martes, 1 de octubre de 2013

La revelación que dejó Cristina para la historia

Por Fernando Laborda (*)
La entrevista que Cristina Kirchner le concedió al periodista Jorge Rial podrá ser criticada en diversos aspectos, pero dejó una revelación con valor histórico y algunas perlitas presidenciales de las que se hablará por mucho tiempo. Por empezar, quuedó en evidencia, de boca de la propia jefa del Estado, cuál era el verdadero proyecto de poder de Néstor Kirchner, consistente en eternizar al kirchnerismo en el gobierno de la Nación mediante la alternancia entre ambos integrantes del matrimonio cada cuatro años .

Ahora podemos saber que la intención de Néstor Kirchner, que había sido presidente entre mayo de 2003 y diciembre de 2007, antes de entregarle el mando a Cristina, era volver a conducir los destinos del país en 2011, y así avanzar hacia una reelección indefinida con alternancia entre dos personas. "Aunque midas ochenta puntos, voy yo", confesó la Presidenta que le dijo su esposo en alusión a quién sería el próximo candidato presidencial. Fue mientras miraban televisión en su residencia de El Calafate la noche previa a su fallecimiento, ocurrido el 27 de octubre de 2010.
Posiblemente, la primera mandataria no advirtió que estaba contando mucho más que una simple anécdota. Develó nada más ni nada menos que el esquema de poder que habitaba en la cabeza del ex presidente.
El diálogo entre la Presidenta y Rial dejó también, al igual que la entrevista que anteriormente estuvo a cargo del periodista Hernán Brienza, la impresión de una Cristina Kirchner que busca mostrarse más humana e intimista, aunque con frecuencia termina anclada en el pasado y encuentra en casi todas sus respuestas la necesidad de hacer alguna referencia a Néstor Kirchner.
Por momentos, le cuesta ocultar algunas diferencias con quien fuera su marido, pero al mismo tiempo busca alejarlo de cualquier responsabilidad por desviaciones de su gestión. Por ejemplo, frente a la pregunta sobre la fusión de las empresas Cablevisión y Multicanal, del grupo Clarín, que decidió Néstor Kirchner pocos días antes de dejar la Presidencia, Cristina pareció adjudicarle toda la responsabilidad de esa medida al entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que actualmente milita en las filas de Sergio Massa. Ayer, Fernández negó que eso haya sido así y subrayó que aquella fusión se efectuó por medio de la resolución 257, firmada el 7 de diciembre de 2007, exclusivamente por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Cada respuesta presidencial pareció el intento de aportar un nuevo granito de arena a la construcción de un relato absolutamente parcial, asociado a una permanente vocación por victimizarse y encontrar en otros la culpa de los problemas que acosan a su gestión.
En la última entrevista que se vio, Cristina dejó trascender que el crimen del joven militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, ocurrido el 20 de octubre de 2010, habría estado orquestado contra su gobierno. Pero lo cierto es que los condenados por ese asesinato han sido dirigentes de la Unión Ferroviaria, encabezados por José Pedraza, que mantenían una excelente relación con su gobierno y fueron apañados por integrantes del gabinete.
Ayer, el Partido Obrero acusó a la Presidenta de utilizar la figura de Ferreyra "con burdos fines electoralistas", cuando "todo su gabinete era cómplice de Pedraza". En tal sentido, la agrupación liderada por Jorge Altamira y Néstor Pitrola recordó "las escuchas telefónicas del ministro Carlos Tomada y de la viceministra Noemí Rial con Pedraza, posteriores al crimen".
El relato cristinista alcanzó su punto más alto cuando la Presidenta negó que hubiera un cepo cambiario. Más allá de la inconsistencia de esa declaración, la jefa del Estado sostuvo que "no hay razones para atesorar dólares". Se trata de una opinión que no puede dejar de llamar la atención teniendo en cuenta que la familia Kirchner tradicionalmente atesoró ahorros en la moneda estadounidense, como lo muestran sus declaraciones patrimoniales de los últimos años hasta que, a mediados del año pasado, Cristina anunciara que iba a vender sus dólares para constituir un plazo fijo en pesos.
Lo cierto es que, cuando casi no había inflación, durante los primeros años de la gestión de Néstor Kirchner, él y Cristina ahorraban en propiedades inmuebles y en dólares. Incluso el ex presidente llegó a comprar dos millones de dólares en un día, en octubre de 2008, con la supuesta intención de adquirir un hotel en El Calafate, en medio de una crisis internacional y en momentos en que el Banco Central intentaba frenar una temporaria salida de divisas del país.
Cuando la inflación no constituía todavía un gran problema como hoy, los Kirchner atesoraban dólares. Actualmente, con un proceso inflacionario creciente desde hace varios años y una fuerte pérdida de poder adquisitivo de nuestra moneda, que explica que los argentinos huyan del peso, a la Presidenta se le ha ocurrido afirmar que "no hay razones" para buscar refugio en el dólar.
(*) Fernando Laborde. Periodista y analista político. Columnista de La Nación. Artículo publicado el 1 de Octubre de 2013