jueves, 6 de marzo de 2014

La pax financiera

Por Tomás Bulat (*)
Finalmente, luego de la devaluación -perdón, de la convergencia cambiaria- del 21 de enero parece que las turbulencias financieras están calmadas. En efecto, el ajuste financiero fue justamente hecho para lograr esta pax.
Como todo período de pax, solo es sustentable si en el mientras tanto las tensiones que originaron las turbulencias se van solucionando de manera de hacer la paxsustentable. En caso de no modificarse lo que origina los problemas o, de hecho, agravarse, lo único que se logra es que la pax no sea tal, sino que sea una mera “tregua”.

Los problemas de fondo
El principal problema de la economía argentina se llama inflación. Mientras que esta exista en niveles superiores al 10% anual, los problemas tenderán solo a agravarse. Eso sucede porque al encontrarse el nivel de inflación muy por encima del promedio del resto de los países de América Latina y el mundo, debe devaluarse de manera sistemática. Lo que se discute es cómo hacerlo y qué impactos acarrea, pero no existe otra opción.

La inflación de febrero parece ser aún más alta que la de enero, y ya tiene un arrastre sobre marzo. A este ritmo, entonces, la inflación anual se encontrará entre 35-40% y, por lo tanto, presionará muy fuerte por el tipo de cambio.

Lo monetario ajustó pero ¿lo fiscal?
Lo cierto es que hasta ahora el único que hizo el ajuste fue el BCRA, pero solo como loco malo. Desde el ministerio de economía no se emite ninguna señal acerca del destino del déficit público. Porque hay algo cierto, si bien la devaluación y la inflación tienen un efecto positivo sobre la recaudación fiscal, también presionan sobre el gasto. Sube el precio de los subsidios, de los salarios, de las jubilaciones, etc. Es decir que si no se toma alguna decisión para reducir el gasto de manera importante entonces estamos como al principio. Más recaudación, más gasto y por lo tanto más déficit.

El problema de tener déficit no es el déficit en sí, sino cómo se financia. Si uno mira la lista de países con déficit público, deben ser la gran mayoría y sin embargo esos mismos países no tienen inflación. Esto es porque lo financian con deuda. Es decir son países que consiguen financiamiento, básicamente porque tienen buena historia crediticia.

El problema de la Argentina es que no consigue que le presten ni a tasas de interés ni a plazos razonables. Es por esto que la única fuente de financiamiento que le queda al gobierno es la emisión monetaria. Porque nadie más que el BCRA le presta plata al Estado Argentino.
Como este año el déficit fiscal -de no mediar fuertes medidas- va a ser más alto que el anterior, la emisión para cubrirlo también lo será. La emisión monetaria es estacional, como todo en la vida económica y de la gente.

El primer semestre es siempre de menor expansión monetaria y el segundo es de fuerte expansión. Es decir, estamos en los meses que se debe retraer pesos de la economía, dado que no se utilizan tantos.

También el trimestre abril, mayo, junio es el mejor de la economía argentina, porque es cuando se produce la mayor entrada de dólares por la cosecha. Pero no es que vamos a tener una entrada excepcional. No va a ser un monto superior al año pasado. Ya que si bien habrá más cantidad de toneladas de soja, el precio será un poco más bajo que el año pasado.
Es decir, no hay una entrada mayor de dólares que el año pasado y vale la pena recordar que enero empezó con una caída del 80% en el saldo comercial.

La guerra económica
Lo cierto es que la pax financiera está dejando paso a la guerra de la economía real. Y también es cierto que los conflictos laborales y caída de ventas y de rentabilidades están poniendo una presión muy fuerte sobre la economía estos días. Por lo tanto, si bien el dólar va a estar tranquilo por un par de meses, no pasa lo mismo con la actividad económica real.
Estas serán las noticias que cubran los datos estos días. Caída de ventas, suspensiones o despidos, paros y movilizaciones. Inflación y recesión son las noticias a mirar.

El mundial ante todo
Junio ya nos llega con el mundial de fútbol y, quién te dice, salimos campeones. Pero en términos económicos se terminan lo que se daba. Por un lado, baja la entrada de dólares y comienza la salida, y por el otro, comienza la mayor emisión monetaria para mantener la demanda de pesos creciente con los nuevos acuerdos salariales.

Es en ese momento que la pax financiera se irá terminando y, si el déficit fiscal no se corrigió significativamente y la actividad económica sigue conflictiva, entonces las turbulencias se sentirán más fuerte que en la previa a la pax.

Así que estos meses no son para relajarse, sino para tomar las medidas que hasta ahora no se animaron. Es más trabajo. Todo lo que no se haga en estos meses, significará un ajuste mayor en el futuro.

Pero tranquilos, eso sucederá después de la pax financiera, seguramente después del mundial, así todos podremos disfrutar de Messi y su banda.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El punto de equilibrio" el 6 de Marzo de 2014