miércoles, 26 de marzo de 2014

Australia: el liberalismo económico puede ser popular

Por Luis Christian Rivas Salazar (*)

Según el Índice 2014 de Libertad Económica realizado cada año por The Heritage Foundation en colaboración con The Wall Street Journal, los países: Australia, Suiza, Nueva Zelanda y Canadá acompañaron a Hong Kong y Singapur como las únicas economías con la consideración de “libres”, con unos puntajes de libertad económica por encima de 80 en la escala de 0 a 100
En el caso de Australia se posiciona en el tercer lugar con una puntuación de 82,6 sobre 100, en un ranking de 177 países, donde a nivel regional, Chile lleva la delantera con 79 puntos ocupando el séptimo puesto, mientras que otros países como Bolivia ocupan el puesto 156 con 47.9 puntos.
Los países con mayor rendimiento económico son más fuertes en aspectos sustanciales como: crecimiento económico, ingreso per cápita, sistema de salud, sistema de educación, protección del medio ambiente, reducción de la pobreza, bienestar general; siendo los componentes de la Libertad económica: Estado de Derecho (Derechos de propiedad, Libertad frente a la corrupción), Gobierno limitado (Libertad fiscal, Gasto público), eficacia reguladora (Libertad empresarial, Libertad monetaria, Libertad laboral), Apertura de los mercados (Libertad comercial, Libertad de inversión, Libertad financiera).
En Australia, el año pasado ganó las elecciones el Partido Liberal de Australia desplazando al Partido Laboralista, ahora gobierna Anthony John “Tony” Abbott, quien ganó la confianza del electorado australiano arengando frases como: “Mi compromiso con las familias olvidadas de Australia es bajar el costo de vida”, prometiendo eliminar unas 9.000 regulaciones estatales en su primer año de mandato, bajar los impuestos y controlar el gasto público.
En efecto, el plan de gobierno del Partido Liberal Australiano tiene como objetivos: 1. Construir una economía fuerte, productiva, diversificada, 2. Tener un control presupuestario sobre el gasto público, 3. Eliminar el impuesto sobre la emisión de dióxido de carbono que encarecía la vida de las familias por el consumo de luz y gas, 4. Favorecer desde el Estado el crecimiento de la pequeña empresa eliminando trabas burocráticas y tributarias, 5. Construcción de una economía diversificada, 6. Generar un millón de nuevos puestos de trabajo, 7. Construir una infraestructura moderna para apoyar la producción diversificada, 8. Valorizar el servicio médico, 9. Potenciar el servicio educativo, 10. Reducir las emisiones de Dióxido de carbono con la creación de la policía ambiental, 11. Tomar las medidas necesarias para tener fronteras más seguras, 12. Estabilidad, responsabilidad en el gobierno.
Abbott según este plan, comprende el importante papel de la pequeña empresa privada como sustento de desarrollo de una sociedad, para eso propone bajar las regulaciones excesivas, observemos como esto pasa en Australia, el país que ostenta el tercer lugar a nivel mundial en el Ranking de Libertad Económica, y se viene a la mente la pregunta: ¿Qué sucede en el resto del mundo, especialmente países como Bolivia que ocupan puestos muy bajos, los “menos libres”?
Los políticos en situación de campaña electoral en el mundo, olfatean lo que el electorado necesita escuchar, en el caso de Abbott también observó que el ciudadano advierte en la inmigración un peligro, aspecto que no compartimos personalmente, porque Abbott nació en Londres y sus abuelos provienen de los Países Bajos, por lo tanto, no pertenece a ninguna tribu australiana.
Somos recelosos de cualquier clase de político, no podemos garantizar el cumplimiento de sus promesas, pero las cifras nos demuestran como Australia se acerca a la Libertad. Por lo tanto, conviene presentar esta comparación, para que el político latinoamericano analice las mejores ofertas para el progreso económico de los ciudadanos, el liberalismo económico puede ser popular como programa político.
