sábado, 28 de diciembre de 2013

Los subsidios sirven de caja política y son producto de la corrupción

Por Jorge Luis Vitale (*)
La distribución de los subsidios en trasporte: Es la causa por la cual se generan estos hechos que perjudican a tantos usuarios de los ferrocarriles, causando lesiones y muertes. Si se debe analizar no es si se pagan o no subsidios, si no que el subsidio llegue a quien lo necesita y no a grandes empresarios y funcionarios para que se enriquezcan. La mala distribución de los subsidios en la energía, combustibles, trigo, etc. La falta de pago en los subsidios en el planArgentina Trabaja es producto de la corrupción y el aumento en la caja política.

Son lamentables las declaraciones del Ministro Julio de Vido y del jefe de gabinete Capitanich respecto de la “supuesta culpabilidad” de las empresas. Estas “explicaciones” son similares a lo expresado por el ministro Julio de Vido sobre que la falta de energía podría ser a causa de la responsabilidad de las empresas, y la falta de inversión. El tema es que la falta de inversión fue producto de la corrupción, ya que no se controlaba y además muchos de estos subsidios quedaban y quedan en manos de funcionarios a la causa 366/11 en manos del juez Julián Ercolini a cargo del Juzgado Federal Nº 10. Esta causa fue iniciada en el año 2011 y hoy se encuentra sin ningún tipo de movimiento ni investigación. La denuncia penal la presentó el abogado Jorge Vitale contra la señora Presidente de la Nación, Cristina de Kirchner, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el ministro Julio De Vido y todos los que resulten responsables por el delito de violación a los deberes de funcionario público.

Esta causa de fondo, que el demandante fundamentó en que la distribución de los subsidios (al sector energético y el transporte) es caja de corrupción y no de inversión ya que afirma son dados con total discrecionalidad, sin controles y sin rendir cuentas. En la demanda se afirma que los subsidios nacionales desde el 2003 hasta la fecha, crecieron el 820%. Son fondos destinados a sectores que poco tienen que ver con la pobreza. Los sectores del transporte y energético absorbieron en conjunto y casi en igual proporción cerca del 85% de este tipo de fondos destinados como estímulos del fisco a diversas actividades.

Que, sin embargo, los números del presupuesto nacional muestran que el gobierno continúa profundizando su política basada en el manejo discrecional de los fondos públicos.

Todo a pesar de las promesas desde la administración Kirchner de que para el 2010 y el 2011 este tipo de transferencias del Estado nacional al sector privado y empresas públicas iba a disminuir progresivamente…

El demandante estimó entonces que el total de subsidios de este tipo para el 2011 eran 31.000 millones, que terminó el año con 38.000 y el 2012 con 60.000 mil millones y para el año 2013, 90.000 millones, y terminan siendo las últimas estimaciones 130.000. millones.

Lo más llamativo es que esta inmensa cantidad de dinero poco tiene que ver con las políticas sociales que se intenta aplicar desde el gobierno o los argumentos que se quieren dar para sostener esta masa de fondos dentro de la órbita del Ejecutivo. Como lo demuestra el estudio realizado por la Universidad Católica, y la denuncia presentada por ante el Juzgado N° 5, Secretaría N° 9 Federal, a cargo del Dr. Oyarbide, que lleva el N° 10.331/12, donde se describe la mecánica de distribución, a través de cooperativas inexistentes, y de personas que en vez de entregarse los fondos que corresponden solo se les entrega un parte y el resto es caja política o de corrupción.

Un trabajo realizado por Ricardo Martner, jefe del Área de Políticas Presupuestarias y Gestión Pública de Cepal,-continúa- destaca en este sentido que el coeficiente estimado de Gini del ingreso en los mercados latinoamericanos antes de impuestos y transferencias es de 0,45, pasando a 0,31 luego de la acción “redistributiva” directa del Estado.

Pero esto no tiene nada que ver con el uso discrecional de los fondos públicos que hace hoy el gobierno a través de los subsidios.

Ya que se afirma que si bien los subsidios nacen como medios para redistribuir riqueza, transfiriendo fondos de los que más tienen a los que menos poseen, a esta altura de los acontecimientos se puede afirmar -al cabo de más de siete años en la Argentina- que la gran mayoría de los subsidios no cumplió su cometido.

Así los subsidios terminan beneficiando a ciertos grupos de interés ligados al poder político de turno y a quienes mayores ingresos tienen.

Afirmándose que los ejemplos que reflejan en forma clara esta situación se dan en los subsidios que reciben la energía, el transporte y empresas públicas como Aerolíneas Argentinas, que absolutamente nada tienen que ver con la pobreza.

En la teoría económica y en la literatura relacionada con los diferentes mecanismos de subsidio-expresa- se propone en primer término que… deben otorgarse solamente mientras persista la condición que dio origen a la transferencia.

En tanto la segunda condición se da en el principio de focalización, es decir que los subsidios deben ser canalizados directamente a las personas necesitadas e identificadas como potenciales receptoras.

Son esas las condiciones destinadas a evitar que otras personas, no necesariamente las más pobres, aprovechen el beneficio de la transferencia. Y porque se afirma que masificar un subsidio y sostenerlo en el mediano y largo plazo es sinónimo de ineficiencia y corrupción. Los casos emblemáticos Entre los subsidios al transporte se destacan los destinados a gastos de explotación y de inversión a favor de los concesionarios de trenes y subtes del área metropolitana, los asignados al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte para compensar los incrementos de los costos de las empresas de servicios de transporte público automotor de pasajeros de carácter urbano y suburbano y los asignados a las empresas Aerolíneas Argentinas SA y Ferrocarril General Belgrano, entre otros destinos menores.

A su vez, los fondos dirigidos al sector energético se concentran en la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico, que financia el abastecimiento de las centrales térmicas. Le siguen en importancia los fondos para el financiamiento de la empresa Energía Argentina S.A. y, con una incidencia mucho menor, Nucleoeléctrica S.A., Yacimientos Carboníferos Río Turbio S.A. y el Ente Binacional Yacyretá, entre otros destinos.

Si se analiza el grueso de los montos de estos subsidios, queda claro que están más orientados a sostener un modelo económico -necesitado a la larga cada vez más de estos estímulos- que a favorecer a una estructura social que se encuentra totalmente marginada de los beneficios del modelo.

En conclusión se afirma en la denuncia que los subsidios para transporte y energía han sido utilizados por la desinversión que existe en el país y los subsidios sostienen a grandes empresas. Ejemplifica en tal sentido que en el año 2012 se abonó por el trasporte de colectivos (7.738 millones) subtes y trenes (5.604 millones) Aerolíneas Argentinas (4.701 millones) además de 18.043 millones para Vialidad Nacional utilizados con mayor discrecionalidad que los otros subsidios.

Y concluye que esta modalidad discrecional de falta de control nos ha llevado a un sistema de subsidios ingobernables que nos costara desarmar. Toda esta situación se encuentra corroborada por el informe realizado por la Auditoría General de Gobierno, como lo expresó su presidente. Por eso la falta de control, fue connivencia delictual, para poder hacer caja con los subsidios, y ahora pretender trasladar todo este desaguisado a la provincia de Buenos Aires y a la Ciudad Autónoma no es ninguna solución. Lo que hay que hacer es invertir si se subsidia que llegue el subsidio pero no es posible ni con estos empresarios, ni con este gobierno.

(*) Jorge Luis Vitale. Abogado. Artículo publicado en Informador Público el 28 de Diciembre de 2013