miércoles, 12 de marzo de 2014

"Y ya lo ve / y va lo ve / es el glorioso PJV"

Por Oberdán Rocamora (*)
Cristina Fernández de Kirchner nunca fue mujer militante, en parte porque ese capítulo de la política era 'cosa de Néstor', ella acompañaba; también porque Cristina no necesitaba militar para obtener cargos ya que Néstor delegaría siempre en ella antes que en cualquier otro; por último, ella no era mujer de entonar 'la marchita' y eso se fue incrementando a medida que desarrolló otros vínculos. La paradoja es que los Kirchner llegaron al poder al frente de 1 de los 3 peronismos que se presentaron en 2003, y siempre se esforzaron por alquilar, en especial, el peronismo 'orgánico' del GBA. Sin embargo, Cristina no confía en el peronismo. Su N°2 en 2007-2011 fue el UCR Julio Cobos, en 2011-2015 es el despolitizado Amado Boudou y detrás de él, ella pasó de la ex UCR luego alperovichista Cristija Rojkés al ex UCR luego zamorista, Gerardo Zamora. Jorge Asis, mientras promociona su nueva novela que deja en claro los motivos de sus largas estadías en París, difundió lo siguiente:
Líderes del Partido Justicialista Vegetal: Cristina Fernández de Kirchner y Gerardo Zamora.
Relajado estilo de conducción delegada.
 
La Doctora entregó el ejercicio del gobierno a Carlos Zannini, El Cenador. Para que lo comparta con La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
 
O sea con Máximo, En el Nombre del Hijo, y con Eduardo De Pedro, El Wado. Es quien dicta líneas de comportamientos judiciales, a veces desde el bar de la estación de servicios de Mercedes.
 
Aparte, por instrucción de La Doctora, El Wado se esmera en eliminarle los obstáculos (también judiciales) a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. Los obstáculos oportunamente ocasionados por el propio kirchnerismo.
 
Junto con Julián Álvarez, El Caudillito de Lanús, El Wado planifica ajustar las influencias en el Consejo de la Magistratura (el artefacto que merece tratamiento en el Portal. Prometido).
 
Entre Zannini (muy recuperado desde la decepción de Capitanich) y los líderes de La Cámpora, se extiende el poder delegado por La Doctora hacia Axel Kicillof, El Gótico.
 
Un Tonto pero no Tanto que hoy se reporta a la Agencia. Suele fastidiarse cuando se instala que la escasa racionalidad del equipo es aportada por Fábrega, del Banco Central. Islote que funciona en “el archipiélago”.
 
Entonces Zannini con La Cámpora y Kicillof conforman el terceto medular. Del que lateralmente se desprende Milton Capitanich, El Premier.
 
Es el peronista vegetal que protagonizó la decepción política más rotunda de la década. En una movida que pudo incluso haber sido brillante, Capitanich llegó, desde la gobernación de Chaco, al plano nacional, como presidenciable. Para concluir desgastado en el rol instrumental del locutor mañanero. Derivó en el bien plantado y vestido Maestro de Ceremonias. Explica lo que antes decidieron contar los integrantes del terceto que llevan la carga ligera del gobierno, mientras La Doctora, ligeramente, se relaja. Ensaya próximos discursos frente al espejo. Hilvana travesuras y perversidades mientras duerme, según nuestras fuentes, la siesta.
 
Cicuta para el peronismo vegetalMás atrás, se amontona la intrascendencia del resto de los funcionarios. En esta etapa lazarista merece rescatarse la gravitación de otros dos relativos demócratas del cristinismo. En primer lugar, Sergio Berni, El Licenciado Serial, que se multiplica. Y sobre todo el teniente general César Milani, El Seductor de Sexagenarias, que se fortalece desde el Estado Mayor General del Ejército. A través de la inteligencia institucionalmente organizada que le permite el armado de dossiers secretos de algún dirigente empresario que pueda irritar. O de camaradas, incluso, de otras fuerzas. Como ocurrió con el triste jerarca que fue a quejarse ante el ministro de adorno. “Me espía a través de uno de mis hombres que trabaja para él”, lloriqueó el jefecito. Cuentan que el ministro dibujado respondió: “No se puede hacer nada, Milani hoy es Cristina”.
 
Ampliaremos. Téngase en cuenta que se encuentra en elaboración la miniserie “El factor Milani”.
 
Zamora, el vice real
 
Un lector despierto, sin mayor adicción al Valium, puede percibir -en el esquema descripto- la total ausencia del PJ. Hoy penosamente transformado en el PJV. Partido Justicialista Vegetal.
 
La Doctora suele desconfiar de los dirigentes descartables del peronismo. Los posterga con ahínco, les distribuye los tradicionales caramelos de madera, espolvoreados con azúcar impalpable.
 
