jueves, 27 de febrero de 2014

¿Cuál es la presión fiscal en Argentina?

Por Niclás Cachanosky (*)
La presión fiscal roza el 50% del PBI para el año 2012
A raíz del fugaz intento de elevar el impuesto a bienes inmuebles modificando la valuación de activos cambiando el valor fiscal por el valor de mercado, volvió a ser centro de escena la alta y asfixiante presión fiscal en Argentina. La presión fiscal es el monto de impuestos recaudados por el gobierno en términos del PBI (recaudación/PBI). Dado que el PBI se asocia con el total del ingreso nacional, la presión fiscal es la recaudación efectiva en lugar de lo que en teoría se debe pagar de impuestos. Por lo tanto, la presión fiscal muestra el peso impositivo sobre la actividad económica yendo directamente al resultado de la intricada ley de impuestos.
Los números de presión fiscal suelen ser a nivel nacional, sin contemplar la presión fiscal sub-nacional. Esto se debe a que los países no siempre suelen tener los datos sub-nacionales integrados. Como en muchos casos es la nación quien se hace cargo de la mayor presión fiscal, esta es también un primera aproximación del peso del estado en la economía. ¿Cuál es la presión fiscal en Argentina?
Para obtener la presión fiscal en Argentina no sólo hace falta sumar la recaudación de provincias y municipios a la recaudación nacional, sino que también hay que sumar el impuesto inflacionario (los datos de provincia y municipio están tomados de este documento del IARAF). El impuesto inflacionario no es directamente la tasa de inflación, sino que es, por decirlo de alguna manera el monto equivalente que el estado recauda por perdida de adquisitivo del peso. Mientras la inflación es el aumento en el nivel de precios, el impuesto inflacionario es la “recaudación implícita de ese proceso.” El siguiente gráfico muestra el impuseto inflacionario total (nación más provincias más municipios más impuesto inflacionario) para el período 2000-2012.
Del 2000 al 2002 la presión fiscal pasó de casi un (ya alto?) 24% a un 43.1%. Es decir, casi el doble. Desde el 2008, cuando comienza el gobierno de CFK, la presión fiscal aumentó en un total de casi 10 puntos. Para el 2013 (fuera del gráfico), la estimación es del 44.6%. La única caída que se percibe es en el 2001, año que coincide con la crisis económica. Se puede apreciar, también, que es nación donde recae la mayor presión fiscal y que en el 2012 el impuesto inflacionario (3.1%) es casi la mitad de la presión fiscal de las provincias (6.9%). Esto también sugiere que si el estado no puede aumentar el impuesto a los inmuebles, puede recaudar el monto equivalente vía impuesto inflacionario.
El cálculo de presión fiscal incluye la recaduación de pensiones y jubilaciones. Esto, en principio, podría ser considerado una transferencia y no un impuesto. Sin embargo, lo que se recibe cambio de las contribuciones y el hecho de que la ANSES gire fondos al Tesoro en lugar de los jubilados hace de esto un impuesto de facto en lugar de una transferencia que es lo que debería ser.
Pero este cálculo, a su vez, también se encuentra incompleto. Los datos del PBI que informa el INDEC se encuentran sobre estimados. Se puede corregir su valor usando estimaciones privadas, como las de Ariel Coremberg en este documento. Comenzando en el 2007 y finalizando en el 2012, Coremberg encuentra una sobre-estimación del PBI oficial sobre sus cálculos del 12%. El siguientr gráfico muetra la presión fiscal total usando el PBI oficial (el gráfico anterior) junto a la presión fiscal corrigiendo el PBI con las estimaciones de Coremberg.
Cómo se puede apreciar, la presión fiscal roza el 50% del PBI para el año 2012. Esta presión fiscal es preocupante. No sólo por su nivel confiscatorios, sino por qué la contraprestación que el estado hace contra el pago de impuestos es casi nula. ¿Cómo puede ser que con una presión fiscal las fuerzas de seguridad no estén bien pagas ni bien equipadas, que los trenes choquen, que se corte la luz si hacen 36 grados, que la educación y salud pública dejen tanto que desear, etc.? El monto que las personas y empresas destinan a contratar servicios privados porque los públicos son inutilizables o poco confiables es un monto que está siendo doblemente tributado. La presión fiscal, de hecho, debe superar el 50% si se tiene en cuenta este efecto de doble tributación (difícil de medir).
Cuando hace unos días puse en twitter unos primeros datos de estos resultados, se me objetó que no era cierto que la presión fiscal se encuentra entre las más altas del mundo. De hecho, no sólo es el caso que la presión fiscal es record en Argentina, sino que sí se encuentra entre las más altas del mundo, por más que no sea la más alta. El siguiente gráfico está hecho con datos del Monitor Fiscal 2013 del Fondo Monetario International. Si bien estos son valores de presión fiscal a nivel nacional, y no sub-nacional, no deja de ser descriptivo.
De una muestra de 71 países, Argentina se encuentra entre los países de mayor presión fiscal nacional, junto a países como Inglaterra, Finlandia, Suecia, o España. Este gráfico también hace eco del dicho que Argentina cobra impuestos suecos pero ofrece a cambio servicios públicos de un país sub-desarrollado. Si la oposición realmente quiere ser un cambio serio para este país, tienen un serio problema por delante. Estos problemas no se resuelven solo ni se decantan con el mero paso del tiempo.
(*)Nicolás Cachanosky / Assistant Professor of Economics / Metropolitan State University of Denver. Artículo publicado en "Economía para todos" el 13 de Febrero de 2014