fronteras!) y llaman a ex policías retirados (¿de la maldita policía?) para reforzar la seguridad. Y basta de contemplaciones, mano dura.
Hechos. Scioli decide dividir en ministerio de Justicia y Seguridad. En Justicia sigue Ricardo Casal y en Seguridad… suspenso, ¡Alejandro Granados!, eterno intendente de Ezeiza, ex hiper menemista, ex hiper duhaldista, hoy hiper kirchnerista.  Hombre de armas llevar, sostiene que toda familia debe estar armada porque estamos en guerra con los delincuentes. Cuando lo asaltaron en 2010, se defendió a los tiros y sintió mucho no tener buena puntería ya que los ladrones salieron ilesos.
¿Y Zaffaroni, y los abolicionistas del código penal? ¿Y Verbitsky y su socia y amiga Garré, ex ministra, hoy en la OEA? ¿Y los DDHH? Lo que puede una elección perdida. Y la promesa, con bastantes certezas, de una próxima elección también perdida. Los principios dependen de los votos. En este caso, ¿son frágiles los principios o son frágiles los que enarbolan esos principios?
Cristina y el pequeño círculo (se ignora el color) que la rodea, ¿traicionan o sólo cambian?  Conocer la respuesta antes de octubre ayudaría a los ciudadanos a decidir su voto por un cambio verdadero: representativo, republicano y federal. Cambiar para cumplir con la Constitución.  Sin cambiarla, para no traicionarla.
(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política. 
Fuente: Comunicación personal de la autora y en http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=9042