jueves, 19 de septiembre de 2013

El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico (I)

Por Adrián Ravier (*)
Varios lectores nos han consultado a los editores de este blog qué pensamos acerca de la teoría de la liquidez de A. Fekete y J.R. Rallo. Lo que escribo aquí no es “nuestra posición”, sino un comentario mío, individual, incluso escrito con algo de apuro, acerca de un punto central de esta teoría, la que esperamos estudiar y comentar más adelante y de un modo más general, cuando el tiempo nos permita profundizar mejor en ella.

Lo primero que quiero destacar es que no debemos confundir el ciclo económico, con la quiebra de uno o unos pocos bancos. Son cosas distintas. Un banco puede quebrar por cientos de causas distintas, y posiblemente el campo de la administración financiera o la administración bancaria ayude a ofrecer fundamentos sobre estos errores que un banquero puede cometer.
Una de esas causas podría ser el descalce de plazos. Si un banco toma “depósitos” (que para nosotros son préstamos) a un año, y luego los presta a veinte años, puede ocurrir que el “descalce” conduzca al banco a la quiebra.
Pero la administración financiera nos enseña que debemos distinguir un problema “financiero” de un problema de “solvencia”. Si el problema es de “liquidez” pero el banco es solvente, entonces muchos otros bancos podrán prestar dinero a este banco en problemas para que pueda cumplir sus contratos y evitar la quiebra. Deberá pagar un interés por esos préstamos que sanean su problema financiero, pero el banco tiene respaldo con el que cumplir sus contratos.
Si por el contrario el banco tiene un problema financiero, pero además tiene un problema de solvencia, entonces pocos o ningún banco querrá comprometer su patrimonio ofreciendo créditos al primero, dado que estaría arriesgando su propio capital o el de sus clientes y comprometería con ello su situación patrimonial y su reputación.
Dicho esto, tomemos el sistema monetario y bancario que tomemos, siempre habrá descalce de plazos, pero no siempre será un problema.
Por ejemplo, el famoso ejemplo de Escocia que estudia Larry White (1984) explica que durante más de un siglo hubo estabilidad monetaria y bancaria bajo un sistema de banca libre, en el que varios bancos emisores de forma competitiva y descentralizada podían emitir sus propios billetes bancarios respaldados en oro. ¿Por qué este sistema era estable? Brevemente, porque existía un sistema de compensación bancaria que permitía evidenciar si un banco tenía una mala performance en la administración de su empresa.
¿Había descalce de plazos entonces? Seguramente, pero si el “descalce” tomaba una magnitud que comprometía el patrimonio del banco, entonces este quebraba, sin perjudicar al resto del sistema. Esto en sí mismo no era un ciclo económico, sino una quiebra de una empresa individual que manejó mal su patrimonio.
Decir que en la crisis subprime el problema fue el descalce de plazos, puede ser correcto si nos quedamos en el plano del arte de la administración bancaria, pero no lo es desde un punto de vista económico. ¿Qué quiero decir con esto? Que corresponde a un auditor contable explicar las razones por las cuales un banco quebró, pero corresponde a los economistas explicar las razones por las cuales todos o casi todos los bancos fallaron al mismo tiempo. Si en la crisis subprime el descalce de plazos fue global y además tomó una magnitud inmanejable, debe haber una causa institucional que lo generó, a saber, el monopolio de emisión. Esa explicación es la que debemos atender los economistas.
Cuando Rothbard-Huerta de Soto y White-Selgin discuten acerca de “la causa” del ciclo económico, no están trabajando en el plano de la administración bancaria, sino en este marco institucional. Los primeros concluyen que el problema es la reserva fraccionaria. Los segundos concluyen que el problema no puede ser la reserva fraccionaria sino el monopolio de emisión. La discusión sigue y en ese plano seguimos trabajando.
Aquí Rallo ofrece otra respuesta, pero en mi opinión no compite con estas otras dos, porque lo hace desde un plano diferente.
Valoro el trabajo que viene desarrollando Rallo durante estos últimos años precisamente porque está conectando dos áreas que hasta el momento no se comunicaban. Sin duda, los intelectuales de ambas pueden aprender unos de otros, pero concretamente sobre el tema del título de este post, me parece que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico. El descalce de plazos (generalizado y de magnitud) es más bien la consecuencia de un marco institucional inadecuado sobre el que tenemos que seguir trabajando.
(*) Adrián Osvaldo Ravier (Ciudad de Buenos Aires, 1978) es economista, especializado en teoría monetaria, el estudio de los ciclos económicos y la historia del pensamiento económico. Ha obtenido su título de Doctor en Economía Aplicada, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (2009), bajo la dirección del profesor Jesús Huerta de Soto. Artículo publicado en Punto de vista económico el 19 de Septiembre de 2013