domingo, 17 de noviembre de 2013

La presidencia que viene

Por Jorge Raventos (*)
Cuando faltan apenas unas horas para que la señora de Kirchner se reintegre -así sea en sosegado modo antiestrés- a sus funciones presidenciales, por las encogidas filas de sus seguidores sobrevuelan ominosos nubarrones de incertidumbre.

Los arabescos de Laclau
Por caso, el pensador angloargentino Enesto Laclau, cumbre teórica del kirchnerismo, se cura en salud desde Londres: "Empezar a licuar el modelo (hacerle concesiones a la derecha o empezar a decir que sí a exigencias del FMI) sería un error", advierte (aunque "no creo que ella lo cometa", declara compensatoriamente).
En cualquier caso, Laclau parece resignado ahora a que el gobierno aceptará una supervisión por parte del FMI ("algo de eso va a pasar necesariamente") y a que la Presidente sea "menos populista en los hechos", ya que (entre otras cosas por motivos que no menciona, como la derrota electoral y los fracasos de gestión que la han debilitado) "va a depender más de la negociación con diversos sectores de la sociedad civil".
Una frase resume la reprimida decepción del ideólogo: "la infinitud de la tarea y la finitud de los portadores están muchas veces en una relación complicada". El arabesco verbal es una alusión hiperbólica al epílogo del ciclo K y los titubeos de Laclau reflejan la duda interior sobre la conducta de la Señora: ¿insistirá en la" profundización" del modelo ( "es esencial que no lo abandone, el modelo está teniendo una cierta repercusión internacional") o se encargará ella misma de abrir la puerta de salida, como lo insinúan los movimientos hacia el Fondo, el Banco Mundial, los fallos del CIADI o los acuerdos con Chevron?
Efectividades conducentes
En ámbitos más atentos a la especulación práctica que a la intelectual, también hay motivos para el desconsuelo. Los muchachos de La Cámpora lo experimentaron cuando quisieron atropellar en la confección de listas del justicialismo bonaerense apelando al clásico santo y seña K: "Este es un pedido de la Presidente y de Máximo". Fueron atendidos por intendentes del Sur y el Oeste del Gran Buenos Aires, como Mariano West, Alberto Descalzo, Juan JoséMussi, que prefirieron hablar sin metáforas. Algunos de los diálogos fueron reflejados en el sitio lapoliticaonline: "Estamos hartos de comernos estos caramelitos -les dijeron- . A ustedes no les vamos a dar nada porque la estrategia y las listas que armaron en la Rosada fueron un desastre, ahora la estrategia va a quedar en manos de nosotros los intendentes, que somos los que tenemos los votos”. Y recordaron con poca cordialidad al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y al propio Máximo Kirchner (" Perdimos por culpa de ustedes, de Zannini (...) "Estamos podridos de que Máximo opine desde el Sur. Si no entiende nada. ¿Qué sabe Máximo del Conurbano?").
La lista, efectivamente, no fue acogedora para los camporistas y fue escrita con la lapicera de los intendentes. Tampoco hospedó demasiados nombres auspiciados en directo por la Casa Rosada: AníbalFernández no coló, y tampoco hombres de su grey. Sólo pasó Juan Manuel Abal Medina, quizás en homenaje a sus tironeos con Carlos Zannini, que quiere desalojarlo de la Jefatura de Gabinete.
Aunque la escena se produjo en el seno de la todavía vigente (aunque conmovida) coalición oficialista, el peso de estos intendentes rfefleja el triunfo de Sergio Massa y de la pujanza del frente de intendentes que constituyeron su Frente Renovador. A un lado y otro de esa lábil frontera que hoy exhibe competencia, se mueven fuerzas motrices análogas, que se intensifican con el debilitamiento de la estructura K y reflejan el irresistible ascenso de los jefes territoriales locales.
Las candidaturas para cubrir la conducción del Partido Jusicialista bonaerense serán encabezadas por el intendente de La Matanza, FernandoEspinoza, un hombre más próximo a Daniel Scioli que a la Casa Rosada. Espinosa retrato con fineza la autonomía de los intendentes en declaraciones al diario Clarín: "Lalista se armó sin imposiciones con el debate de los principales dirigentes de cada sección hasta que se logró un consenso (...) no hay que pedirle todo a la Presidente: ¿en qué país de los que van bien depende todo del Presidente?”, ". Para Espinoza, Sergio Massa no es un traidor; aunque combate sus posturas actuales, parece invitarlo a discutir diferencias dentro del partido, pues allí, en las PASO, se dirimirán las candidaturas de 2015. Espinoza quiere " la unidad de todos los sectores del justicialismo en la provincia y el país". El peronismo ya empieza deliberar en búsca del liderazgo que encare el ciclo postkirchnerista.
