jueves, 6 de marzo de 2014

Patilludo contrariado con el ajuste

Por Roberto Cachanosky (*)
Patilludo está realmente sacado, tiene que poner la cara para decir todo lo contrario al relato económico que venían haciendo en la isla
Patilludo estaba realmente sacado, tenía que poner la cara para decir todo lo contrario al relato económico que venían haciendo en la isla. Habían dicho que a la compañía pesquera que habían expropiado le iban a pagar algo pero que la empresa iba a tener que indemnizar a la isla por daños ambientales y, ante la crisis de falta de oro, tuvo que girar 180 grados y terminar pagándole con deuda. Tanto hablar de desendeudar a la isla y terminaban endeudándose.
Encima, habían batido el parche con que la emisión de hojas de palmera no generaba inflación y ahora estaban subiendo la tasa de interés y quitando de circulación hojas de palmera ante el desborde inflacionario y cambiario.
Habían jurado y perjurado que no iban a devaluar y se mandaron una flor de devaluta de las hojas de palmera mientras los isleños estaban de vacaciones.
Todo esto lo tenía muy contrariado a Patilludo, porque mientras Parlanchina hablaba una vez por semana para contar que todo estaba fantástico, Patilludo tenía que salir a poner la cara con el ajuste que estaban haciendo en la isla.
Sentado en el escritorio de su choza del ministerio vio por la ventana que pasaba caminando el náufrago. No pudo con su genio y desde la ventana le gritó: venga, pase que quiero hablar con Ud. ¿O está apurado por las fiestas de carnaval?
No le dijo el náufrago, en esta isla todo el año es carnaval con las cosas que Uds. hacen.
El náufrago entró, tomó asiento y le preguntó a Patilludo: ¿qué me quería decir?
P: Me imagino que debe estar feliz con el ajuste ortodoxo y neoliberal que nos vimos obligados a hacer porque se nos cayó el mundo encima.
N: No me diga que se cayó el mundo, ¿en todas las islas están ajustando los salarios por debajo de la inflación, subiendo la tasa de interés, con cepo cambiario, no autorizando importaciones, con una inflación que apunta al 40% anual de piso y arreglando con empresas confiscadas?
P: Nosotros no confiscamos la pesquera. La expropiamos, ¿no se enteró que le estamos pagando?
N: Error, Uds. no expropiaron porque para expropiar primero tienen que sacar una ley del Congreso, fijar el monto de indemnización, pagar y recién quedarse con la empresa. En cambio Uds. primero se quedaron con la empresa, después mandaron una ley para que aprobaran la confiscación y ahora que tienen un lío bárbaro con las cuentas externas están dispuestos a pagar. Así que a mí no me venga con historias.
P: Ud. se detiene en formalismos.
N: Claro, tiene razón, hablé sin pensar lo que decía. La constitución tiene que acomodarse a sus necesidades políticas y no Uds. a la constitución. Disculpe mi divague.
P: No sea irónico. ¿Igual Ud. debe estar contento porque estamos siguiendo la teoría monetarista ortodoxa neoliberal del Consenso de Washington?
N: Le falto agregar fondos buitres y FMI, sino el discurso de barricada le queda incompleto. Pero le digo, no, no estoy contento porque están haciendo lío de nuevo.
P: ¿Por qué? Devaluamos, subimos la tasa de interés, estamos emitiendo menos, ¿qué más quiere?
N: Devaluar y subir la tasa de interés no soluciona nada. Entre muchas otras cosas de fondo tienen que bajen el gasto público de la isla.
P: Eso es recesivo y jamás lo vamos a hacer. Si quieren bajar el gasto público van a tener que esperar a que venga otro gobierno, porque nosotros jamás tomaremos una medida de ese tipo.
N: Decían lo mismo de la devaluación.
P: Esa es otra historia. Hubo una conspiración del mercado para forzarnos a devaluar.
N: No me diga, ¿y ahora hay otra conspiración para forzarlos a subir los salarios por debajo de la inflación? El problema que tienen Uds. es que se quedaron con la mentalidad de los 70 donde todas las palabras que usan son guerra, conspiraciones, ataques. ¿Cuándo van a madurar?
