miércoles, 13 de noviembre de 2013

Otra fuerte pérdida acentúa la crisis de las reservas

Por Javier Blanco (*)
Una nueva y marcada pérdida de reservas, que superó el 1% del stock total en la jornada, hizo ayer que la valorización de este activo estratégico del Banco Central (BCRA)perforara el nivel de 33.000 millones de dólares por primera vez en seis años y 10 meses, alimentando expectativas de inminentes correcciones en la política económica.
Según datos preeliminares difundidos anoche, el stock total de reservas internacionales quedó reducido a 32.711 millones de dólares. Para dar con un nivel inferior hay que remontarse al 12 de enero de 2007, cuando cerraron en US4 32.697 millones.
El ajuste en el día llegó a los US$ 340 millones luego de que el BCRA debiera liquidar unos US$ 130 millones en el mercado cambiario para poder administrar a su gusto la tasa de devaluación oficial del peso y dedicar otros US$ 210 millones a atender pagos vinculados mayoritariamente con compras en el exterior de gas natural licuado y gasoil, pero también con importaciones de automóviles, según logró establecer LA NACION tras consultas con fuentes oficiales.
De esta manera, acumulan una caída de 521 millones de dólares (1,6%) en lo que va de noviembre y de 10.579 millones (24,4%) durante 2013, lo que implica el más brutal retroceso desde 2001, año de implosión de la convertibilidad, a la fecha.
Incluso la baja se amplía a los 14.812 millones de dólares (-31,2%) desde el inicio del cepo cambiario, a fines de octubre de 2011, y llega a los 19.943 millones (-37,9%) en relación al nivel récord de 52.654 millones que esa tenencia alcanzó el 26 de enero de 2011.
Pero lo que impresiona y preocupa es que la erosión orilla los 1700 millones de dólares en los últimos 30 días (había algo más de 34.400 millones el 11 de octubre) pese a que en ese lapso el BCRA recortó 33% el monto máximo diario de autorizaciones concedidas a bancos para que validen compras de importadores y la AFIP restringió un poco más las autorizaciones para comprar divisas relacionadas con viajes al exterior tratando de detener el drenaje.
Según pudo establecer LA NACION, la sangría volvió a acelerarse ayer por la reticencia que las cerealeras muestran para liquidar divisas ante los nuevos pedidos que recibieron del secretario de Comercio Interior. Guillermo Moreno, para que suscriban el Baade, un instrumento del blanqueo ideado para captar divisas que puedan volcarse a inversiones en el sector energético, pero que derivó, por estas horas, en una especie de "bono patriótico" (ver aparte).
Las empresas vinculadas con las exportaciones cerealeras, que la semana pasada habrían incrementado un 80% sus ventas de dólares en la plaza oficial (volcaron casi US$ 600 millones obligadas al quedarles vedada la posibilidad de financiarse en bancos locales en pesos), se habrían declarado en rebeldía porque a las reiteradas presiones de Moreno sumaron en las últimas horas las imposiciones del BCRA. "Moreno quiere aprovechar la última semana antes del regreso de la Presidenta para tratar de juntar dólares y poder mostrarle algún resultado. Pero a nosotros nos tironean de todos lados", se quejó un ejecutivo del sector que se siente "rehén" de las feroces internas que se libran en el "equipo económico", es decir, los funcionarios con injerencia en cuestiones directas en esta materia.
Los analistas insisten además en que el sector, considerando la conducta de los productores, tiende a agravar esta situación aunque en defensa propia. "El tipo de cambio que obtienen al exportar surge del dólar oficial menos la retención de 35%. Esto da un dólar abajo de 4 pesos, es decir, que se ubica 150% por debajo del valor al que se negocia el billete en el mercado paralelo. En esta situación es natural que retengan el producto todo lo que puedan", confió un economista en relación con las estimaciones que indican que la retención de cosecha ronda los 9 millones de toneladas, algo así como un ingreso potencial de divisas que totaliza US$ 4500 millones.
El acelerado declive aumenta la ansiedad de los agentes económicos en relación con posibles medidas oficiales para tratar de revertirlo. A esa presunción llegan con sólo sacar algunas cuentas. "Mantener el statu quo resulta inviable", concluyen en el Estudio Bein. "Sólo el perfil de vencimientos de la deuda en divisas de los próximos dos años ya implica algo más de la mitad de las reservas y, en un contexto de exportaciones declinando y gastos derivados de importaciones sostenidos, no queda más que esperar alguna reacción oficial", concluyó en su último informe.
Además, la tenencia actual ya luce riesgosa desde el punto de vista prudencial: el stock apenas cubre cuatro meses y medio de importaciones (el mínimo desde la crisis del Tequila) y aún cuando se sabe que éstas están "administradas", alimenta la vulnerabilidad del peso, moneda que sufre además la sostenida corrosión inflacionaria.
(*) Javier Blanco. Redactor de la sección Economía & Negocios Diario La Nacion. Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2013