La Presidente que se reintegra el lunes, ¿preferirá contribuir a la apertura del nuevo ciclo o compartir el epitafio del que se acaba? Esta es la duda de la mayoría de los actores de la política argentina y la mordiente incertidumbre de los sectores más radicalizados de lo que hasta ahora ha sido el kirchnerismo.
Mientras la duda persiste
El eclipse del modelo K encuentra al país en las antípodas del relato. Los himnos al Estado como protagonista de la gesta social se traducen enla constatación cotidiana de laimpotencia y el virtual desarme del Estado fente a la acción del crimen organizado, que ocupa y controla territorios, coopta funcionarios, interviene en las fuerzas de seguridad, influye en la Justicia.
Resultan significativas las palabras de la jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, una notoria militante K en las filas judiciales. Ella cuestionó "un discurso drogadicto que justifica que un cigarrillo de marihuana no hace nada, cuando es el camino de entrada para todos los drogadictos". Gils Carbó, criticó a quienes impulsan la despenalización de la marihuana. Lo destacable es que ese impulso, aunque no en forma exclusiva, provino de sectores del oficialismo y alimentó la banaliziación del tema y la caída de las defensas sociales, creando una atmósfera propicia para que los traficantes y dealers se movieran en ella como peces en el agua.
Con un tono divergente de lo " políticamente correcto", la procuradora señaló que la lucha contra las mafias narcos se debe dar en distintos ámbitos, entre ellos el de la familia, con un discurso "firme y claro" sobre la peligrosidad de las drogas.
Ese discurso firme no sólo ha escasado, sino que fue reemplazado por el de la permiisividad irresponsable y por acciones einacciones que han ido transformando al país en un territorio en el que los narcos actúan con ventajas notorias, que los atraen para concentrar aquí muchas de sus actividades. Así Argentina pasó de ser un "país de tránsito" de la droga, a un sitio de producción, consumo y exportación. Basta ver lo que han padecido (o padecen) naciones que han alojado ese flagelo (Colombia, que logró revertirlo; México, que aún lo sufre) para comprender el significado de este cambio, ocurrido principalmente durante los años de la "década ganada".
El "discurso drogadicto" del que habló la procuradora Gils Carbó y la pasividad, torpeza o complicidades con la extensión del fenómeno narco reclaman un debate y actitudes "firmes y claras". Esta semana, Daniel Scioli se desmarcó de otrasvoces del oficialismo al señalar la necesidad de debatir políticas como la del derribo de aviones no identificados, que transportan y entregan los cargamentos de droga en distintos puntos del país. Es obvio que una política integral incluye muchos otros instrumentos, no sólo la represión. Pero es hora de no sacarle el traste a la jeringa y admitir que el Estado también debe hacer uso de la fuerza para defender a la sociedad de estas amenazas.
Obvio, debe asimismo empeñarse en acciones que permitan integrar, particularmente a los sectores más vulnerables, a un país que ofrezca oportunidades de desarrollo y autonomía y en el que el respeto a las leyes marca una línea clara que diferencie premios y castigos. En este punto, la lucha contra la corrupción es un eslabón indispensable: el delito prolifera en una sociedad en la que el modelo dominante es el de la impunidad de los poderosos.
La Iglesia viene reclamando con voz vigorosa una reacción rápida y sostenida en este sentido. 
La política debería responder con algo más que palabras de circunstancia.
La Presidente regresa el lunes 18. El tema -más vale tarde que nunca- sigue convocando.
(*) Jorge Raventos. Periodista y analista político. Artículo publicado por Diana Ferraro en "Peronismo Libre" el 17 de Noviembre de 2013.