miércoles, 26 de marzo de 2014

Los derechos sociales, ¿Derechos?

Por Arturo Damm Arnal (*)
“Nuestros legisladores, ¿lo tienen claro? No parece. No.”
Dos problemas que enfrentamos hoy son la identificación arbitraria de necesidades con derechos[1], y la identificación, también caprichosa, de derechos con obligación negativa con derechos con obligación positiva[2], problemas que son la consecuencia de la transformación del gobierno en hada madrina que, como tal, pretende concedernos todos los bienes, comenzando por la satisfacción de las necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan contra la salud y la vida del ser humano. ¿Por qué esa doble identificación crea problemas? Para responder hay que comenzar por tener claro qué es un derecho; cuántos tipos de derechos hay; cómo se distinguen en función del tipo de obligación que les corresponde.

Derecho es todo aquello que exige el cumplimento de una obligación de parte de un tercero, de tal manera que derecho y obligación son dos caras de la misma moneda. Esencialmente derechos los hay de dos tipos: 1) los naturales, aquellos con los que la persona es concebida (derechos a la vida, la libertad individual y la propiedad privada); 2) los contractuales, aquellos que la persona adquiere voluntariamente al involucrarse en una relación contractual con alguien más.

Derecho es todo aquello que exige el cumplimento de una obligación de parte de un tercero, y esa obligación puede ser, esencialmente, de dos tipos: 1) negativa, es decir, no hacer un mal; 2) positiva, esto es, sí hacer un bien. A los derechos naturales les corresponden, por lo general, obligaciones negativas: derecho a la vida, NO matarás; derecho a la libertad individual, NO esclavizarás[3]; derecho a la propiedad privada, NO robarás. A los derechos contractuales les corresponden, habitualmente, obligaciones positivas. Por ejemplo: de parte del vendedor, SI entregar la mercancías a cambio de la cual se le paga un precio y, de parte del comprador, SI pagar el precio a cambio del cual se le entrega la mercancía.

Los derechos naturales imponen la obligación de no matar, de no esclavizar y de no robar. 

Los derechos contractuales imponen la obligación de cumplir con la palabra empeñada. Ambos derechos, al margen de la persona portadora del derecho, y de la persona en quien recae la obligación, demandan de un tercero que los haga valer, siendo ese tercero el gobierno, y siendo esa –hacer valer los derechos de los ciudadanos– su tarea esencial, la que lo define como gobierno, y la que justifica el cobro de impuestos, es decir, el obligar al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo. Gobierno que no es capaz de realizar, con toda honestidad, y con la mayor eficacia posible, esa tarea –hacer valer los derechos, naturales y contractuales, de la persona–, ¿es realmente gobierno?

Derecho: todo aquello que exige el cumplimento de una obligación de parte de un tercero. Tipos de derecho: naturales y contractuales. Tipos de obligación: negativa (no hacer el mal) y positiva (sí hacer el bien). Nuestros legisladores, ¿lo tienen claro? No parece. No.

(*) Arturo Damm Arnal. Economista, filósofo. Liberal (casi anarcocapitalista, por ello minarquista). Profesor universitario. Artículo publicado en "Asuntos Capitales" el 26 de Marzo de 2014