martes, 18 de febrero de 2014

El mercado y la pobreza en el largo plazo

Por Nicolás Cachanosky (*)
A veces es necesario ampliar el campo de visión para que el árbol no nos haga perder de vista el bosque. Que la pobreza aumenta, que la distribución del ingreso empeora, etcétera, son constantes críticas al sistema de libre mercado. Es cierto que el libre mercado no es perfecto. Las críticas de izquierda o de origen socialista que apuntan a algún problema del libre mercado para criticar al totalidad del sistema son tan inconsistentes como útiles en la opinión pública. ¿Cómo sería el mundo sin mercado sería una pregunta más acertada?
El siguiente gráfico muestra la evolución del PBI per cápita real desde el año 1 hasta el 2000.
Cowen & Tabarrok, Moden Principles of Macroeconomics
El gráfico, ofrece varias lecturas. En primer lugar se nota la gran diferencia entre Estados Unidos y Europa Occidental con el resto del mundo. Latino América, por ejemplo, viene bien detrás de la evolución histórica del mundo occidental. Se ve, también, que China comienza a crecer a mediados del siglo XXI cuando da inicio a las reformas más pro-mercado (que no alcanzan a toda China.) El gráfico también nos enseña que no existen recetas mágicas para el crecimiento, sino que es un proceso de largo plazo que requiere de instituciones firmes que protejan las libertades individuales y los derechos de propiedad. Las políticas de corto plazo sólo consiguen mejoras engañosas de corto plazo en el PBI a expensas del crecimiento y desarrollo de largo plazo.
Pero el gráfico también muestra que hasta el siglo XVI todos el mundo era igual de pobre. La pobreza es la situación natural del hombre. No había pobres, dirían los que tanto énfasis ponen en la distribución del ingreso. Lo que el gráfico muestra es que fueron fenómenos como la Revolución Industrial y el surgimiento del “capitalismo” lo que permitió un explosivo aumento de la riqueza. Son las regiones que no han querido adoptar estas reformas las que se han quedado atrasadas en términos de PBI per capita.
Es cierto que al repasar la historia económica uno se encuentra con serias crisis como la Gran Depresión o la subprime del 2008. Pero (1) ¿no fueron estos problemas causados por las intervenciones estatales? y (2) así y todo si fuesen propias del mercado, no es lo mismo decir que el mercado tiene fallas a decir que es un sistema que propicia la pobreza. Las crisis económicas no hacen volver la calidad de vida a niveles pre Edad Media.
Se podrá decir que la pobreza ya no es más un problema de ingresos absolutos, que ha pasado a ser un problema de ingresos relativos. ¿Pero no es esto entonces conceder el punto que el mercado eliminó la pobreza? No se le pueden adjudicar a problemas a la pobreza relativa los problemas de de la pobreza absoluta por más que utilice el mismo término (pobreza) para referirse a dos tipos distintos de pobreza.
La crítica de distribución del ingreso posee dos problemas. En primer lugar no distingue entre riqueza bien habida y riqueza mal habida. Es muy poco constructivo levantar una crítica o política económica que no distingue entre estos dos motivos de distribución del ingreso. En segundo lugar, adoptar la posición de igualdad en la distribución del ingreso implica renunciar a la igualdad ante la ley. Un trade-off que los críticos del libre mercado parece ignorar u obviar.
(*) Nicolás Cachanosky. Assistant Professor of Economics at Metropolitan State University of Denver(MSU Denver) Department of Economics. Artículo publicado en Punto de Vista Económico el 18 de Febrero de 2014