P: No se vaya por las ramas. Estábamos hablando de bajar el gasto público y Ud. decía que no es recesivo
N: Exacto. El gasto público no es otra cosa que transferir dinero de un sector de la sociedad a otro sector. Cuando aumenta el gasto le quitan poder de compra a los que pagan impuestos y se lo transfieren a los que, bajo diferentes rubros, reciben esos impuestos. Simplemente unos pagan más impuestos para financiar el aumento del gasto público y tienen menos ingreso disponible y otros, los que reciben esos impuestos, tienen más ingreso disponible.
P: ¿Ud. me quiere convencer que el aumento del gasto público es neutro en el nivel de actividad?
N: Obvio. Si Ud. me cobra 1000 palmeras más de impuestos, yo tengo 1000 palmeras menos para gastar en comida, en ropa o en lo que sea. Por lo tanto el productor de comida vende menos, el de ropa vende menos y así sucesivamente.
P: Eso no es verdad porque nosotros les cobramos impuestos a los más ricos, que consumen menos y ahorran más y le damos esas hojas de palmera a los sectores más humildes que consumen más. Por eso crece la economía.
N: Primero que la economía crece cuando hay más inversiones que generan más productividad y segundo que si los más ricos ahorran quiere decir que el mercado de capitales de la isla tiene más recursos genuinos para financiar consumo e inversión. De nuevo, si Ud. no les cobra más impuestos a los más ricos estos ahorran y se lo prestan a otros para que consuman o inviertan. El efecto es neutro. Le saca 1000 hojas de palmera a los más ricos que podrían financiar consumo e inversiones y se los dan a los que viven de arriba con sus planes “sociales” que consumen y no producen. O se los entregan a los corruptos que hacen obras públicas en esta isla y cada metro de camino de tierra cuesta una fortuna. De manera que el efecto de actividad es neutro, pero los recursos están mal asignados. Van a parar a gente que consume y no produce o a corruptos que construyen un camino cobrando el triple del precio de mercado.
P: Ud. lanza acusaciones infundadas de corrupción.
N: En todo caso mis acusaciones serán tan infundadas como sus acusaciones de conspiraciones.
P: Además lo que Ud. dice no es cierto, porque los que tienen más plata y le cobramos impuestos no vuelcan sus ahorros aquí. Los fugan de la isla.
N: En ese caso tendrían que preguntarse porque los capitales se fugan de la isla. ¿No será que escapan de sus arbitrariedades y carga impositiva confiscatoria? Lo que Ud. tiene que preguntarse es por qué se fugan los capitales y entonces corregir el problema. No decir que se fugan. Eso ya lo sabemos. Vea el fracaso que fue el blanqueo tan generoso que ofrecieron el año pasado. Ni los narcotraficantes confiaron en Uds. El problema es que Uds. siguen sin entender la relación entre seguridad jurídica, algo que a Ud. le parece espantoso, y crecimiento económico. Mientras se muevan con caprichos autoritarios los capitales seguirán fugándose de la isla y seremos cada vez más pobres.
P: ¿O sea que Ud. está convencido que el aumento del gasto público nunca genera más actividad?
N: Depende de cómo financie ese aumento del gasto. Si Ud. usa los impuestos para financiar consumo y deja que se caiga la infraestructura de la isla, por un tiempo puede aumentar el gasto pero a costa de quedarse sin transporte, energía, caminos, etc. En ese caso cambia actividad en infraestructura por más consumo artificial. Nuevamente es un juego de suma cero.
La única opción que tiene de aumentar la actividad en el corto plazo subiendo el gasto público es financiando ese aumento del consumo con endeudamiento externo. Pidiéndole prestado a los habitantes de las islas vecinas que les preste sus ahorros en forma de deuda y con eso paga el mayor gasto. Eso sí, en el futuro tendrá que pagar la deuda más los intereses y ahí viene el ajuste, porque esa deuda se paga con más impuestos. Ahí cae el consumo.
P: Esa política nosotros no la aplicamos, eso es de los 90. Nosotros nos desendeudamos.
