jueves, 10 de octubre de 2013

Arritmia y economía

Por Tomás Bulat (*)
La arritmia es un movimiento del corazón que no es normal. Puede ser que el latido del corazón sea más veloz que lo normal o bien que sea más lento. Todos estos movimientos abruptos causan desórdenes y tienen consecuencias en la salud.

Es una buena comparación con la economía argentina. Que, más allá de este gobierno, su normalidad es vivir con constantes arritmias. O crecemos muy rápido o de pronto muy lento, con cambios bruscos de un año a otro.

Hoy la economía padece el tipo de arritmia que pone al corazón a bajo ritmo y es difícil pensar que la medicina de poner el vicepresidente a cargo pueda normalizar su ritmo. Si bien el presidente en ejercicio Amado Boudou tiene una de las peores imágenes del gabinete, resulta difícil pensar que todo sería distinto si asumiera Abal Medina o Carlos Tomada. 

El problema radica en cómo está centralizada la toma de decisiones que hace que nadie se anime a avanzar sin el aval de la Presidente, hasta en las mínimas cuestiones operativas. Esta centralidad hace que en caso de ausencia momentánea del liderazgo, el que sobreviva es el que no haga nada importante.

Como bien dijo el vicepresidente, seguirán gestionando como hasta ahora. Es decir, ninguna nueva decisión será tomada. Por un tiempo corto cualquier gobierno puede estar sin decisiones importantes, pero solo por uno muy corto. 

Es obvio que si la Presidente tiene que hacer reposo por 30 días o más (finalmente el martes se la operó en la Fundación Favaloro) las medidas para restringir el turismo o la importación de autos importados esperarán que ella se recupere. Parecería extraño que la decisión, por ejemplo, la tomara Echegaray o Marcó Del Pont con el aval de Boudou.

Parálisis vs arritmia

Entonces esperamos una etapa de parálisis de gestión hasta que la Presidente esté en condiciones de volver a tomar las decisiones, que además después pueda defender ella misma en sus discursos. 

Pero la arritmia económica va a proseguir. Los datos económicos continuarán volátiles y ningún cambio tendrá lugar.

Eso es para todos, incluso más para los sectores que en el Ministerio de Economía no comulgan con el Vicepresidente, como por ejemplo Kiciloff. A mi entender Lorenzino ha recibido un impensado espaldarazo que logra neutralizar medidas de su “segundo”. 

Está situación de empate, deja mucha incertidumbre en el mediano plazo, pero una certeza en los próximos 30 días. Nada va a cambiar hasta que la Presidente reasuma sus funciones... 

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 8 de Octubre de 2013.