Aquí debe rescatarse el admirable aparato digestivo de los peronistas. Asimilan, como buenos machos, la sucesión inagotable de sapos y cicutas.
La última cicuta que debieron asimilar fue la clavada designación de Gerardo Zamora, El Neo Juárez, como Presidente Provisional del Senado.
 
Es -Zamora- el astuto radical detestado por los radicales. Pero hoy Zamora le sirve a La Doctora para postergar al peronismo que amortigua.
 
Cicuta para el peronismo vegetalLa elevación de Zamora tiene explicaciones matemáticas. Alude a los tres senadores y los siete diputados que El Neo Juárez aporta, desde Santiago del Estero, al esquema transformador. Se trata, para la presente etapa lazarista, de un aporte incuestionable.
 
En simultáneo Zamora representa el lanzamiento explícito de Amado Boudou, El Descuidista. Hacia el vacío.
 
Por último, la presencia de Zamora anula cualquier movida posible de los gobernadores que se tentaron, según nuestras fuentes, con una salida anticipada.
 
En la práctica, debiera asumirse a Zamora, en adelante, como el vicepresidente real.
 
Los vegetalistas
 
Los vegetales del peronismo se bancaron calladitos la cicuta de Zamora. Para someterse a “la conducción estratégica” de La Doctora. Demencia que los lleva, de la manito, hacia el cadalso. Es hacia donde precisamente La Doctora y Zannini quieren conducirlos.
 
La cuestión que La Doctora supo transformar su debilidad en fuerza. Hoy hasta les digita a los vegetales quiénes pueden ser, o no, las autoridades del PJV. Deben surgir del Congreso de mayo.
 
Entonces La Doctora impone que no puede ser presidente del PJV ninguno de los anotados en la grilla de presidenciables.
 
Ni el resistido Scioli, líder de la Línea Aire y Sol, ni el favorito Urribarri, El Padre del Marcador de Punta. Tampoco Domínguez, El Lindo Julián. Y mucho menos De la Sota, El Cordobés Profesional.
 
Cicuta para el peronismo vegetalUna manera de asegurar que la máxima autoridad del PJV va a ser Fellner, el jujeño instrumental que funciona como comodín.
 
Podía haber sido también el restablecido José Luis Gioja, El Flaco. Pero El Huevón habló de más. El efecto de su lengua estremeció tanto como su dilatada internación. Se queda afuera Gioja de la presidencia del PJV por haber manifestado su predilección por el Aire y el Sol. Scioli.
 
Focos para Urribarri
 
Como presidenciable, Scioli representa la última alternativa del cristinismo fundamentalista. Aunque aún sea el preferido de varios gobernadores de vigencia relativa.
 
En adelante, según nuestras fuentes, se le va a facilitar cierto rodaje a Sergio Urribarri.
 
Si lo sueltan hoy a Urribarri por Florida, sólo podría reconocerlo algún entrerriano. Pero pronto se intensificarán los focos sobre su rostro. Pondrán el acento en su gestión meritoria en Entre Ríos.
 
Se lo instala a Urribarri como el candidato de El Cenador (o sea de La Doctora). Pero también Las Madres, las ejecutivas de la gigantesca constructora, depositan sus acciones en la nueva estrella del cristinismo.
Para colmo, el pobre Urribarri llega también catapultado por Gabriel Mariotto, El Calabró que no Fue. Demasiado.
 
Para no resignarse a caer rendidos ante el indeseable Scioli, además de Urribarri se lo dejará correr también a Domínguez, El Lindo Julián.
 
“Para ver qué arma Julián, y hasta dónde llega”, confirma la Garganta.
Y cuando la consultan por las ambiciones de Randazzo, El Loco, otro islote del archipiélago, La Doctora, según nuestras fuentes, solo sonríe. No lo toma en serio.
 
Ella diversifica a los vegetalistas. Los dispersa. Pero dista de comer vidrio.
 
Como evaluación, el PJV debiera prepararse para disputar una elección interna entre Scioli y Urribarri. Sin descontar que ambos puedan ser compañeros de fórmula.
 
Cicuta para el peronismo vegetalPara consolidar las perspectivas del “no peronismo”, lo que definitivamente sí debe descartarse es la interna, o el arreglo, que pide la tribuna vegetal.
 
Entre Scioli y Sergio Massa, La Rata del Tigre, Aire y Sol II.
 
“Sergio no rompió con Cristina, y le ganó, para ir a una interna con Scioli. Descartarlo”, confirma la Garganta.
 
Ocurre que el titular de la Franja de Massa ya está plácidamente instalado en otra frecuencia. Acelerado, por si no bastara, por la astucia de un acierto. Derivaciones políticas de la osadía de oponerse al anteproyecto del Código Penal que nadie leyó. A Massa le bastó, con tan poco, para cargarse coyunturalmente al oficialismo y la oposición. Para ubicarse al frente del escenario y modificar la agenda. Por un rato.

(*) Oberdán Rocamora, especial para Jorgeasísdigital. Articulo publicado por Urgente 24 el 12 de Marzo de 2014