N: No es cierto. Uds. se endeudan. Usan las reservas en oro y le dan al Banco de Destrucción Monetaria unos papeles que no sirven para nada. El tesoro de la isla se endeuda con el Banco de Destrucción Monetaria. Además se endeudan con los jubilados porque no les pagan lo que fijó la Corte y tienen deuda flotante con los proveedores del gobierno de la isla.
P: Pero nuestra deuda es en hojas de palmera, no en oro.
N: ¿Y qué tiene que ver que la deuda sea en hojas de palmera? ¿Acaso nunca piensan pagarla?
P: Sí se pagará cuando llegue el momento.
N: Tiene razón, esos bonos vencen cuando llegue otro gobierno. Le dejan el balurdo al que viene atrás de Uds.
P: Y bueno, nosotros no tuvimos que hacer cargo de la deuda de los gobiernos anteriores.
N: O sea que como los otros gobiernos le dejaron un balurdo a Uds., ahora Uds. le dejan otro baulurdo al que viene. Linda forma de pensar en el futuro de la isla.
P: Lo suyo es una utopía. No podemos bajar el gasto porque vamos a generar recesión.
N: Mire, si Ud. baja el gasto en serio va a poder reducir los impuestos, los contribuyentes tendrán más dinero para gastar, invertir o ahorrar y la economía va a crecer. Además, si bajan el gasto dejan de cobrar el impuesto inflacionario, va dejar de caer el consumo porque la gente  dejará de pagar el impuesto inflacionario. Lo que se contrae por un lado se expande por el otro, pero con los recursos mejor asignados. Aumenta la productividad de la economía.
P: Otra vez con utopías. El gasto es inflexible a la baja. Ud. quiere el ajuste.
N: Sí, quiero que se ajusten todos los ñoquis que hoy viven de nuestro trabajo. Que los despida y empiecen a trabajar produciendo algo útil para la sociedad. Quiero que los que viven de sus planes sociales se pongan a laburar de una vez por todas, en vez de vivir de los impuestos que pagamos y con unas changas en negro completen su ingreso y pasarla bárbaro. Quiero que el que quieren ver deportes paguen de su bolsillo el espectáculo. Quiero que si viene un habitante de una isla vecina a vivir a esta isla pueda hacerlo para trabajar, no para cortar los caminos de la isla demandando chozas y subsidios. En definitiva, quiero que cada uno se gane lo que consume y no que una legión de vagos viva a costa de los que producimos honestamente.
P: Ud. es un reaccionario, neoliberal, monetarista y desalmado.
N: Es cierto, tenemos valores diferentes. Yo quiero que la gente viva de su trabajo dignamente y Ud. quiere que haya cada vez más pobres para que los voten por los subsidios que les dan. ¿Pero sabe qué? El problema que hoy tienen es que se acaban los recursos. Los que producimos, producimos cada vez menos porque Uds. no esquilman con impuestos. Así que cada vez les queda menos para repartir. Ese es drama que tienen ahora. Tener que decirle a todos los mantenidos de esta isla que se acabó la joda y van a tener que laburar.
P: No se crea que está todo perdido. No se agrande. ¿Sabe qué? Yo estoy negociando para que nos vuelvan a otorgar préstamos el FMI y las islas vecinas.
N: ¿No me diga? ¿Y en qué moneda le van a prestar?
P: Bueno, obviamente en oro.
N: ¡Pero qué bien! Ante la desesperación quieren volver a las políticas de los 90 cuando el gasto se financiaba con deuda externa. Estimado Patilludo, veo que Ud. es un marxista que odia al capitalismo pero no tiene asco en pedirle prestado a los capitalistas. Lo único que les falta es mandar un proyecto de ley al Congreso para volver a privatizar la pesquera que acaban de confiscar. Total en cada estatización y privatización siempre pegan una buena mordida. Que tenga un buen día Patilludo.
(*) Roberto Cachanosky. Economista (UCA, 1980). Director de "Economía para todos". Artículo publicado el 2 de Marzo de 2014 en la edición Nº 512