miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cómo subdesarrollar a la Argentina en diez lecciones

Por Adrián Ravier (*)
Hasta 1935 EE.UU., Canadá, Australia y Argentina tenían un desarrollo y un PIB per cápita similar, en torno a los $5.000, lo cual les permitía ser cuatro de los países más ricos del mundo. Para explicar tal estado de situación, uno encuentra ciertos factores comunes en estos países, tales como la riqueza natural de sus recursos, la gran extensión de territorio, los marcos constitucionales, la apertura económica, un modelo eminentemente agroexportador, la inmigración europea, un estado muy pequeño, escasas regulaciones y la estabilidad monetaria.
Pero en los siguientes 75 años el desarrollo de Argentina se torna mucho más lento y débil que el de los otros tres países. Claramente la inestabilidad política y las políticas económicas tomadas por diversos gobiernos —como el modelo de sustitución de importaciones— fueron exitosas en mantener al país subdesarrollado, lejos de los estándares de otros países con características similares.
La lección clave que el lector encontrará en este artículo es que evitar el desarrollo implica colocar todo tipo de trabas sobre las fuerzas creativas de los empresarios, evitando el ahorro y con ello la inversión local y extranjera.
El siglo XXI, sin embargo, presenta desafíos adicionales para los hacedores de políticas públicas, en comparación con las seis décadas anteriores. El contexto internacional es nuevamente favorable —como lo fue antes de la Primera Guerra Mundial—. China se ha convertido en la nueva fábrica del mundo y Argentina como otros países latinoamericanos cuentan con condiciones naturales excelentes para proveer de materias primas a este país. Los precios de los commodities en niveles récord hacen mucho más difícil la tarea de mantener subdesarrollada a la economía argentina, después de todo, las palabras del ex Presidente Eduardo Duhalde resuenan en las cabezas de muchos: “La Argentina está condenada al éxito”.
Veamos entonces qué ha hecho el gobierno para impedir el desarrollo de la economía argentina desde 2003, para así evaluar en las conclusiones sus consecuencias.
Lección I
Está claro que el desarrollo económico de un país en el largo plazo depende del nivel deinversión. Los precios récord de los commodities generan un extraordinario estímulo para extender la siembra hacia tierras vírgenes, importar tecnologías de tal modo de aumentar la productividad y aprovechar la ocasión única de ofrecer materias primas a China, y por qué no a la India y Brasil. Para detener la mayor amenaza al desarrollo, las autoridades han sumado a la ya excesiva estructura tributaria, retenciones a las exportaciones del orden del 35 %, las que automáticamente se deducen de las divisas que entran al país.
Lección II
Por supuesto que la mayor demanda global por nuestros productos implica una oportunidad única para desarrollar aun más la industria de la carne, la leche, los vinos, etc., esto es, aquellos productos que representan la ventaja comparativa del país, lo cual eleva en el corto plazo sus precios, al menos hasta que este efecto sea acompañado con aumentos de producción. El gobierno ha tomado entonces la decisión de fijarcontroles de precios máximos sobre dichos bienes, además de prohibir en muchos casos la exportación, con la idea de reducir los márgenes de ganancia y evitar cualquier tipo de nueva inversión en esos mercados. No sólo eso, se ha presionado y amenazado a los empresarios que intenten aumentar sus precios en búsqueda de mayor beneficio, lo cual claramente ejerce presión para evitar el desarrollo de nuevas inversiones.
Lección III
A las mencionadas presiones locales, había que agregarles un nuevo condimento. Tal fue así que el gobierno prohibió a las empresas la importación de algunos insumos básicos clave para el desarrollo de sus emprendimientos, además de fijar aranceles en otros que aumenten su costo de importación. Con esto garantizamos que las empresas enfrenten cuellos de botella que les impidan el desarrollo.
Lección IV
Otro de los problemas centrales e históricos de la Argentina han sido los magros salarios que perciben los jubilados y pensionados. El problema podría solucionarse en el largo plazo con un sistema de administración privada de pensiones como el que ha practicado Chile, sin embargo, a un sistema defectuoso implementado en la década de 1990, el gobierno ha eliminado toda amenaza de solución, estatizando las pensiones. Los 100.000 millones de pesos (ó $30.000 millones) fueron consumidos en cuatro años para evitar todo posible retorno a un proyecto que durante toda una década había financiado inversiones de capital que podían generar cierto desarrollo del país.
Lección V
Por supuesto que ese gasto público excesivo (que aumentó del 30 al 45 % del PIB), basado fundamentalmente en el dinero obtenido de las pensiones, además de la mayor presión tributaria, genera un estímulo de demanda que produce en el corto plazo un mayor crecimiento y hasta mejores salarios para los trabajadores. El gobierno debió entonces atentar contra esa mejora, imprimiendo moneda y generando inflación. De este modo, al aumento nominal de los salarios, y al mayor beneficio empresarial que obtenían algunas firmas, se las acompañó con una tasa de inflación del mismo nivel, para así limitar el aumento del poder adquisitivo que percibían los salarios.