Según el Índice 2014 de Libertad Económica realizado cada año por The Heritage Foundation en colaboración con The Wall Street Journal, los países: Australia, Suiza, Nueva Zelanda y Canadá acompañaron a Hong Kong y Singapur como las únicas economías con la consideración de “libres”, con unos puntajes de libertad económica por encima de 80 en la escala de 0 a 100. En el caso de Australia se posiciona en el tercer lugar con una puntuación de 82,6 sobre 100, en un ranking de 177 países, donde a nivel regional, Chile lleva la delantera con 79 puntos ocupando el séptimo puesto, mientras que otros países como Bolivia ocupan el puesto 156 con 47.9 puntos.
Los países con mayor rendimiento económico son más fuertes en aspectos sustanciales como: crecimiento económico, ingreso per cápita, sistema de salud, sistema de educación, protección del medio ambiente, reducción de la pobreza, bienestar general; siendo los componentes de la Libertad económica: Estado de Derecho (Derechos de propiedad, Libertad frente a la corrupción), Gobierno limitado (Libertad fiscal, Gasto público), eficacia reguladora (Libertad empresarial, Libertad monetaria, Libertad laboral), Apertura de los mercados (Libertad comercial, Libertad de inversión, Libertad financiera).
En Australia, el año pasado ganó las elecciones el Partido Liberal de Australia desplazando al Partido Laboralista, ahora gobierna Anthony John “Tony” Abbott, quien ganó la confianza del electorado australiano arengando frases como: “Mi compromiso con las familias olvidadas de Australia es bajar el costo de vida”, prometiendo eliminar unas 9.000 regulaciones estatales en su primer año de mandato, bajar los impuestos y controlar el gasto público.
En efecto, el plan de gobierno del Partido Liberal Australiano tiene como objetivos: 1. Construir una economía fuerte, productiva, diversificada, 2. Tener un control presupuestario sobre el gasto público, 3. Eliminar el impuesto sobre la emisión de dióxido de carbono que encarecía la vida de las familias por el consumo de luz y gas, 4. Favorecer desde el Estado el crecimiento de la pequeña empresa eliminando trabas burocráticas y tributarias, 5. Construcción de una economía diversificada, 6. Generar un millón de nuevos puestos de trabajo, 7. Construir una infraestructura moderna para apoyar la producción diversificada, 8. Valorizar el servicio médico, 9. Potenciar el servicio educativo, 10. Reducir las emisiones de Dióxido de carbono con la creación de la policía ambiental, 11. Tomar las medidas necesarias para tener fronteras más seguras, 12. Estabilidad, responsabilidad en el gobierno.
Abbott según este plan, comprende el importante papel de la pequeña empresa privada como sustento de desarrollo de una sociedad, para eso propone bajar las regulaciones excesivas, observemos como esto pasa en Australia, el país que ostenta el tercer lugar a nivel mundial en el Ranking de Libertad Económica, y se viene a la mente la pregunta: ¿Qué sucede en el resto del mundo, especialmente países como Bolivia que ocupan puestos muy bajos, los “menos libres”?
Los políticos en situación de campaña electoral en el mundo, olfatean lo que el electorado necesita escuchar, en el caso de Abbott también observó que el ciudadano advierte en la inmigración un peligro, aspecto que no compartimos personalmente, porque Abbott nació en Londres y sus abuelos provienen de los Países Bajos, por lo tanto, no pertenece a ninguna tribu australiana.
Somos recelosos de cualquier clase de político, no podemos garantizar el cumplimiento de sus promesas, pero las cifras nos demuestran como Australia se acerca a la Libertad. Por lo tanto, conviene presentar esta comparación, para que el político latinoamericano analice las mejores ofertas para el progreso económico de los ciudadanos, el liberalismo económico puede ser popular como programa político.
(*) Luis Christian Rivas Salazar. Artículo publicado en "Economía para todos" Director: Roberto Cachanosky, el 26 de Marzo de 2014 y originalmente en www.independent.typepad.com