domingo, 23 de marzo de 2014

Democracia y Educación

Por Juan Carlos Cachanosky (*)
Varios pensadores partidarios de una sociedad libre han puesto mucho énfasis en la distorsión que se ha generado en el concepto de democracia. En nuestros días todo parece indicar que democracia es el gobierno de las mayorías sin límite alguno a lo que puede hacer. Un cheque en blanco para atropellar derechos individuales. Las promesas que realizan los candidatos un puesto político se ha convertido en una competencia para ver quien viola más los derechos de minorías. Estas promesas consisten en dar beneficios a un grupo con más caudal de votos a costa de los grupos que aportan menos votos. Ya nos hemos apartado mucho del concepto de que un gobierno es elegido para administrar “el imperio de la ley”. Tal vez el libro de Frédréric Bastiat, La Ley, es el mejor ejemplo de lo vieja que es esta confusión, pero todavía podemos retroceder a los antiguos filósofos griegos y encontrar las mismas reflexiones. Inclusive en el Antiguo Testamento podemos leer “La ciudad fue en otro tiempo paraíso de justicia. Y ahora es de homicidios. Tu dinero se ha convertido en basura. Y tu vino se ha adulterado con el agua. Tus gobernantes son desleales y van a media con los ladrones. Todos gustan de regalos y van detrás de su interés”, Isaías I:21:22.
Pero aun cuando algunos gobernantes y gobernados entiendan el concepto de democracia limitada, las ideas son comprables. El interés particular “a costa de otros” pasa a ser prioridad. ¿Será que desde la Antigua Grecia hasta nuestros días estamos condenados que la democracia y el gobierno limitado son incompatibles? Por otra parte nada garantiza que un gobierno no democrático vaya a ser respetuoso del “imperio de la ley”.
Políticos, empresarios, trabajadores, todos ven al Estado como fuente de hacerse de más riqueza violando derechos de terceros. Un mercado competitivo es “incómodo” cuánto más fácil es ganar dinero con protecciones. La educación y la difusión “masiva” pueden ser uno de los mejores medicamentos para contribuir a hacer valorar la importancia del “imperio de la ley”.
En muchos países de Latinoamérica hay fundaciones e instituciones que persiguen este fin. Pero los esfuerzos, hasta el momento no parecen tener sus frutos. En Argentina se fundó en 1978 ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas) gracias a la visión de un grupo de empresarios que estaban convencidos de esta misión. El director de ESEADE fue por más de 20 años Alberto Benegas Lynch (h) y es un buen ejemplo del efecto multiplicador que necesitamos. Mientras otras instituciones estaban más preocupadas en construir edificios, Alberto, junto a Ezequiel Gallo, produjo un verdadero grupo de académicos defensores de la libertad.  En ESEADE se generó un clima de investigación y estudio pocas veces visto. Entre ellos Alejandro Chafuen, Gabriel Zanotti, Martín Krause, Ricardo Rojas, Enrique Aguilar, Estaban Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann. ESEADE fue la plataforma de despegue, luego cada uno siguió su propio camino, la mayoría en el área académica, enseñando y escribiendo libros y algunos como exitosos empresarios. Es una lástima que hoy esta institución haya hoy abandonado la visión de sus fundadores. Pero también hubo un efecto multiplicador en alumnos como, Alejandro Gómez, Pablo Guido, Adrián Ravier, Sebastián Landoni. Alberto Benegas Lynch (h) tuvo esta gran visión y Ezequiel Gallo fue toda una insignia dirigiendo el Departamento de Investigaciones. Varias universidades en distintos países se han beneficiado de este efecto multiplicador de ESEADE.
Otro ejemplo fue Rogelio Pontón en Rosario, Argentina. Sin haber fundado una institución fue capaz de formar un grupo de excelentes profesionales. Rogelio no construyó edificios, produjo capital humano de alta calidad académica. Muchos de ellos hoy divulgando las ideas de la libertad.
Hay grupos en Brasil, como el Instituto Liberal o el Instituto de Estudios Empresariales que también hacen una gran labor en producir intelectuales que investiguen y publiquen.
Necesitamos más empresarios con la visión de aquellos fundadores del ESEADE de Argentina. Hay que redoblar la apuesta en la difusión de ideas lo que implica armar una “línea de producción” de futuras generaciones de profesores. Parece haber solamente dos opciones o las armas o la fuerza de las ideas. Prefiero la segunda, pero si no la fortalecemos corremos el peligro de que por las armas perdamos nuestra libertad y propiedad. Venezuela no es un sueño, es una realidad.
Bejamin Franklin: “An investment in knowledge pays the best interest”
Wiston Churchill: “A pessimist sees the difficulty in every opportunity, an optimist sees the opportunity in every difficulty”
(*) Juan Carlos Cachanosky. Professor of Economics - SMC University Professor of History of Economic Thought -ESEADE. Artículo publicado por Nicolás Cachanosky en "Punto de Vista Económico" el 22 de Marzo de 2014