Lección VI
Sabemos también que la estabilidad monetaria de un país se podría garantizar con una buena cantidad de reservas en dólares en el Banco Central, suficientes como para actuar cuando sea necesario y sostener así un tipo de cambio relativamente fijo, entre bandas. Qué mejor entonces que exigir al banco central que utilice esas divisas para cancelar compromisos con el FMI. De este modo se reducen dichas reservas, al tiempo que nos quitamos al mayor auditor del mundo de encima, y así espantamos aun más toda posible inversión.
Lección VII
El contexto internacional favorable ha generado un tremendo desarrollo de inversiones de capital en Latinoamérica. La Inversión Extranjera Directa se ha concentrado en estos años en los países que justamente proveen a China de los insumos necesarios para producir los bienes que consume el mundo entero. El gobierno entonces adoptó como política elnacionalismo, alineado con Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, de tal modo de incrementar el riesgo país y evitar cualquier tipo de inversión. La política nacionalista tiene dos objetivos: mientras por un lado lleva a que el país reciba muy poco capital, estimulamos también la fuga de capitales, lo cual hace inviable cualquier desarrollo de largo plazo.
Lección VIII
Un país de extenso territorio necesita de las mejores aerolíneas que puedan tornar accesible el traslado de empresarios por todo el país. Las provincias en definitiva sólo podrán reducir la dependencia de gasto público nacional si logran recibir a una serie de empresas con inversiones sustentables de largo plazo, las cuales —a su vez— podrían elevar la recaudación tributaria. Para evitar este riesgo que hubiera ayudado al desarrollo, el gobierno decidió estatizar Aerolíneas Argentina y sostener una política de “cielos cerrados”, donde ninguna otra aerolínea pueda dar servicio. Para disimular, se permitió a la compañía LAN operar en forma limitada, pero sus vuelos no alcanzan aun más del 10 % de los vuelos locales de Argentina.
Lección IX
Otro aspecto fundamental para mantener a la Argentina en el subdesarrollo consiste en evitar que el riesgo país descienda. Para ello basta con incumplir los compromisos con el exterior, no pagarle al Club de París y evitar todo acuerdo. No sólo ello, mejor aun es estafar a aquellos acreedores que esperan cobrar intereses de la deuda en torno a la tasa de inflación, para lo cual el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) se ha preocupado por simular una tasa de inflación que es un tercio de la real.
Lección X
Finalmente, un medio para generar el desarrollo es mantener un mercado laboral flexible que permita que empleadores y trabajadores lleguen a acuerdos laborales que garanticen la generación de empleo. Por supuesto que el contexto ayuda en este punto, por eso es necesario redoblar la apuesta y ofrecer incentivos contrarios. Basta entonces dar Planes Trabajar o Planes para Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, y con ello crear incentivos para mantener improductiva a la fuerza laboral. La medida también puede acompañarse con mucho empleo público, fundamentalmente en las provincias, y con ello mantener una estructura de poder que garantice los votos de las elecciones futuras que al mismo tiempo sostengan la continuidad del modelo.
Reflexión final
La economía argentina ha mostrado en la última década una rápida recuperación de lo que fuera la depresión de 2001-2002, dejando entrever que los esfuerzos del gobierno por evitar el subdesarrollo, al menos hasta ahora, no han dado resultados.
La conclusión a la que llegamos es que mantener a un país como Argentina en el subdesarrollo, puede ser aun más difícil que acompañarla en su desarrollo, más aun cuando los vientos empujan a la economía hacia adelante.
Tras las elecciones y viendo los continuos fracasos que estas medidas tuvieron, el gobierno está nervioso y ya prepara un nuevo arsenal de medidas que profundicen el subdesarrollo del país. La primera medida ha apuntado a mayores controles para la compra y venta de dólares de tal modo de alentar una mayor fuga de capitales. Otra medida busca doblar la apuesta en la expansión del gasto público, por lo que el presupuesto 2012 plantea un aumento del 35 % del gasto nominal, en relación con aquel del año anterior. Una posible Ley de Tierras, aunque inconstitucional, apuntaría además a evitar que cualquier extranjero compre tierras en el país y así explote su producción. Incluso se ha comprendido que fue un error no pagar al Club de París, siendo mejor cancelar el compromiso para así abrir la puerta del endeudamiento, un aspecto que ha quedado pendiente en los dos gobiernos anteriores.

El objetivo final es retornar a los niveles de PIB per cápita de 2002, y en las elecciones se ha prometido que no habrá descanso hasta conseguirlo.
(*) Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Artículo publicado por El Cato el 21 de Noviembre de 2011.