domingo, 22 de septiembre de 2013

El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico (III)

Por Adrián Ravier (*)
Como siempre ocurre en estos debates, el intercambio va abriéndose a varios campos relacionados. Aquí, para no perder el foco, me concentraré en el punto original, que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico. En el futuro intentaré volver sobre lo demás.

En esta última réplica de Rallo veo una contradicción que me impide comprender el mensaje de la teoría de la liquidez.
Hayek siempre rechazó que en ausencia de intervención estatal el mercado sea perfectamente estable. Distinguía por ello entre fluctuaciones y ciclos económicos. Las fluctuaciones ocurren por factores endógenos al mercado, ante cambios en las preferencias temporales o ante innovaciones tecnológicas. Los ciclos económicos ocurren por factores exógenos al mercado, concretamente, por la expansión de crédito de la autoridad monetaria que rompe la identidad entre ahorro e inversión, creando un auge insostenible.
Keynes, Marx y los seguidores de ambos, por el contrario, afirman que el ciclo económico es causado por factores endógenos al mercado. No hay espacio aquí para desarrollar las teorías de ambos, pero digamos que es justamente esta inestabilidad la que lleva a Keynes a justificar su intervencionismo y a Marx a sugerir un cambio de sistema.
Soy consciente que Rallo defiende un pensamiento libertario, y en ningún momento quisiera identificarlo con estos otros autores. Más aun, pienso que está haciendo un trabajo increíble en defensa de la libertad. Pero cerré mi anterior post afirmando que “la posición de Rallo tiene un condimento keynesiano importante. El ciclo económico se produce ahora por un factor endógeno del capitalismo.” A lo que Rallo respondió que “La teoría de la liquidez no fortalece la versión keynesiana del ciclo por una razón: porque explica cómo el libre mercado sería capaz de superar esos problemas.”
Aquí veo una contradicción importante que me lleva a concluir que quizás estamos diciendo lo mismo. Si el libre mercado es capaz de superar los problemas del descalce, entonces yo tendría razón en afirmar que el descalce no es la causa del ciclo económico. En todo caso, la teoría de la liquidez debería afirmar que el monopolio de emisión + el descalce, provocan ciclos económicos.
Si por el contrario, Rallo insiste en su posición de que “el descalce general de plazos sí genera el problema, con independencia del marco institucional en el que se dé” (punto 5), entonces fortalece la posición keynesiana de que está en la naturaleza del libre mercado la causa de los ciclos económicos.
En la clasificación de Hayek yo creo que el “descalce” sería un factor más para explicar ciertas fluctuaciones en el mercado libre, pero no para fundamentar los ciclos económicos.
Lo mismo ocurre con las reservas fraccionarias. En un sistema de banca central, la existencia de reservas fraccionarias ayudan a expandir el crédito y causan el ciclo económico. Pero en un sistema de banca libre, la competencia entre bancos emisores y la compensación bancaria evitan que se desencadene el ciclo, como de hecho muestra el caso de Escocia, que funcionó de forma estable con un encaje del 2 %.
De esto se deduce que ni el descalce, ni las reservas fraccionarias son causa del ciclo económico. La causa proviene del monopolio de emisión.
Hay que reconocer que el monopolio de emisión podría no generar ciclos económicos si lograra equilibrar ahorro e inversión, pero dada su naturaleza lo más probable es que Hayek tenga razón al enfatizar el “problema de conocimiento” y Buchanan tenga razón en enfatizar el “problema de incentivos”. Resumiendo, lo más probable es que el monopolio de emisión redunde en desequilibrios monetarios.
Insisto entonces en la necesidad de distinguir entre marcos institucionales monetarios. Y el contraejemplo expuesto en mi anterior comentario, se cumple precisamente bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria. No niego que el descalce puede generar pequeños desequilibrios, y que estos a su vez puedan generar cierto efecto Ricardo en la estructura productiva, pero al estar limitados por la competencia no llegan a causar el ciclo económico.
Rallo dijo que el mercado libre “sería capaz de superar” el problema. Quizás se refería a esto mismo. Y luego en el punto 3 de su réplica agrega que “sí, en banca libre los bancos tienden a aprender que no deben descalzar plazos. Pero… durante un tiempo pueden no haber aprendido la lección (en eso consiste el aprendizaje evolutivo: me equivoco, corrijo, aprendo) y en ese caso se podría dar un ciclo sin bancos centrales.”
Lo único que debo corregir de esta última afirmación es que no habrá “ciclo” en ese proceso de aprendizaje, sino que habrá quiebra de un banco o algunos bancos que operen irresponsablemente. De nuevo, insisto con el mensaje de mi primer post, no es lo mismo la quiebra de un banco que “desequilibrios generalizados”. En un sistema de bancos emisores competitivos como el de Escocia, la caída de un banco no arrastra a todos los bancos del sistema.
En el punto 4 de la réplica, Rallo señala que bajo un sistema de banca libre, “Los bancos se pueden equivocar: es más, pueden descalzar todos ellos en masa el crédito sin que aparezcan saldos negativos en la cámara de compensación interbancaria y sin que ninguno ponga fin a expansión crediticia”. Acepto que los bancos se pueden equivocar. Lo contrario sería un mundo de equilibrio y competencia perfecta. Pero no veo por qué tal cosa ocurriría. Si bien los bancos pueden descalzar, el proceso de competencia haría que aquel banco que se exceda quiebre, pero no arrastrará el sistema completo como decía antes. Aquí es necesario ampliar la explicación para mostrar que tal cosa ocurriría. Rallo acepta que en Escocia no ocurrió pero afirma que podría ocurrir. Yo no veo por qué.
Huerta de Soto afirma algo similar en su libro “Dinero…” utilizando teoría de los juegos, para afirmar que todos los bancos formarían un cártel contra sus clientes. El ejemplo es desafortunado, y el propio Mises lo muestra en La Acción Humana, Cap. 17, sección 11, p. 535, cuando analiza precisamente la libertad bancaria:
"¿Qué sucedería si toda la banca privada se asociara y formara un cartel? ¿No es acaso posible que los bancos se confabulen para emitir sin tasa medios fiduciarios? Tal inquietud es absurda. Mientras la intervención estatal no impida a la gente retirar sus saldos, ningún banco puede permitirse arriesgar su buen nombre asociándolo con el de otras entidades de menor crédito. Conviene recordar que el banco dedicado a crear medios fiduciarios se halla siempre en una postura más o menos precaria. El buen nombre es su prenda más valiosa. Cualquier duda acerca de la seguridad y solvencia de la institución puede llevarla a la suspensión de pagos. Para un banco de buena reputación sería una política suicida ligar su nombre al de otras instituciones menos acreditadas. Bajo un régimen de libertad bancaria, la unión de todos los bancos en un cartel implicaría el fin de la banca, lo que, evidentemente, no beneficiaría a ninguna de las instituciones afectadas."
Cierro con las referencias al intercambio completo:
(*) Adrián Osvaldo Ravier (Ciudad de Buenos Aires, 1978) es economista, especializado en teoría monetaria, el estudio de los ciclos económicos y la historia del pensamiento económico. Ha obtenido su título de doctor en economía aplicada, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (2009), bajo la dirección del profesor Jesús Huerta de Soto. Ha sido alumno de ESEADE donde obtuvo un Master en Economía y Administración de Empresas (2004). Y ha obtenido su licenciatura en economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (2002).